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Cumbre de Las Américas

Se cuelan los cubanos Félix Rodríguez y Jorge Luis García, Antúnez

Provoca reproches la asistencia de dos terroristas al Foro Social
Enviada
Periódico La Jornada
Viernes 10 de abril de 2015, p. 5

Panamá.

Dos veteranos terroristas de la contrarrevolución cubana, Félix El Gato Rodríguez Mendiguchía –señalado por historiadores como responsable de haber dirigido a los asesinos del Che Guevara al poblado boliviano de La Higuera, donde fue ultimado, en 1967– y Jorge Luis García, alias Antúnez –cómplice de Luis Posada Carriles en el fallido intento de dinamitar el paraninfo de la Universidad de Panamá en 2000, adonde asistiría el presidente Fidel Castro a dialogar con cientos de universitarios–, desembarcaron el miércoles en esta ciudad para participar, como parte de la sociedad civil, en el foro paralelo a la Séptima Cumbre de las Américas.

Aprovechando fisuras en la organización del Foro de la Sociedad Civil, los dos personajes generaron una turbulencia que amenazó el jueves con descarrilar el evento al que asisten cientos de dirigentes populares de América Latina. Las protestas no se hicieron esperar. El premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y el reverendo cubano Raúl Suárez enviaron una enérgica carta de protesta al comité organizador, en la que exigieron expulsar del foro a Rodríguez y Antúnez.

A su vez, delegados de México, Venezuela, Colombia, Chile, Venezuela y El Salvador presentaron un extrañamiento a los organizadores del evento, quienes, por una parte, negaron la acreditación a un nutrido grupo de representantes cubanos, principalmente trabajadores de los sindicatos de la isla, y por otro, dejaron filtrarse a los cuadros de las organizaciones terroristas que en los años 60 y 70 cometieron cientos de asesinatos, entre ellos el de los 73 pasajeros de una aeronave de Cubana de Aviación derribado por Carriles. En esa acción se conoció la complicidad de Antúnez.

El tema toca nervios sensibles en esta ciudad. Hace 15 años, el hoy nonagenario terrorista Posada Carriles intentó, sin éxito, dinamitar el paraninfo de la Universidad de Panamá, donde el entonces presidente Fidel Castro sostendría un encuentro con miles de estudiantes.

El complot fue denunciado por el propio Fidel y, aunque el gobierno panameño en ese momento no actuó, tiempo después arrestó a Posada Carriles y cómplices.

El integrante de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) estadunidense fue juzgado por tribunales panameños, encontrado culpable y encarcelado. Pero poco tiempo después la presidenta Mireya Moscoso lo indultó, días antes de finalizar su gestión. Al igual que casi todos los conspiradores que intentaron asesinar en diversos complots a Fidel Castro y derrocar al gobierno revolucionario, Posada vive en Miami bajo protección del régimen estadunidense.

El miércoles, dos de las mesas de discusión del foro social terminaron en zafarrancho cuando estos cubanos de Miami y otros radicados en la isla, como Rosa María Payá, Fariñas, Elizardo Sánchez y representantes de las Damas de Blanco, esposas de presos por razones políticas, hicieron presencia en el área de convenciones del hotel El Panamá.

Los delegados de las otras organizaciones, entre ellos el ex ministro de Cultura Abel Prieto y el escritor Miguel Barnet, representantes de la Unión de Escritores; el historiador Eusebio Leal y Yoerki Sánchez, de la Unión de Periodistas, se retiraron de la sala en señal de protesta.

El conato de gresca no pasó a mayores. Sin embargo, esta mañana el mismo grupo, incluidos los terroristas, intentó realizar un acto de provocación al llevar una corona de flores al monumento a José Martí en el parque Belisario Porras.

Cubanos leales a la revolución, panameños y venezolanos hicieron presencia en el lugar e impidieron la ceremonia. Al final, el historiador Eusebio Leal presidió un acto de desagravio y pronunció un discurso.

Este fue un incidente extremo de lo que se expresa fuera del entorno de la cumbre presidencial y que refleja la polarización que debe superarse y que se arrastra durante más de 50 años, más allá de los gestos de distensión y acercamientos políticos y diplomáticos.