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Astillero

AMLO ‘‘desaira’’ a Barbosa

Mancera batea a Ebrard

Riesgo por firmas repetidas

Ramírez Stabros, Téllez Kuenzler: conflicto de intereses

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ENTREGA PROTOCOLARIA. El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera (segundo de izquierda a derecha), acudió ayer al Senado para entregar su propuesta de aumento al salario mínimo. En la imagen, el mandatario capitalino aparece acompañado por los coordinadores parlamentarios del PRI, Emilio Gamboa Patrón; del PRD, Miguel Barbosa Huerta, y del PAN, Jorge Luis PreciadoFoto Carlos Ramos Mamahua
E

l senador perredista Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta (Miguel Barbosa, en su versión periodísticamente abreviada) se declaró ‘‘molesto’’ por la ‘‘grosería’’ que entendió le habían hecho los dirigentes de Morena que concurrieron ayer al Senado a entregar paquetes con firmas en demanda de una consulta popular sobre la reforma energética. Según el poblano que hasta hace poco formaba parte de Nueva Izquierda, la corriente dirigida por Los Chuchos, y que ahora se ha independizado para gestionar por su propia cuenta, se había establecido un protocolo con los dirigentes del nuevo partido: ‘‘El pacto estaba: en mi lugar yo estaba flanqueado por Martí Batres y por Andrés Manuel López Obrador, sí. Y todos. Y había un acto en el que intervenían y hacían uso de la palabra todos los que quisieran. Hasta cinco personas habían solicitado’’.

Pero, obviamente, AMLO no les iba a regalar a perredistas como Barbosa la oportunidad de posar juntos, institucionales, familia izquierdista feliz. Así que la ceremonia de entrega de esas 2.7 millones de firmas se hizo aparte, con puros miembros de Morena y un burócrata ejecutivo del Senado como receptor de los paquetes. Barbosa se desahogó con amplitud frente a reporteros, repitiendo varias veces el concepto clave, ‘‘grosería’’, subrayando la ‘‘violentación y falta de respeto’’ hacia el Senado y reiterando que ‘‘el respeto a las instituciones no es el fuerte’’ de AMLO.

El rupturismo protocolario de AMLO y Morena puede ser entendido en función del preponderante interés electoral que calcula que ‘‘La esperanza de México’’ no puede ni debe aparecer junto a los grandes villanos de la izquierda que, según esa lectura, serían los perredistas encumbrados. También podría suceder que la viabilidad de la consulta morena esté en entredicho. Recuérdese que el INE deberá verificar la autenticidad de las firmas presentadas y la Corte deberá autorizar los términos de la pregunta planteada. Tómese en cuenta que la existencia de dos solicitudes de consulta sobre un mismo tema, por parte de PRD y Morena, genera división y problemas que ya dos centenares de intelectuales de izquierda hicieron ver semanas atrás en un llamado a fusionar ambas solicitudes, mismo que fue desatendido por Morena.

Y en otra pista del mismo espectáculo político que ayer estuvo bastante agitado, el Instituto Nacional Electoral precisó por seis votos a cinco las formas de aplicación del artículo de la Ley Federal de Consulta Popular que establece que si 20 por ciento de las firmas peticionarias de una consulta están en otra, entonces se dejará fuera la que hubiera sido presentada en segundo lugar y subsistirá la primera. El PRD presentó días atrás su petición de consulta sobre energéticos, con alrededor de 4 millones de firmas. Si en la de Morena hubiera 20 por ciento de firmas repetidas, se aplicaría la regla arriba mencionada.

Mismo escenario, conductas distintas. Al Senado llegó Miguel Ángel Mancera para presentar sus propuestas de elevación del salario mínimo. Sonrisas, abrazos y cortesías entre el visitante (quien en términos formales no milita en ningún partido, aunque en estas elecciones de congresistas y consejeros perredistas su grupo se hizo de buena cantidad de asientos decisorios en cuanto al DF), el propio Barbosa, antes morenamente desairado; el jefe real del Senado, el priísta Emilio Gamboa Patrón, y el coordinador de los senadores panistas, el políticamente muy maltratado Jorge Luis Preciado. Al final, los representantes de las bancadas partidistas ofrecieron a Mancera estudiar con cuidado las propuestas.

La mañana no había arrancado tan tranquila para el lic. Mancera. Tal como lo había anunciado desde un día antes, Marcelo Ebrard fijó su ‘‘postura’’ respecto del episodio de la línea dorada y los desdorados funcionarios de su administración que han recibido duros señalamientos de parte de la contraloría mancerista. Lo más destacado del posicionamiento marcelista fue la invitación al actual jefe del gobierno capitalino para que dialogue públicamente con su antecesor respecto de los incidentes de la línea 12 del Metro. Ebrard fue insistente en demandar que se entablen acciones judiciales en su contra si es que hay elementos para hacerlo y aseguró que ‘‘no se vale’’ tratar de poner en entredicho su honestidad personal y política. La respuesta era previsible, así que MAM declinó la invitación y dijo que no debe politizarse un asunto técnico y jurídico (ésta es la segunda ocasión en que ME lanza retos a debatir y no se los aceptan; el anterior fue en junio de 2013, dirigido a Enrique Peña Nieto, luego de que éste había hecho declaraciones en Londres adelantando que la reforma energética contendría clausulados para garantizar a extranjeros sus inversiones).

Acusaciones de deshonestidad hicieron que un funcionario de medio pelo de la Oficina de la Presidencia de la República, Jesús Ramírez Stabros, renunciara a su cargo. Resulta que ese político priísta había sido diputado federal y local en San Luis Potosí, presunto aspirante a la gubernatura de esta entidad y coordinador de Vinculación en Los Pinos, al mismo tiempo que era consejero externo de Iberdrola. El acusado aseguró que no hubo conflicto de intereses. La misma tesis de exculpación fue aplicada a sí mismo por Luis Téllez, el presidente de la Bolsa Mexicana de Valores que EPN ha propuesto para que participe en el comité del Fondo Mexicano del Petróleo, con lo que virtualmente se abren las puertas para que intereses de grupos como Sempra Energy y el mítico Carlyle tengan representación en ese estratégico fondo.

La muy reveladora propuesta de Téllez Kuenzler (la iglesia energética en manos de Luteros trasnacionales) forma parte del paquete de nombramientos que se están repartiendo en las cúpulas bajo pacto. En el Consejo de la Judicatura Federal, por ejemplo. Y, mientras las izquierdas riñen, se retan y se rechazan, la administración peñista prepara endeudamientos descomunales para el país y gasto público desbordado en el año próximo, electoral para mayores datos. ¡Hasta mañana!

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