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El autor italiano recibió el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances

Ser escritor no significa entender mejor la política: Claudio Magris

Expresó que los literatos tienen los mismos derechos y responsabilidades que los demás

La pluma puede ser una especie de arma, pero no quiere decir que sea mejor que otras, dijo

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En una ceremonia que cada vez es más desangelada y en la que sólo los funcionarios escuchan los discursos,el escritor italiano Claudio Magris recibió el premio FIL de Literatura 2014Foto Arturo Campos Cedillo
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Periódico La Jornada
Domingo 30 de noviembre de 2014, p. 2

Guadalajara, Jal.

Es muy equivocado creer que ser escritor signifique entender mejor la política, y si supiera qué hacer para resolver la violencia o situaciones conflictivas sería un genio, dijo el escritor italiano Claudio Magris, en una conferencia de prensa realizada poco después de terminar la ceremonia de inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en la que autoridades tanto de la FIL como de la Universidad de Guadalajara (UdeG) se manifestaron en demanda de la restitución del Estado de derecho en el país y enviaron un mensaje de solidaridad a los familiares de los estudiantes de la normal de Ayotzinapa, desaparecidos desde septiembre pasado.

La petición fue en la voz del presidente del patronato de la feria, Raúl Padilla López, y del rector de la UdeG, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, durante la ceremonia en la que se entregó el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances a Magris, quien leyó su discurso Lápices de colores, en el que preguntó: ¿Por qué se escribe? Por tantas razones: por amor, por miedo, como protesta, para distraerse ante la imposibilidad de vivir, para exorcizar un vacío, para buscarle un sentido a la vida.

Una ceremonia que cada año es más desangelada, a la que sólo se tiene acceso bajo estricto control con boleto especial en mano. Ya no son los visitantes a la FIL quienes escuchan los discursos, sino funcionarios, pocos escritores y pocos editores. Alocuciones largas en las que se menciona por nombre y cargo a todos los que están sentados en el presidium (éste sábado eran 15), entre ellos el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro, y el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa, quien en su turno, sin mencionar Ayotzinapa, dijo: Hoy que México vive momentos definitorios, queremos enfatizar que la cultura es espacio de confluencia, de reunión, que construye, que fortalece, que dignifica.

Entre los invitados a la ceremonia estaban el escritor Fernando del Paso y Estela Barnes de Carlotto, presidenta de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo, quien recientemente recuperó a su nieto.

Se espera que más de 750 mil personas asistan en esta ocasión a la FIL durante los nueve días en los que se realizarán unas tres mil actividades, de las cuales mil están destinadas a niños y jóvenes. En este encuentro, que concluye el próximo domingo, participan 650 escritores, casi dos mil editoriales con una oferta de más de 440 mil títulos en exhibición.

También serán homenajeados José Emilio Pacheco, Emmanuel Carballo, Federico Campbell, Ernesto Flores, Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Efraín Huerta y José Revueltas.

Lápices de colores

Al recibir el Premio FIL, Claudio Magris habló de sus libros, desde el primero de ellos, El mito Habsbúrgico, hasta Danubio. “La escritura es a la vez un agente de aduana y un contrabandista; establece fronteras y las transgrede. Se utilizan lápices, colores diferentes, para la escritura ético política y para la propiamente literaria, de invención. Yo he escrito libros de fantasía, de invención, pero también hace 47 años escribo para el Corriere della Sera, frecuentemente sobre asuntos ético-políticos. Lo que da orden al mundo es la sintaxis, y las dos escrituras, la ético-política y la fantástica-narrativa-teatral, tienen sintaxis completamente distintas”.

Hay escrituras que dan voz a la tragedia y al horror de la vida, y otras que dan voz a su encanto, agregó. “Las que se obsesionan con la verdad y aquellas que pretenden reventar el mundo; está la escritura que nace en la cabeza, en el conocimiento intelectual, y aquella que nace en la mano, en la creatividad que ignora que el autor entiende menos su obra que los demás, como me sucedió cuando hablaba con Singer y me daba cuenta de que yo entendía más sus grandes obras, los relatos y parábolas que había escrito él y no yo.

“Hay una escritura que informa sobre el mundo, que detecta las necesidades y denuncia las injusticias; también la escritura que se practica como ‘un buen combate’, para usar la expresión de San Pablo, en defensa del ser humano, y hay la escritura que se ejerce con absoluta e irresponsable libertad”.

¿Por qué se escribe?, preguntó. “Por tantas razones: por amor, por miedo, como protesta, para distraerse ante la imposibilidad de vivir, para exorcizar un vacío, para buscarle un sentido a la vida. A veces para establecer un orden; otras para deshacer un orden prestablecido; para defender a alguien, para agredir a alguien. Para luchar contra el olvido, con el deseo –tal vez patético, pero grande y apasionado– de proteger, de salvar las cosas y sobre todo los rostros amados, de la abrasión del tiempo, de la muerte.

“Escribir es también un intento de construir un arca de Noé para salvar todo lo que amamos, para salvar –deseo vano e imposible, quijotesco pero inextirpable– cada vida”.

Ya en la conferencia de prensa, Magris recordó la situación que se vivió en Italia cuando la mafia mataba jueces. Añadió que desconoce cuál es la solución a la violencia, pero señaló que es necesario retirar las causas de esa violencia, que pueden ser desde la miseria hasta la soledad. Es necesario una dura observación de la ley, la observación rígida de la ley, esto es lo que se puede hacer. Por ejemplo, me quedé horrorizado cuando un traficante de esclavos entró y salió de la cárcel como si hubiera robado gallinas. Cómo resolver la violencia, dijo, es la gran pregunta que tienen nuestros países.

Expresó que los escritores tienen los mismos derechos y responsabilidades que los demás. “Es muy equivocado creer que ser escritor signifique entender mejor la política. Algunos de los más grandes escritores del siglo pasado eran fascistas, nazis, estalinistas, pero seguimos amándolos como artistas. Entendemos el camino que los lleva a haber tomado esas posiciones inhumanas y a veces estúpidas.

Hay una tendencia a creer que los escritores son como curas, gente con una relación laica pero más directa. No es cierto. Los problemas que menciona el escritor son problemas de las personas, cada quien actúa como puede. Para mí ciertamente la pluma puede ser una especie de arma, pero no quiere decir que sea mejor que otras armas. El deber, no del escritor sino de los hombres, es estudiar, entender lo que ocurrió, qué puede ocurrir de nuevo. Luego, que un escritor escriba es algo natural, pero no quiere decir que un escritor tenga esa responsabilidad o que necesariamente sea más intelectual que otra persona.