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Sólo volviendo al dracma Grecia saldrá del pantano, coinciden opositores

Ala izquierdista de Syriza culpa a Tsipras de la eventual ruptura

Atenas espera acceder a unos 86 mil millones de dólares durante los tres años próximos

Finlandia podría mantenerse al margen del tercer plan de rescate para el país helénico

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Palestinos corren para cubrirse del gas lacrimógeno lanzado por fuerzas de seguridad israelíes durante los choques qcerca de Nablus después del sepelio de Saad Dawabsheh, ayer sábadoFoto Ap
 
Periódico La Jornada
Domingo 9 de agosto de 2015, p. 16

Atenas.

El líder del ala más a la izquierda de Syriza, Panagiotis Lafazanis, culpó al primer ministro, Alexis Tsipras, de la ruptura definitiva del gobernante Partido de Izquierda Radical, como resultado de la profundización de las reformas económicas y financieras que actualmente negocian Grecia y sus acreedores de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), en declaraciones publicadas este sábado.

El culpable de la ruptura será Tsipras, afirmó Lafazanis al diario económico Kefalaio, en referencia al debate que han protagonizado militantes y simpatizantes del partido en días recientes y que implica abandonar los principios que hace dos años le dieron vida a la alianza de organizaciones izquierdistas, conocida como Syriza, por su acrónimo en griego.

El programa interno de Syriza no admite nuevas medidas de ajuste, recordó Lafazanis en la entrevista. Si Tsipras presenta un nuevo programa de recortes, agregó, estaría poniendo en peligro la unidad de la agrupación.

La crisis interna de Syriza estalló cuando un sector de sus legisladores votó dos veces en julio contra el plan de financiamiento de la UE y el FMI para Atenas, que espera acceder a unos 86 mil millones de dólares durante los tres años próximos, principalmente para cumplir con el servicio de su deuda externa.

Lafazanis, así como el ex ministro de finanzas, Yanis Varoufakis, quien también es parlamentario por Syriza, han sido partidarios de soluciones contrarias a la austeridad y la supeditación de Grecia al proyecto de los acreedores, representados por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI.

Solamente volviendo a una moneda nacional el país podrá salir del pantano, añadió Lafazanis, en alusión a la reintroducción del dracma –la moneda griega hasta principios de la década pasada– y la salida de la zona euro.

Este fin de semana, las partes negociadoras reunidas en Atenas informaron que ya está listo el borrador del tercer programa de financiamiento y que para el martes podría ser aprobado.

Si la negociación termina con un nuevo acuerdo, el documento sería enviado para su validación al Parlamento griego y a otros cuerpos legislativos de países de la zona euro, lo que podría llevar a la profundización de la crisis de Syriza.

La prensa local ha definido que este será el momento de la verdad para el gobierno de Tispras, que asumió funciones en febrero, puesto que Tsipras pretende terminar la negociación antes del 20 de agosto, cuando Grecia debe pagar 3 mil 200 millones de euros al BCE.

Otra polémica que sigue viva en Grecia, derivada de la negociación de la deuda externa, es la relativa a un plan de Varoufakis para reintroducir el dracma, la antigua moneda griega, como alternativa al euro, en caso de que las negociaciones hubieran fracasado en junio.

El plan de Varoufakis llamó la atención de la opinión pública porque el ex funcionario reveló la existencia de un plan B a la crisis de la deuda, en una teleconferencia con representantes de fondos especulativos.

En esa conferencia, Varoufakis aseguró que cuentas de los contribuyentes fiscales griegos fueron hackeadas para obtener información clave.

Sin embargo, la policía informó este sábado que no hay rastro de pirateo electrónico en el sistema fiscal. Cuatro discos duros del Ministerio de Finanzas fueron examinados sin que se haya encontrado algún indicio de intrusión en la base de datos.

Después de esas revelaciones, Tsipras, declaró el 31 de julio que dio autorización a Varoufakis para preparar un plan de defensa en caso de que Grecia se viera obligada a abandonar la zona euro.

La confianza expresada por los negociadores sobre un virtual acuerdo no incluye al gobierno de Finlandia, que este sábado informó que podría tomar la decisión de mantenerse al margen del plan de financiamiento para Grecia, porque no estaría de acuerdo en aumentar los pasivos para ese país.