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México, exportador de crudo, ¿importarlo?
E

l pasado 20 de diciembre, en este diario (página 24) se publicó una entrevista del director general de Pemex con Reuters. El funcionario dice que se busca importar hasta 100 mil barriles por día de crudo ligero de Estados Unidos para la producción local de gasolina y diesel.

Dijo que están en espera de la autorización por parte del gobierno estadunidense. ¿Por qué se quiere importar crudo ligero, si lo estamos exportando? ¿Exportar, para luego importar lo mismo a mayor precio? Una posible explicación son las mordidas, pero si fuera ese el caso no deberían ser tan descarados.

Se habla de importar hasta 100 mil barriles por día de crudo ligero. En 2014, hasta octubre inclusive, Pemex exportó en promedio 132 mil barriles de crudo ligero diarios. ¿Por qué derrochar el dinero de la nación, en vez de suspender o reducir la exportación de la cantidad necesaria y consumir ese crudo, producido por Pemex, por el propio Pemex?

Pueden alegar que una, Pemex, le tendría que vender a la otra. ¡Qué horror! Si para eso hicieron ellos la fragmentación de Pemex, en beneficio de funcionarios y trasnacionales. Pero se encueran porque ambas son propiedad del gobierno, por más que le quieran retorcer con la nueva reforma.

Por más que aleguen, en este país, el presidente manda sobre todos, aunque lo quieran disfrazar. Si por estas entregas se va dando a Pemex y al país; esto es gravísimo.

México produce creciente crudo ligero, y su producción del pesado disminuye. Este último bajó de mil 464 miles de barriles diarios, en 2010, a mil 277 miles en 2014; promediando hasta octubre, bajó 13 por ciento.

La producción de crudo ligero aumentó de 792 miles de barriles diarios en 2010 a 862 miles en el mismo periodo de 2014. Aumentó 8.8 por ciento. Si tanto hace falta, hay que aumentar la inversión de Pemex en las zonas que tienen producción importante; sería también un paso para volver a mexicanizar el petróleo.

Esas zonas son la marina suroeste, que incluye la costa de Tabasco, con una producción de más de 400 mil barriles diarios de crudo ligero, y la sur, con más de 250 mil barriles diarios. No son los sitios de mayor penetración de las trasnacionales.

Estos intentos de entrega en pequeño se ven ridículos ante la batalla internacional en torno al precio del petróleo, entre otras cosas. Se ha dicho que va contra Rusia, productor de primera importancia, pero el interés del principal promotor de mantener la producción alta es Arabia Saudita, y lo que principalmente amenaza su mercado es el método de fractura hidráulica (fracking) en Estados Unidos, donde tiene, de lejos, su mayor producción.

Se ha calculado que si el petróleo crudo está a 50 dólares por barril, por lo menos 40 por ciento de la producción con fractura hidráulica se hace incosteable. En México, el proyecto ya en marcha en Nuevo León tal vez podría sostenerse, pero no sería costeable iniciar otros.

Un hecho influye en el cuadro: Hillary Clinton, importante en el Partido Demócrata, del que es precandidata presidencial, se pronunció contra el uso indiscriminado de la fractura hidráulica, sin mencionarla explícitamente. El periódico The Guardian hizo notar que se distinguía de la posición del presidente Obama, y dos semanas después, el gobernador demócrata Cuomo, de Nueva York, alegando riesgos para la salud, prohibió tajantemente esa fractura en todo el estado. La posición de la población neoyorquina ya se había expresado en ese mismo sentido en diversas formas, y lo volvió a hacer ante una encuesta.

La Universidad Quinnipiac hizo una encuesta. Del total, 55 por ciento estuvo en favor y 25 por ciento en contra. Incluso, de los republicanos 42 fueron en favor y 40 en contra, y de la ciudad de Nueva York, 56 por ciento estuvo en favor y 19 por ciento en contra.

En el Senado de Estados Unidos fue rechazado, por un solo voto de diferencia, un oleoducto canadiense, Keystone, para importar esta misma variedad de petróleo.

Se nota una importante corriente en el Partido Demócrata en ese sentido; el Partido Republicano, en cambio, defiende a como dé lugar al fracking y a las empresas que lo impulsan. Se ve que puede ser un importante punto polémico en las elecciones presidenciales de 2016.

La posición del gobierno mexicano puede quedar a la derecha del siguiente gobierno de Estados Unidos si sigue así. Tendría que refugiarse en los herederos de Francisco Franco en España, y mientras, su posición de entrega del país puede tener dificultades, adicionales a las que tiene en México.

Ya tuvo la condena pública, en este periódico, a su política energética, por el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera.