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En Quinteto de Mogador, publicado por Alfaguara, reúne 20 años de trabajo literario

Ruy Sánchez aglutina historias de aire, agua, fuego, tierra y asombro

Describir el acto erótico con poesía y dar cuenta del delirio que hay al hacer el amor, la vida interna del acto erótico, eso sí es transgresor, afirma el autor a La Jornada

Si algo he aprendido es que hay que seguir preguntando, nunca asumir algo como hecho, ni siquiera en las parejas

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Quinteto de Mogador es una exploración del deseo femenino, pero que no puede hacerse sin cuestionar el deseo masculino; es una crítica a las maneras de hablar del deseo, explica Alberto Ruy Sánchez a La Jornada en su oficina de Artes de México, revista que dirige desde 1988Foto José Antonio López
 
Periódico La Jornada
Martes 11 de agosto de 2015, p. 4

Desde joven, el deseo femenino se erigió en el gran misterio vital para Alberto Ruy Sánchez (DF, 1951).

Entonces comenzó un proceso de investigación, cuyo hallazgo fluyó en historias fragmentarias de aire, agua, fuego, tierra y asombro que hoy se aglutinan en el libro Quinteto de Mogador.

Una labor de 20 años, cinco libros publicados entre 1987 y 2007, aparecen reunidos en esta edición de Alfaguara, como una voluminosa máquina de 819 páginas para ayudarnos a vivir y pensar el deseo.

Fue descubrir ese universo fascinante, un misterio que no cesa. Porque si algo he aprendido es que hay que seguir preguntando, nunca asumir algo como hecho. Ni siquiera en las parejas, dice en entrevista el escritor y editor, alumno de Roland Bar-thes y Gilles Deleuze en su juventud, cuando recaló en París.

El desarrollo del compendio transita desde la concentración poética, casi una crónica de viajes, una reflexión sobre el amor y algo más bien novelesco, describe durante la charla en las oficinas de Artes de México, revista que dirige desde 1988.

En dos décadas de vertiginosos cambios, entre ellos la irrupción de la tecnología y la llegada de Internet, el autor considera que se han dado instrumentos para manifestar el deseo de otras maneras. Sí, hay más circulación del erotismo estereotipado, “pero al mismo tiempo la verdadera transgresión no es contar algo osado.

Lo verdaderamente transgresor es describir lo que está fuera del comercio, que es la poesía. Describir el acto erótico con poesía y dar cuenta del delirio que hay al hacer el amor, la vida interna del acto erótico. Eso sí es transgresor. El mundo de la poesía es lo que te hace descubrir la enorme diferencia con el erotismo comercial, afirma.

Quinteto de Mogador finalmente es una exploración del deseo femenino, pero que no puede hacerse sin cuestionar el deseo masculino. Implícito en todo esto, es una crítica a las maneras de hablar del deseo”. Lo importante, señala, no es saber quién es el asesino, sino introducir en un ámbito, porque no sólo la palabra es la que revela, sino que la literatura es un templo barroco en el que hay sensaciones, donde la luz y el sonido van orientando: quise hacer un libro que se lea con todos los sentidos”.

Una ciudad amurallada, en el imaginario asentado sobre Marruecos, con vientos de mar que soplan entre laberínticas calles, ha sido el centro de esta habitación del deseo femenino: Mogador.

Más que sumar todas las partes

El plan, afirma Ruy Sánchez, siempre fue hacer un conjunto, que al final resulte más que la suma de todas las partes, las cinco novelas Los nombres del aire, En los labios del agua, Los jardines secretos de Mogador, La mano del fuego y Nueve veces el asombro.

“Es un libro documental, pero contado de manera literaria. Pensando que la poesía y la novela penetran en dimensiones de la realidad donde no puede entrar el discurso sicológico ni el político. Son instrumentos de penetración del conocimiento.

A lo largo de estas dos décadas hice una enorme encuesta sobre el deseo y contarlo con los útiles de las artes, sin recurrir únicamente a lo que conocemos de la literatura.

Desde el principio fue pensado como un cuarteto y una introducción, que fuera como los cuatro elementos cardinales y los cuatro elementos básicos de la materia. Después, en todas las concepciones del cosmos hay un quinto elemento, la quintaesencia, que es el asombro.

Finalmente, Nueve veces el asombro es el libro que introduce las cuatro novelas.

¿De verdad existe Mogador o, como aseguran algunos, es el nombre de una mujer descrita como un puerto?, es el cuestionamiento lanzado en el libro que abre el quinteto literario. De viva voz, Ruy Sánchez constata que en realidad la ciudad es más bien el deseo, más que la mujer deseada.

De cartas desbordantes vía postal que comenzó a recibir con Los nombres del aire, publicada en 1987, ahora en su perfil de Facebook Alberto Ruy Sánchez recibe fotografías de tatuajes con las caligrafías de Mogador. La reflexión al respecto es que los libros se fueron publicando con estos cambios tecnológicos y en 20 años Mogador se ha quedado en la piel, tatuada como deseo. Porque los amantes son frágiles como papel ante el roce ardiente de ciertas palabras.