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Tres de cada 10 eran mujeres o menores de edad

Repatrió el INM a más de 15 mil migrantes desde el DF este año

Entre los casos especiales están aquellos que fueron testigos o víctimas de un delito y no pueden dejar el país hasta que el MP lo permita

 
Periódico La Jornada
Domingo 31 de agosto de 2014, p. 6

En lo que va de este año, desde la estación migratoria del Distrito Federal han sido repatriadas más de 15 mil personas que pretendían llegar a Estados Unidos atravesando México. Tres de cada 10 eran mujeres o menores de edad.

La mayoría permaneció entre cinco y 10 días en ese inmueble localizado en la delegación Iztapalapa, en la ciudad de México.

Durante un recorrido, La Jornada encontró que hay casos especiales: migrantes que si bien fueron víctimas o testigos de un delito, no pueden abandonar México hasta que un agente del Ministerio Público considere que ya no le son determinantes en los procesos penales contra los presuntos victimarios.

Ese es el caso de José Luis y sus amigos. Los tres partieron de Quetzaltenango, Guatemala, cruzaron el río Suchiate y abordaron La Bestia. Viajaron por la ruta del Golfo y tardaron casi dos semanas en llegar a Reynosa, Tamaulipas, porque su guía les recomendó que la última parte del recorrido lo hicieran en autobús desde Poza Rica hasta la ciudad fronteriza.

Cuando salieron de la terminal de autobuses en Reynosa y caminaron hacia el centro de la ciudad –como se los indicó su guía–, un hombre se acercó a ellos y les dijo que se encargaría de cruzarlos.

“No sabíamos si era cierto, pues no habíamos llegado a donde nos dijeron. Casi de inmediato, mientras nos distraía, llegaron tres camionetas de las que bajaron hombres armados y nos obligaron a subir a los vehículos.

Nos secuestraron más de dos semanas. En ese tiempo, nuestros familiares que están en Estados Unidos ya habían mandado 2 mil dólares y nos exigían más, y siempre amenazaban con lastimarnos; a veces nos golpeaban. Hasta que nos rescataron soldados y policías. De eso hace tres meses, pero no podemos regresar a nuestro país porque nos dicen que las autoridades tienen más audiencias. Su caso está en manos de la Procuraduría General de la República (PGR) y de un juzgado con sede en Toluca.

Otro caso especial es el de Ximena, quien es originaria de Haití y tiene dos hijos.

Desde hace dos meses y medio no puede regresar a su patria a pesar de haber sido reconocida por su embajada como ciudadana de la nación caribeña.

En ese tiempo, mientras ella borda o elabora manualidades con materiales que proporciona el área de trabajo social de la estación migratoria, los menores colorean dibujos de personajes infantiles.

Su problema para retornar a Haití consiste en que los niños tienen pasaportes que los acreditan como ciudadanos venezolanos. Para que el gobierno mexicano permita que Ximena los traslade a su país, las autoridades de la nación sudamericana deben corroborar que los menores son sus hijos. Desde hace semanas está en espera de la confirmación.

También se consideran casos especiales aquellos en los que se ha promovido algún amparo que impida la repatriación, ya que los migrantes permanecen bajo resguardo del Instituto Nacional de Migración (INM), pero sólo el impartidor de justicia determina si puede regularizarse su situación o debe ser devuelto a su país.

Asimismo, pasan más tiempo en las estaciones migratorias aquellos cuyas embajadas o consulados se niegan a reconocerlos como sus ciudadanos porque en sus países cometieron algún delito y la aceptación o búsqueda de datos que corroboren su nacionalidad depende de la documentación que proporcionen a las autoridades mexicanas, refirieron Miguel Ángel Adán Ramírez, director de la estación migratoria, y Ana María del Carmen Méndez Piña, jefa del departamento de servicios operativos.

Desde julio –señalaron los funcionarios– ha disminuido el flujo migratorio, lo que se demuestra con el hecho de que en estos días la estación se encuentra ocupada a su mínima expresión. Podríamos decir que es una cifra histórica que tengamos alojadas solamente a poco más de 140 personas. En mayo y junio hubo semanas en que se atendían hasta 800 a diario, indicó Adán Ramírez.

Durante el recorrido, la jefa de servicios operativos explicó el funcionamiento del lugar y mencionó que hay extranjeros que llegan allí por su voluntad. Saben que nosotros los ayudamos a retornar a sus naciones y se presentan en la puerta con sus maletas: en algunos casos con hijos y esposa. No todos están aquí porque se truncara su camino.

A todos los indocumentados se les elaboran registros biomédicos, que incluyen la toma de una imagen de su iris y huellas dactilares, además de que en el reporte se asienta si tienen tatuajes, lunares o cicatrices que los distingan.

Las maletas en que llevan su ropa se quedan almacenadas y sólo pueden acceder a dos mudas. Se despojan de sus agujetas y cinturones. Si llevan relojes o alguna alhaja y dinero, se hace un inventario de esas pertenencias y se resguardan en una caja fuerte. Se las devuelven en el momento en que son repatriados.

Hay desde padres de familia hasta quienes vienen a delinquir

Cada mes, en esa estación del INM se integran a su base de datos más de 2 mil registros biométricos en promedio.

“Partimos de que entre los migrantes hay desde padres de familia que buscan honestamente una vida mejor para los suyos hasta personas que vienen a delinquir, que forman parte del crimen organizado y que son buscadas en sus países. A través de estos registros hemos identificado algunos presuntos delincuentes, señaló Méndez Piña.

De la limpieza y mantenimiento de la estación migratoria se encarga personal del Fondo Nacional del Fomento al Turismo (Fonatur), que cuenta con tres divisiones: Fonatur constructora, Fonatur mantenimiento y Fonatur operadora.

Desde 2008, Fonatur mantenimiento se transformó en una empresa que presta todo tipo de servicios relativos a la conservación, construcción, demolición, mantenimiento, limpieza, operación, vigilancia y supervisión de cualquier tipo de instalaciones e infraestructura, así como en bienes muebles o inmuebles que requieran organizaciones, dependencias y entidades paraestatales de la administración pública federal, estatal o municipal y/o personas físicas o morales.

Según los funcionarios entrevistados, todos los días los empleados de Fonatur realizan labores de limpieza y desinfección en toda la estación migratoria y se encargan de dar mantenimiento al inmueble; inclusive, expertos internacionales de diversas organizaciones, como la Cruz Roja Internacional, supervisan la construcción y manejo de zonas de dormitorio, comedores, espacios abiertos y seguridad.

En lo que va de 2014, por la estación migratoria han pasado ciudadanos de más de una veintena de naciones, aunque la mayoría procede de Honduras, Guatemala, China y El Salvador.