Economía
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Rechaza CCE alzas salariales por decreto
 
Periódico La Jornada
Martes 5 de agosto de 2014, p. 21

Lo peor que el gobierno podría hacer es decretar aumentos de 10, 20 o 30 por ciento a los salarios mínimos en un año, como se hizo durante el sexenio 76-82, ya que junto con otras acciones de alquimia económica, que pretendían esquivar la lógica de los mercados, sólo se logró un crecimiento efímero, que a la postre derivó en crisis y dolorosos ajustes para afrontarlas, sostuvo el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

El organismo señaló que ante el repunte del debate sobre los salarios mínimos en México a partir de distintas iniciativas, en particular de la clase política, es bienvenida la discusión, pero demandó que no se contamine con fines políticos ni se oriente por posiciones populistas.

Necesitamos pasar de un círculo de mercado interno débil y bajos ingresos en una parte sustancial de la población a uno en que ambos factores se impulsen mutuamente al alza, pero esto sólo puede darse a partir de fundamentos sólidos, no por decreto, puntualizó.

En su mensaje semanal, el CCE señaló que el sector empresarial participará en la discusión del tema con apertura a todas las voces e ideas, pero también con claridad en sus posturas.

Los factores

De acuerdo con los empresarios, para que haya un incremento a los salarios se requieren dos factores: estabilidad macroeconómica y crecimiento sostenido.

En ese sentido, señaló que se debe potencializar la capacidad de la economía para que la demanda de mano de obra crezca más rápido que la oferta, reduciendo la brecha que ha presionado a la baja las remuneraciones.

Si aumenta la inversión, ésta incidirá en más y mejores empleos. Así, crecerá el ingreso distribuible y, con ello, el mercado interno, consideró.

Detalló que otro componente fundamental es la productividad, ya que en las pasadas tres décadas el bajo crecimiento del PIB per cápita, que fue de 0.6 por ciento anual en promedio, está en línea con un estancamiento de la productividad.

Al comparar la evolución reciente de la productividad laboral y el crecimiento de los salarios en América Latina, el CCE señaló que existe una correlación directa entre ambos, ya que mientras en siete años en países como Uruguay, Perú y Brasil la productividad laboral se incrementó por arriba de 2 por ciento y el salario mínimo real en niveles similares o superiores en México, la productividad bajó, con todo y una leve recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo.