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Elegir lo que importa
“Q

ueremos que nuestro país cambie. Por eso estamos en la búsqueda incansable de cómo hacerlo. Quienes ya sepan cómo hacerlo acérquense y sugiérannos... En las luchas serias no se trata de alzar la mano o echar porras, en las luchas serias no se dan votos de confianza a unos representantes para que ellos hagan las cosas por nosotros... La cosa está tan difícil que tenemos que accionar todos y todas, no unos pocos, por muy iluminados que sean.”

Esto escribió Omar García, uno de los normalistas de Ayotzinapa, en un documento que empezó a circular el 3 de junio. Poco sabemos, señaló. Poco escribimos. Lo que debe quedar claro es que nos siguen faltando miles, entre ellos nuestros 43. Que mientras no nos los devuelvan seguiremos caminando y haciendo camino al andar.

Pero ese poco que escriben dice lo que hace falta decir, lo que expresa el sentimiento y la posición de un número creciente de mexicanas y mexicanos. “El problema no es participar o no en la jornada electoral... como si un solo acto político fuera definitivo o definitorio. Lejos de lo que los partidos o los de arriba estén haciendo, queremos hablar de lo que ocurre abajo. Lo que hagan o dejen de hacer arriba nos cuesta mucho tomarlo en cuenta... Quienes luchamos perdemos demasiado tiempo y energía en eso. Lo importante es qué está sucediendo entre los que luchamos. Es eso, más que la zancadilla del sistema, lo que determina que ocurra o no cierto cambio.

“Dos o tres cosas hemos ido aprendiendo en más de ocho meses de la lucha por la presentación con vida de nuestros 43 compañeros, en décadas y décadas de tradición de lucha de nuestra escuela. Tantas cosas buenas hemos visto, tantas cosas malas. Errores, falta de coherencia, mucho choro y pocos hechos. En casi todos los movimientos sociales en México perviven los protagonismos, los egos... Tanto los movimientos intrasistémicos como los antisistémicos pecan de querer presentarse siempre como la mejor opción. Pocos...tienen la capacidad de escuchar al otro y abrirse o flexibilizarse a lo que la realidad social actual exige: la incorporación de los más amplios sectores que hoy por hoy asumen que la lucha por el cambio debe tomarse en serio, no como un juego o como una carrera para lograr ciertos intereses particulares, de sectores o de grupos.

“Para nosotros las luchas serias y con perspectivas son aquellas que no sólo combaten el dominio del sistema, sino aquellas que se combaten también a sí mismas. Es decir, que no reproducen el dominio, que no se convierten en lo que combaten. El problema de los partidos políticos institucionales y de algunas organizaciones sociales de izquierda es precisamente ese: reproducen el dominio.

“Nosotros queremos que de todo este movimiento quede el referente de haber construido una alternativa, de haber ampliado el horizonte de las posibilidades reales y potenciales de cambiar la sociedad, de romper con la lógica actual de relaciones sociales, no sólo de haber exigido o haberse negado al sistema actual de nuestro país.

“Queremos reconocer y extender la mano a quienes... con su corazón hacen un planteamiento de transformación profunda de nuestro país.

“En nuestro movimiento existen los más amplios planteamientos. La mayoría de ellos quiere cambiar el mundo antes que su casa. Nosotros tenemos la voluntad de hacer las cosas de lo pequeño a lo grande. Estamos ávidos por aprender porque no sabemos a ciencia cierta cómo se logra algo como eso. Algunos movimientos que conocemos ya lo están haciendo, y lo logran fuera del marco institucional. Nosotros no nos presentaríamos como la mejor opción, de manera humilde y sencilla solo queremos contribuir en la lucha por el cambio.

Si el cambio ha de ser prolongado al menos vayamos desde ahora prefigurando el futuro, poniendo en práctica lo que anhelamos que sea nuestro país. Combatiendo implacablemente el hábito de beneficiarse o beneficiar a un grupo a costa del trabajo o de las desgracias de otros.

Eso, entre otras muchas cosas, escribió Omar García.

Unos días antes, el 25 de mayo, el equipo de apoyo y solidaridad con la comunidad indígena de Santa María Ostula informó de la agresión que hizo desplegar a 2 mil policías comunitarios para organizar la defensa de sus vidas y sus tierras. Al hacerlo, señalaron que a diferencia de lo ocurrido entre 2010, 2011 y 2012, la comunidad se encuentra fortalecida, muestra de ello es la respuesta organizada de la comunidad el día de hoy. Llamaron a estar atentos por esos hechos, por su posible desenlace. “Es necesario alzar la voz por todas las formas…y movilizarse en caso de ser necesario”.

Y sí, eso es lo que fue bueno elegir en estos días.