21 de marzo de 2015     Número 90

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

Chiapas

Productores comprometidos
con la agricultura sustentable

Campesinos de diversas regiones de Chiapas –Centro, Altos, Sierra, Norte y Selva- decidieron formar un frente para mantenerse en línea con las acciones que realizan para “fortalecer los medios de vida de las familias y las comunidades a las que pertenecemos”, y para ello ampliarán sus esfuerzos por recuperar las tecnologías tradicionales de producción agrícola, reforzadas con investigación participativa y con aporte científico, para mejorar y conservar el suelo, las semillas propias y los procesos de producción, así como con estrategias locales de comercialización. Ello, aun cuando van contra corriente del modelo económico nacional y de las políticas públicas.

El 28 y 29 de enero se conformó la Red de Organizaciones Locales Productoras de Alimentos, con el lema “Sembrando conciencia y cosechando justicia alimentaria”.

En su declaratoria final, destacaron que fortalecen los medios familiares y de sus comunidades, “reconociendo, revalorando y contribuyendo a mejorar las formas de producir, la defensa de la agrobiodiversidad existente y respetando y fortaleciendo las formas de organización de indígenas y cam[email protected]”, y también por medio de la organización para el trabajo “desde la familia, la comunidad, la región y el estado, mediante la suma de esfuerzos regionales y estatales para mejorar la producción y la comercialización de nuestros productos”, pues, afirman, “están comprometidos con el buen uso de los recursos naturales para el buen vivir”.

“Reconocemos y revaloramos nuestros sistemas de producción en policultivos: la milpa, el solar y el cafetal diversificado, y desarrollamos alternativas para su mejoramiento -el manejo de las milpas en laderas, la producción silvo-pastoril, el mejoramiento de los solares-traspatios-huertos, etcétera. Construimos alternativas para el mejoramiento de la producción para el mercado del café, del maíz, de la miel, de los frutales y de las hortalizas”, señalaron en su documento y destacaron entre las tecnologías que utilizan los microorganismos para la fertilidad, biofábricas, y control biológico de plagas.

Sobre la comercialización, establecieron: “Ayudamos a reconstruir y fortalecer los mercados locales y las diversas formas de intercambio, poniendo en el centro, la alimentación de nuestras familias y el ahorro local. La búsqueda de mercados para nuestros productos es una tarea central de nuestras organizaciones y una de las más complejas, en la que enfrentamos directamente a los poderes económicos que monopolizan los mercados tanto de insumos, como de nuestros productos. En materia de acopio y comercialización de las cosechas de maíz, hemos logrado crear poder campesino a través de la transición de la comercialización individual a la organizada, compactando volúmenes grandes de cosechas para la negociación de los precios en el mercado nacional más justos para los productores. Ello frente a la baja de los precios internacionales de los granos básicos, principalmente del maíz”.

Respecto de la cafeticultura, muy importante para Chiapas por ser una opción de ingreso, de beneficios ambientales y generación de empleo, señalaron que la actividad presenta serios problemas de bajos rendimientos por cambio climático, la presencia de las trasnacionales que acaparan las cosechas y la falta de apoyo suficiente. Sin embargo, los productores participantes en esta Red “hemos generado viveros semitecnificados y tecnologías sustentables para el manejo de las plagas, particularmente de la roya, participamos y fortalecemos el mercado justo e incidimos en los mercados internacionales”.

En el caso de la apicultura, también muy importante para la economía familiar de Chiapas, “hemos avanzado en la organización de la comercialización, lo que ha permitido mejorar el precio de nuestra miel, e introducir la miel al mercado internacional, al tiempo que se fortalecen las capacidades de los productores y se logra el incremento de la producción”.

En síntesis, “venimos desde hace muchos años, trabajando modelos, formas, experiencias de trabajo y de vida que contribuyen a rescatar la vida campesina y a construir la justicia alimentaria, mediante un uso más sustentable de los recursos naturales y organizaciones más horizontales y equitativas. Hoy estamos aquí, juntando nuestros saberes, nuestras experiencias, nuestras voluntades y nuestras fuerzas, para abonar al derecho a la alimentación y a la justicia alimentaria”.

Las organizaciones precisaron en su declaración que la agricultura sustentable que realizan y los esfuerzos para que las familias campesinas capitalicen lo mejor posible su trabajo ocurren “en un contexto muy contrario a nuestros sueños y necesidades: Un gobierno que no acaba de entender la diversidad de nuestras regiones y la necesidad de políticas y programas más acordes con nuestras formas de producir; muy pocos programas destinados a nuestras regiones y con reglas de operación que los alejan de nuestra realidad; falta de investigación y de apoyos para lo que hacemos desde nuestras organizaciones; proveeduría centralizada que no desarrolla la economía local y no atiende a la especificidad de nuestras condiciones ecológicas y de producción; distribución de despensas que no fortalecen la alimentación de las familias, sino que erosionan la autosuficiencia alimentaria; Un modelo depredador y consumista que daña la cultura, el tejido social y la vida”.

“Hoy el reto es fortalecer nuestras organizaciones, refrendar y mejorar las alianzas con líneas de trabajo más claras y de mayor envergadura, insistir en la necesidad de modificar las políticas públicas y el destino de los recursos en los tres órdenes de gobierno, para destinarlos a apoyar la producción, la mejora técnica y la comercialización de los pequeños productores. Éstos que constituimos el 70 por ciento de las unidades de producción en el país y para quienes se destinan muy escasos recursos económicos y menos reconocimiento. Seguiremos sembrando conciencia, información, investigación, organización, nuevas tecnologías con el firme propósito de construir la justicia alimentaria para nuestras familias, para nuestros pueblos y para nuestra patria”, concluye la declaración.

