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Astillero

Nuño desempolva al SNTE

Lo habilita como ganador

Rediseño global: derrota

Guiño amañado de AMLO al PRD

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ZACAPELA EN CONGRESO DE LA SECCIÓN 34 DEL SNTE. Personas identificadas como guardias de seguridad reventaron a golpes y sillazos el 25 congreso extraordinario de la sección 34 del SNTE en Zacatecas, justo cuando los disidentes exigían un recuento de la votación mediante la cual se eligieron los nuevos delegados del gremio. Al menos siete profesores resultaron heridos. Víctor Hugo Montoya, líder del magisterio disidente, informó que alrededor de las 15:30 horas, la mesa directiva sometió a votación qué planilla iba a presidir la mesa de los debates. Nos quisieron ver la cara al dar a conocer que eran 170 votos oficialistas, contra 110 votos de la disidencia, y más de 90 votos nulos. El también delegado Montoya agregó: “Cuando (los oficialistas) vieron que la disidencia iba a obtener una mayoría abrumadora, reventaron violentamente la asamblea con los policías estatales disfrazados de guardias de seguridadFoto tomada de Internet
E

l gobierno de Enrique Peña Nieto desempolvó al oficialista Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) para simular que a éste le concede algunos de los ajustes y cambios (por verificar) a la dizque reforma educativa por los que briosamente han peleado los profesores pertenecientes a la CNTE.

La triangulación teatrera pretende camuflar el obligado cambio parcial (y aún manipulable) respecto a la reforma laboral y administrativa a la que malamente se ha querido llamar educativa. La seca retórica marcial del secretario de educación pública (a quien, por esas características, aquí se ha motejado con insistencia como sargento) y su postura pretendidamente inflexible han sido doblegadas de manera fragmentaria, pero muy significativa, aún sujeto todo a un proceso de marrullería burocrática en busca de recuperar parte de lo perdido.

Aurelio Nuño Meyer habilitó en el SNTE una certificación de vida política artificial, gracias a la cual ha asomado a los medios con una sonrisa sin sustento, obligado por la lucha de los profesores de la CNTE y por las intrigas futuristas marca Bucareli a anunciar el advenimiento de una presunta etapa corregida y mejorada de las evaluaciones y a recular respecto a medidas administrativas y laborales que antes proclamaba intocables.

No es poca cosa que el aparato peñista haya reconocido la necesidad de hacer un rediseño global del proceso de evaluación para que éste sea pertinente y más útil (se toma como referencia, en esta y otras citas, la nota de Laura Poy Solano en La Jornada, http://goo.gl/knXEXX). El altivo y antes inamovible secretario Nuño hubo de reconocer también, ¡aleluya!, la percepción de que la reforma educativa tiene una orientación punitiva. Mmm: más vale tarde que varios muertos más.

Los acuerdos de Nuño con el maleable SNTE recogen a las claras algunas de las demandas más vigorosas de la CNTE: la famosa evaluación docente tomará en cuenta, dicen, los contextos sociales, culturales, urbanos y étnicos y, oh, habrá un nuevo mecanismo de revisión para los docentes que por causas de fuerza mayor no pudieron concretar todas las etapas de los procesos de evaluación. Es decir, es de suponerse que bastaría acreditar una causa de fuerza mayor (un asequible certificado médico de incapacidad física para acudir a la evaluación, por ejemplo) para que los miles de profesores despedidos puedan retomar su lugar y participar en nuevos exámenes en los que participarán autoridades federales y estatales.

Una frase de Nuño implicaría en un ámbito de evaluación rigurosa, por ejemplo a cargo de alguna empresa o de Mexicanos Primero, la destitución del fallido secretario e incluso el fincamiento de cargos administrativos y judiciales: la reforma que él impulsó, reconoció quien dejó de ser sargento y ahora parece simple recluta, generó preocupaciones, incertidumbres y, sin duda, también enojo. Y, le faltó decir al recluta Nuño: bloqueos carreteros, protestas masivas en todo el país, problemas en el suministro de mercancías y combustibles, onerosa movilización de miles de policías federales, tensión social y varios muertos y decenas de heridos en Nochixtlán.

Otro proceso de ajustes tuvo lugar ayer. Andrés Manuel López Obrador fue entrevistado por Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula y allí dijo que la tal reforma educativa no debe ser derogada, sino corregida en ciertas partes, en algún periodo extraordinario de sesiones del Congreso, antes del primero de septiembre (cuando presentará Peña Nieto su cuarto Informe de actividades). Incluso señaló: derogarla sería la claudicación del gobierno; no se trata de jugar a las vencidas, y si se le vence por completo a Peña, no va a haber estabilidad ni gobierno.

En la entrevista, que duró casi una hora, AMLO abrió por primera vez cierta posibilidad de hacer alianza electoral para 2018 con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), organización con la que antes había dicho que no iría ni a la esquina. La condición que pone el tabasqueño es fácilmente cumplible, pues pide que el sol azteca se deslinde con autenticidad del PRI, el PAN y la mafia del poder. Ha de suponerse que tal reconversión de palabra puede ser tan flexible como la aceptación que en Tabasco hizo antes López Obrador de un priísta al que había tachado de corrupto pero, al convertirse a la estrategia morena, acabó perdonado de sus pecados políticos.

La súbita predisposición táctica hacia el perredismo antes tan repelido pareciera una respuesta a los proyectos de alianzas que se cocinan entre panistas y perredistas rumbo a las elecciones estatales de Nayarit, Coahuila y el estado de México el año entrante y, más específicamente, para 2018. Arrojado al pragmatismo de supervivencia, el PRD podría ser en las presidenciales el factor que definiera diferencias aritméticas. Por lo pronto, AMLO hace guiños a lo que antes juraba que ni siquiera vería, en una falsa recomposición óptica basada en la calculadora.

El 31 de agosto del año pasado se realizó la primera acción pro derechos laborales de empleados consulares, que incluyó un paro laboral de manos caídas por parte de quienes trabajan en representaciones de México en el extranjero, pero no tienen las prestaciones básicas ni reciben aumento salarial adecuado a sus circunstancias. Este año, del 29 de agosto al 5 de septiembre, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) organiza la Semana de derechos laborales en Estados Unidos, bajo el lema de ¡Tu trabajo tiene dignidad! Conoce tus derechos. Lo irónico, comentan algunos trabajadores de los consulados, es que “seguimos sin que se nos reconozcan como empleados los derechos laborales que durante esta semana tenemos que promover entre todos los mexicanos, diciendo que ‘todos los días los consulados de México están activamente defendiendo y protegiendo a los connacionales y cualquier abuso laboral por parte de su patrón’, sin tomar en cuenta que el mismo México, como nuestro patrón, abusa de nosotros”. ¡Hasta el próximo lunes, con noticias terribles desde Niza!

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