Opinión
Ver día anteriorSábado 27 de septiembre de 2014Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Ampliación de la demanda ante el TPP
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a defensa del maíz en México se ha convertido en un proceso de confluencia de diversos movimientos, organizaciones y colectivos, pues es una causa que interpela a propios, extraños y a quienes habitan la ciudad y el campo. Y no es para menos. Lo que, en medio del avance de las reformas estructurales neoliberales, está en juego es el territorio de los pueblos y lo que en él se siembra y obtiene. Tiene además mucha relación con la capacidad y los medios para que nuestras y nuestros campesinos sigan produciendo alimentos suficientes y de calidad que garanticen la soberanía y la seguridad alimentaria de México.

Nos encontramos así en una disputa por la defensa del sistema de milpa, el cual sabemos es un sabio proceso de producción de alimentos naturales, importantísimo nutricionalmente en la mesa de todos nosotros. Por ello, el próximo lunes diversas organizaciones y colectivos se reunirán en el Zócalo de la ciudad de México para honrar a nuestro maíz nativo y a nuestros pueblos campesinos e indígenas, todo en el marco del Día Nacional del Maíz, que por primera vez es reconocido este año a nivel internacional. Cada 29 de septiembre ya celebramos, y celebraremos en adelante, nuestra identidad y cultura en torno al maíz, que además coincide con la fecha del inicio de cosechas de maíces y bondades de la Madre Tierra, sobre todo en la región de Mesoamérica.

En relación con esto, y con la finalidad de acompañar a las diversas experiencias organizativas contra el despojo de los bienes comunes que se presentan ahora en el territorio mexicano, diversas organizaciones y personas nos constituimos desde hace un año como una colectividad para defender el maíz nativo, el cual es un grano básico en la dieta de todas las personas en nuestro país, y no sobra decir que de América Latina, gran parte de África y de Asia. Hoy es también en el mundo el cereal con mayor volumen de producción.

Mediante el uso de acciones colectivas –herramienta judicial novedosa en el sistema jurídico mexicano, que busca proteger los derechos colectivos– demandamos al Estado mexicano que proteja nuestros derechos a un medio ambiente sano y a conservar y utilizar sosteniblemente la biodiversidad biológica de los maíces nativos. Este tipo de acción jurídica se fundamenta en el profundo interés por defendernos del actual embate contra el territorio mexicano, su gente y sus productos nativos. Desde hace más de tres décadas, cuando México se abrió de lleno al libre mercado, se ha venido discriminando y vilipendiando a nuestros pueblos campesinos e indígenas. Se les ha colocado a la cola de la agenda de los regímenes recientes y, por si fuera poco, se intenta retroceder en derechos que ya en tiempos pasados se habían ganado. El pasado 17 de septiembre los demandantes nos reunimos ante los garantes del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), que se define públicamente como un tribunal ético internacional de carácter no gubernamental, que examina las causas de las violaciones a los derechos fundamentales de los pueblos, determina si en efecto han sido violados tales derechos y denuncia ante la opinión pública internacional a los autores de dichas violaciones.

En este contexto, dimos a conocer lo que como colectividad estamos realizando, sobre todo lo relacionado con la acción jurídica que presentamos el pasado 15 de julio de 2013 ante el juzgado decimosegundo de distrito en materia civil en el Distrito Federal, el cual es parte del Poder Judicial de la Federación. La finalidad de esa reunión, a la que se ubicó como una sesión más de la audiencia Violencia contra el maíz, la soberanía alimentaria y la autonomía de los pueblos del TPP, fue ampliar el expediente identificado como De la simulación de protección de la diversidad del maíz al desvío de poder a favor de las trasnacionales y fortalecer el proceso de la audiencia final de dicho tribunal, que tendrá lugar en noviembre. A este respecto se reflexionó sobre la perversa actitud del Estado mexicano en relación con este caso, pues sabemos que las instancias del gobierno, junto con las trasnacionales demandadas, han promovido un total de 73 impugnaciones judiciales contra la demanda y medida precautoria en favor de la no comercialización del maíz transgénico.

Con esto último, y con base en la documentación del caso, existen elementos suficientes para denunciar que el Estado incurre en un escandaloso e indignante desvío de poder, pues contrariamente a sus obligaciones constitucionales y de tratados internacionales de derechos humanos, litiga en favor de las corporaciones trasnacionales, muy por encima del bien común de los pueblos y personas en México. Se olvida que incluso un tribunal colegiado en materia civil sentenció que nuestro derecho al medio ambiente sano es el derecho presente de las generaciones futuras. Ante ello, creímos relevante que se guardara de esto memoria en los expedientes del TPP, y por medio de este tribunal denunciar el desvío de poder que el Estado mexicano comete. Le solicitamos también su intervención y que hiciera suyas las peticiones relacionadas con el eje de violencia contra el maíz. Primeramente, que es urgente que el Estado mexicano decrete que nuestro territorio es centro de origen y diversidad del maíz, y que por tanto establezca las medidas necesarias para proteger nuestros maíces nativos.

Derivado de este decreto, es entonces también fundamental que se prohíba permanentemente en México la siembra de maíz genéticamente modificado, en cualquiera de sus fases (experimental, piloto y comercial). Se requiere igualmente mayor visibilización de nuestra demanda colectiva a escala internacional, teniendo en cuenta que por medio de este tribunal se aventajará ya en gran medida en esta tarea. Y, por último, que el TPP identifique, determine y documente plenamente los actos de desvío de poder que el Estado mexicano hoy comete en este caso. Sería además fundamental que con ello le recomiende igualmente proscribir dichas prácticas en todo el aparato administrativo de los tres poderes de la Unión.