Chiapas

Esfuerzos campesinos de seguridad
alimentaria: la milpa permanente
de la aric id*

Lorena Paz Paredes

Los representantes y promotores de la ARIC ID de Chiapas están impulsando con mucho entusiasmo programas de agricultura sustentable para “el cuidado de la madre tierra y los recursos naturales”, de seguridad alimentaria, de ecología, y para generar oportunidades económicas e ingresos, pues según Pedro Guzmán, coordinador del área agroecológica de la organización, esto es importante, ya que “cada año hay hambre en nuestros parajes, y es que en vez de sembrar milpa hay tierras que están usándose en la ganadería… sobre todo en Ocosingo”

En busca de seguridad alimentaria y para resistir la crisis, la ARIC ID desde hace casi una década promueve en cinco regiones el programa La Milpa Permanente, que combina acciones ecológicas, sustentables y de diversificación. Se trata en primer lugar de no quemar el terreno de cultivo, de hacer curvas de nivel, obras de conservación de suelos, usar abonos verdes en vez de agroquímicos y plantar otras especies además de maíz. “Nos gusta el programa –dice Pedro- porque así cuidamos el medio ambiente, y en las curvas de nivel podemos sembrar árboles frutales como el plátano y la yuca, la piña, papaya, verduras como la mostaza, el repollo, el chayote, y en la milpa aparte de maíz meter frijol y calabaza… Así podemos sacar más para comer… queremos que en ese terreno haya siempre varios cultivos, por eso se llama permanente. La meta es que cada promotor, cada productor tenga así por lo menos una hectárea”.

“Antes del programa –cuenta Pedro- algunos ya no quemábamos, y echábamos abono orgánico, pero no hablábamos de milpa diversificada… de unos años para acá como que el programa agarró fuerza, sobre todo en diez comunidades donde hay parcela diversificada… En otras comunidades hay apenas un empiezo porque ya no se quema y se siembra maíz y frijol con abonos verdes. Y aunque la mayoría todavía quema, ya no usa químicos. Algo se ha avanzado en la mentalidad de la gente”.

Los campesinos de la ARIC ID están conscientes de la crisis alimentaria y del futuro de hambrunas que se avecina si no se hace algo. “Sí resentimos que el maíz está muy caro –insiste Pedro- y que los empresarios y el gobierno se están poniendo a sembrarlo para hacer combustible, por eso tenemos que preocuparnos más en no dejar la milpa... Informar a nuestras comunidades, estar atentos y que nadie nos quite nuestras variedades de maíz que tenemos por andar sembrando semilla mejorada, porque con la cruza de la híbrida y la nativa, vamos  a perder lo nuestro”.

“En la organización –explica Pedro- somos 22 promotores y promotoras con parcelas de milpa permanente, unos avanzados y otros apenas iniciados, pero si dios quiere y no nos pasa nada, en dos o tres años vamos a tener más compromiso con las comunidades.

Además de este programa, la ARIC ID esta animando el cultivo del arroz “que quiere en partes planas -explica Pedro- y ahora que está caro nos conviene sembrarlo. Ya repartimos semilla en Agua Azul, El Zapotal, San José, Villa de Los Pinos, Las Tazas y otras”. Las y los promotoras están aprendiendo a sembrar hongo seta, “que es rápido, bueno para alimentarse y vender. En Las Tazas ya saben cómo se siembra, cómo se cuida, y se enseña a otros, se invita a que vengan a ver como se hace”.

También las mujeres de la ARIC ID están organizadas. En la región de Avianal en la comunidad de Las Tazas trabajan en colectivo un estanque de peces, panadería, tienda, artesanías y además siembran hortalizas. Ellas están tan comprometidas como ellos en buscar opciones alimentarias y nutritivas. En algunas labores las apoyan los hombres, por ejemplo ellos hicieron el estanque, y también ponen los tablones de los camellones de la hortaliza y ayudan a cercar. En cada una de las cinco regiones hay una coordinadora que hace asambleas, reuniones, visitas. “Algunos hombres –explica Pedro- ya le dan algo de libertad a su mujer para que participe, permiso de salir. Las madres solas sirven en la organización, las casadas con hijos, menos, porque no las dejan... Pero los hombres estamos recibiendo la capacitación, la sensibilización del taller de género como coordinadores, como autoridades regionales, y es que primero hay que sensibilizarse y luego compartir lo que aprendimos en las comunidades, para ayudar a que avancen las mujeres, y cambiar nuestra mentalidad los hombres”.

Pedro Guzmán piensa en el futuro e imagina desarrollo, crecimiento, bienestar. “Si orita tengo diez quiero que haya otros 20, otros 30 más sembrando la milpa permanente, que haya cambios, que se vean, que las comunidades crean en nuestro trabajo, que aprendan lo que enseñamos para que la vida vaya mejorando”.

*Artículo originalmente publicado en el Boletín 10 del Programa de Intercambio,
Diálogo y Asesoría en Agricultura Sostenible y Seguridad Alimentaria (PIDAASSA).

 
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