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Canallas historias poblanas

Periodismo y políticos en chantajes

Administración de reputaciones

Maleta bancaria a secretario de Gamboa

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MÁS COOPERACIÓN MÉXICO-FINLANDIA. El presidente Enrique Peña Nieto y su esposa, Angélica Rivera (derecha), recibieron ayer al mandatario de Finlandia, Sauli Niinistö, y su mujer, Jenni Haukio, en Palacio Nacional, donde firmaron seis documentos de colaboraciónFoto Jesús Villaseca
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scándalo en dos pistas. En una aparece un periodista de Puebla, Arturo Rueda, director del diario Cambio, videograbado mientras daba una pragmática cátedra de periodismo de extorsión frente a un connotado político del PRI, Charbel Jorge Estefan Chidiac (actual candidato del tricolor a diputado federal por un distrito de aquella entidad y, hasta hace pocos meses, director del Bansefi, el gubernamental banco social de México), a quien solicitaba 10 millones de pesos a cambio de no difundir ciertas conversaciones también grabadas que afectarían la campaña electoral del priísta.

En la otra pista se escucha al mismo Estefan Chidiac (JECH) en acomedida plática con Juan José Lecanda Guillén (JJLG), secretario particular del poderoso operador legislativo Emilio Gamboa Patrón, a quien el poblano pide por la vía de su subordinado que interceda ante Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray para que convenzan al gobernador panista Rafael Moreno Valle de que ayude a Estefan a no perder la diputación en juego. Un dato peculiar salta en la conversación, cuando el poblano dice al secretario particular Lecanda Guillén que ya recomendó a alguien para ser el sucesor en Bansefi, por lo cual vamos a continuar con lo de la maleta.

En un estilo inscrito en la familia lingüística recientemente enaltecida por Lorenzo Córdova, el secretario de Gamboa respondió al poblano: Yo igual, cabrón, no mames. Cabrón, estamos locos chingá. ¿Cómo vas, cabrón, qué pedo, güey? Luego de algún preámbulo, Estefan le plantea: Me insisten mucho allá en Puebla, la gente del otro bando, que un pequeño detallito de mi jefe de Hacienda para el gran jefe, con el de allá, de que sí hay interés de que llegue, así tantito, cerraría un trato. Para que no haya equívocos, Estefan puntualiza (con suposiciones de explicación en paréntesis por cortesía de Astillero): “El gran jefe (Enrique Peña Nieto) va de gira el día lunes. ¿Sí? Yo no sé… primero hay que ver si acepta nuestro amigo que trabaja con él (Luis Videgaray) comentarle (a EPN) y si es válido y si no molesta, pero en una de esas no sé si en esa gira le diga: fíjate, cabrón (este cabrón uno sería Moreno Valle), que renunció a mi gabinete este cabrón (el cabrón dos sería el propio Estefan, renunciando a Bansefi), no sabes cómo me sirvió y al presidente, y a ti también te va a ayudar mucho y a nosotros si llega, eh (...) puede ser un comentario muy casual, cabrón. Oye, cabrón, este cabrón renunció hoy y me sirvió mucho. Es lo que está esperando aquél (Moreno Valle), me la quiere vender muy cabrona”. Con tan brillante estrategia interpartidista e intergubernamental: Ya está en manos de él (Moreno Valle) no pisarme para que me gane Morena (se habla del distrito federal 14, con cabecera en Izúcar de Matamoros, donde Morena postuló a Luz del Carmen García).

Otro pasaje significativo es el siguiente:

JJLG: Ok. Oye, ¿y no te han dicho quién se queda? (en Bansefi).

JECH: No, cabrón. Pero si es una persona a la que ya sugerí y entrevistaron ellos, y que le dijeron era prospecto, ya muy firme, vamos a continuar con lo de la maleta. No te preocupes.

JJLG: No, no, no. Esto nada más es comicidad, cabrón.

JECH: A mí me preocupa.

JJLG: Sí, no. Si sale, a toda madre, si no se puede, pues a la verga.

Y la constancia de que en la explosiva moda de las intervenciones telefónicas hasta un secretario particular espía a su telecomunicativo jefe, pues Lecanda despertó a Conchito para pedirle que hiciera lo debido, pues yo quiero hacer un enlace sin que el jefe sepa que yo estoy oyendo. Comprensivo de eventuales problemas, el secretario concede: “Que le marquen al chief al celular, para que nos dejen a Jorge y a mí, y si no es posible me dices, y me vale madre; yo no oigo. Pero me gustaría oír para operar”. Muy al estilo Mario Marín-Kamel Nacif, la plática cierra con un emotivo Eso lo armamos con Edwin, papacito, dicho por el secretario Lecanda al candidato Estefan en referencia a Edwin Lino, secretario particular de la Presidencia de la República (la transcripción completa del diálogo está en http://bit.ly/1PIWJ4k).

Con ese material a su disposición, el periodista Arturo Rueda, director editorial del diario Cambio, estuvo en un domicilio particular con el candidato Estefan Chidiac. Según los pasajes difundidos (que el periodista asegura fueron editados tramposamente), Rueda hace ver al político que tiene las grabaciones de sus pláticas con el secretario de Gamboa y que ciertos agentes económicos le han dado la primera mitad de 5 millones de pesos para que los difunda, pero podría no hacerlo si le entregan lo que, según sus estudios de mercado, valdría unos 10 millones de pesos (http://bit.ly/1HGQ5ra).

La plática transcurre con el periodista haciendo análisis de circunstancias, momentos y oportunidades, en un tono de voz entre condescendiente y amenazador. Por eso, tú puedes no aceptar el varo de esos cabrones y ya, le propone Estefan, y el periodista Rueda responde: No, ¿yo por qué voy a perder, cabrón? Plantea que, según sus cotizaciones y estimaciones, su material vale lo que explica levantando las manos con los dedos abiertos para sumar 10. A ver, Estefan, entiende, éste es un pedo de negocios, menciona con fraseo lento, pedagógico, al político priísta que tiene una larga historia polémica en cuanto a negocios con recursos públicos. “Para mí también es un negocio… legítimo”, explica Rueda, y pronuncia una frase memorable: Mi negocio es administrar la reputación de los políticos. Ése es mi negocio, pero como tú eres mi amigo estoy haciendo una excepción en esa administración de la reputación para hacer una negociación contigo. Invierte, paga, y lo exhorta a que haga un depósito de 6 millones a la cuenta de una constructora propiedad del mismo periodista, y ya. Pero el político apenas pensaba en dar medio millón de pesos.

Estefan denunció los hechos en una conferencia de prensa, y dijo que había hecho lo propio ante la PGR. Ilustrativas historias de periodismo y política en tiempos canallas. ¡Hasta mañana!

Twitter: @julioastillero

Facebook: Julio Hernández