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El dramático grito del piloto a la torre de control antes del accidente del Chapecoense

Falla eléctrica total, sin combustible, ¡ayuda!, ¡vectores!

Rinden homenaje en Medellín a la hora en que se jugaría la final de la Copa Sudamericana

Atlético Nacional pedirá disputar su próximo partido de liga con el uniforme de los caídos

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Dolor de aficionados durante el tributo ofrecido en el estadio donde jugaba el ChapecoenseFoto Afp
 
Periódico La Jornada
Jueves 1º de diciembre de 2016, p. a13

Medellín.

Este miércoles la tragedia aún no se asimila. Aquí, donde el Chapecoense y Atlético Nacional jugarían la final de la Copa Sudamericana, fue un escenario del dolor. Su otra sede fue en el estadio del equipo brasileño, en Chapecón, donde se rindió tributo a los 71 muertos –19 jugadores– que dejó el accidente de avión la noche del lunes y del que sobrevivieron seis personas, entre ellas tres futbolistas.

Hoy hubo más información sobre el accidente. El piloto de la aeronave que se estrelló en Colombia, en la que viajaba el equipo brasileño, pidió auxilio a la torre de control del aeropuerto de Medellín por falla eléctrica total, sin combustible, según grabaciones filtradas.

En un diálogo difundido se oye cómo el piloto pide indicaciones desesperadamente a la controladora, que le da instrucciones mientras el avión que transportaba al equipo brasileño Chapecoense perdía altura y velocidad.

En su último mensaje el piloto indicó que la aeronave estaba a 9 mil pies –unos dos mil 740 metros de altitud– y a 8.2 millas –13.2 kilómetros– de su punto de destino, según la controladora del aeropuerto José María Córdova, donde estaba previsto el aterrizaje. Después sólo se escucha ruido.

El audio difundido por radios locales confirma el testimonio filtrado de un copiloto de Avianca que sobrevolaba la zona en ese momento y que aseguró que los conductores de LaMia se habían declarado con problemas de combustible momentos antes del accidente.

El angustioso testimonio

El testimonio angustiado de Juan Sebastián Upegui, copiloto de un vuelo comercial de Avianca que esperaba aterrizar en el mismo aeropuerto, ayuda a los investigadores a discernir si el avión de LaMia que se estrelló la noche del lunes en los Andes colombianos se quedó sin combustible.

En una grabación de cuatro minutos que parece un mensaje de audio para un amigo, Upegui describe cómo el piloto del avión accidentado reconoce ante los controladores aéreos que tiene problemas de combustible y pide prioridad para aterrizar. Una vez denegado el acceso, se desespera y empieza a gritar ayuda, ayuda, ayuda por falla total eléctrica y luego empieza a perder altitud y velocidad en una caída libre de tres minutos.

¡Ahora tenemos falla total eléctrica! ¡Tenemos falla total eléctrica! ¡Vectores para proceder a la pista!, pedía desesperado el piloto.

¡Ahora no lo tengo en contacto radar, no lo tengo en contacto radar!, le respondieron en la torre de control.

¡Ayuda! ¡Vectores para proceder a la pista!. Después no se escuchó más, según el relato del copiloto de Avianca que esperaba aterrizar.

“Vimos incluso las luces del avión cuando pasó bajando... él sí se declaró en emergencia... yo estaba recostado en la mesa, haciendo fuerza, ‘hágale, hágale, lleguen, lleguen’”, recuerda que dijo el copiloto mientras atestiguaba la emergencia.

La grabación, cuya autenticidad fue confirmada por Avianca, se suma a las declaraciones de un auxiliar de vuelo que sobrevivió al accidente y a la sospechosa inexistencia de una explosión en el momento de la colisión contra el suelo que apuntaban a la falta de combustible como principal hipótesis del siniestro del British Aerospace Avro RJ85.

