Opinión
Ver día anteriorSábado 14 de enero de 2017Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Los de abajo

Romper el miedo

R

omper el miedo y salir a buscar, denunciar, organizarse. Hacer lo que el gobierno no hace y salir a las calles a buscar a familiares desaparecidos tomando las riendas de la pesquisa, siguiendo huellas y cruzando datos, desafiando al Estado y apelando a la gente. A eso los ha llevado la corrupción, las complicidades, la indiferencia y la burla de las autoridades en cada estado en el que un hijo, hermano, papá, sobrina, prima, ha desaparecido.

La Brigada Nacional de Búsqueda de Desaparecidos organiza su tercer recorrido. Van ahora a Sinaloa, donde la coordinación de los familiares ha creado una red para recibirlos. No van en busca de los culpables. No son policías, sino familias que ya no pueden con el dolor. Buscan vida, pero también, si no la hay, un cuerpo. Buscan la verdad.

Juan Carlos Trujillo Herrera, uno de los organizadores, es hijo de María Herrera, mujer marcada por la desaparición de cuatro hijos que ha vivido lo inconcebible desde que se los arrebataron. La primera y la segunda brigada se organizaron en Amatlán y Paso del Macho, Veracruz. La tercera, que se inicia el próximo 20 de enero, recorrerá los caminos de Sinaloa, siguiendo las pistas de denuncias anónimas, muchas de las cuales son depositadas en los canastos para pedir limosna en algunas iglesias.

El hartazgo social, dice Juan Carlos, los puso en la búsqueda. El derecho a la verdad los tiene organizados, única manera de tener esperanza. Hacerle la chamba al gobierno no era su horizonte, primero tocaron todas las puertas institucionales y en lugar de respuestas encontraron corrupción e indolencia. Hoy el destino de su búsqueda depende de las acciones jurídicas, para que no se caigan los procesos de identidad. Y eso le toca al Estado, un trabajo que debería hacerse con profesionalismo y prontitud, mínimo.

Los familiares recorren fosas clandestinas, pero su objetivo es encontrarlos vivos. Sin duda, su búsqueda afecta intereses de todo tipo, pero ¿quién puede pararlos, si la mayoría tiene muchos años de estar buscando? Los datos son alarmantes: de 4 mil 380 personas desaparecidas, al año se logra localizar con vida a 15 o 20. Desaparecen 12 diarias.

El Estado debe garantizar la seguridad de quienes conforman la brigada, pues lograr su objetivo depende de que, si no los ayudan, por lo menos no interfieran en su labor. La participación de la sociedad en su conjunto es indispensable y urgente. Los familiares, la comunidad y un sector de la Iglesia católica hacen lo que les corresponde, pero se requiere del acompañamiento nacional.

www.desinformemonos.org