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Penultimátum

Berlusconi: de nuevo ante la justicia

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o se puede negar que con más de 80 años a cuestas, Silvio Berlusconi es uno de los personajes más importantes de la política y la economía de Italia. Así se comprueba en el libro de reciente aparición en español en el que, muy a su modo, cuenta a Alan Friedman, columnista del diario Corriere dela Sera, los pasajes más sobresalientes de su vida. Sin faltar los que más escándalo causaron en su momento.

Como las fiestas que celebraba en su mansión y a las que acudían, nos dice, muchas chicas guapas, del mundo de la televisión y del cine... Por supuesto, yo produzco películas, produzco televisión y, por lo tanto, estaban todas más que encantadas de visitar al primer ministro, al dueño del equipo de futbol Milán, al magnate del cine... Y además de eso, creo que hay que admitir que soy un tipo bastante divertido; un primer ministro peculiar, si quiere decirlo así...

La más destacada de esas chicas fue Ruby, la marroquí de 17 años por la que acusaron a Berlusconi de prostitución de menores. Aunque él afirma que Ruby le decía a todo el mundo que tenía 24 años y los aparentaba. Era inteligente y lista; había tenido una vida dura. Mas, reafirma, no existió ninguna posibilidad de que hubiese sexo.

Pero al ex primer ministro lo persigue la sombra de Ruby y por ella volverá el próximo 5 de abril ante los tribunales de Milán, esta vez por corrupción de la justicia. Berlusconi fue acusado de pagar unos 10 millones de euros en sobornos en el proceso seguido en su contra entre 2011 y 2015 por abuso de poder e incitar a menores a la prostitución. Tras ser condenado a siete años de prisión, finalmente fue absuelto.

Pero mientras Ruby vive en virtual anonimato y con inversiones en Quintana Roo, gracias a haber recibido alrededor de 7 millones de euros del magnate a cambio de su silencio, la justicia de Milán descubrió que Berlusconi lleva años dándoles considerables sumas de dinero a cuatro jovenes que asistían a las fiestas, con la finalidad de que negaran ante la fiscalía de Milán la relación sexual con la menor.

Cuando el escándalo Ruby estaba en su apogeo, el periodista Vittorio Messori apoyó a Berlusconi en nombre del Vaticano y la Conferencia Episcopal de Italia. Escribió que era mejor un putero que haga buenas leyes para la Iglesia que uno catoliquísimo que nos perjudique; Messori aclaró que si el entonces primer ministro y poderoso empresario lleva una vida intolerable para la moral católica, la Iglesia no lo juzga porque se trata de una inmoralidad privada, que poco importa cuando su protagonista defiende la vida, combate el aborto, es enemigo de la educación libre y no tolera la eutanasia.

Eran tiempos del papado de Benedicto XVI. ¿Apoyaría hoy Francisco al influyente personaje cuya conducta es intolerable para la moral católica?