Por ahora las autoridades han evitado descartar otras causas del accidente en el que murieron 71 personas y otras seis quedaron heridas, entre ellas los jugadores del equipo de futbol Chapecoense que viajaba a la final de la Copa Sudamericana.

Una investigación exhaustiva tardará, previsiblemente, meses en revisar todos los aspectos del vuelo del avión de 17 años y la información que contienen sus cajas negras, retiradas el pasado martes del lugar del accidente, en un punto escarpado y fangoso.

De los seis sobrevivientes, tres son jugadores del equipo y, de acuerdo con un parte médico que divulgó el Chapecoense, Neto se encuentra en estado crítico, pero estable; Alan Ruschel fue operado de la columna vertebral y también está estable, en tanto Jackson Follmann, a quien ya le fue amputada la pierna derecha, podría perder el pie izquierdo.

Mientras se asimila la tragedia, los dirigentes del Chapecoense confirmaron que su intención es realizar un velorio colectivo, en el estadio del club, de los miembros de la delegación brasileña que fallecieron en el accidente.

El anuncio fue realizado en una conferencia de prensa en la sede del equipo. Todavía no saben cuándo será el velorio, ya que la fecha depende de la liberación y repatriación de los cuerpos.

Aunque también se desconoce cómo será el funeral, se esperan al menos 100 mil asistentes, en una ciudad de 200 mil habitantes.

En tanto, este miércoles el club brasileño realizó un homenaje en el estadio del equipo, en el que los jugadores que por decisión técnica o lesiones no viajaron desfilaron entrelazados por la cancha, a la hora en la que se habría disputado la final de ida ante el Atlético Nacional en Medellín.

El estadio Arena Condá lució casi repleto. Muchos fanáticos habían acampado incluso la noche anterior en sus alrededores. El homenaje, que se preparó de prisa y en medio de la congoja general, consistió en una misa por los fallecidos en el centro del campo, con algunos videos proyectados y la presencia de varios personajes reconocidos del club dentro del estadio.

El coso del Atlético Nacional, rival con el que debería jugar ayer el Chapecoense, fue escenario de un doloroso homenaje a las víctimas. Miles de aficionados acudieron con velas blancas.

Poco antes de las siete de la noche, hora a la que se iniciaría el partido, empezó un acto de luto para recordar al que llamaron el hoy eterno Chapé.

Los jugadores del Atlético Nacional salieron al terreno de juego con flores y caminaron conmocionados a través de una cancha que cambió la rivalidad y el jolgorio por los mensajes solemnes de hermandad con la localidad del sur de Brasil, de donde procedía el humilde equipo, que viajaba ilusionado a jugar el partido más importante de su historia. Algunos lloraron.

Después de escuchar marchas fúnebres, el estadio estalló al grito de ¡Vamos, vamos, vamos, Chapé! Hubo aplausos y saltos. Se levantaron globos, ramos de flores y banderas blancas. En pancartas gigantes se leía El futbol no tiene fronteras, Todos somos Chapecoense y Chapecoense inmortal.

Interrumpido por sus propias lágrimas, el canciller de Brasil, José Serra, dijo en español: Los brasileños no olvidaremos jamás la forma en que los colombianos sintieron como suyo el terrible desastre que interrumpió el sueño de Chapecoense.

No se hizo esperar la ovación de los asistentes al Atanasio Girardot, estadio con capacidad para 40 mil personas.

El Atlético Nacional anunció que solicitará autorización para jugar con el uniforme del Chapecoense en el partido del próximo sábado ante Millonarios.

La resonancia de la tragedia y la solidaridad trascendieron el continente y hubo manifestaciones en los grandes escenarios del futbol mundial.

Hoy, por ejemplo, durante un juego de la Copa del Rey, el Real Madrid inició su compromiso con un minuto de silencio en homenaje a los fallecidos en el accidente y saltó al terreno de juego con una camiseta con el lema Todos somos Chapecoense.