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Presentan Retrato involuntario, libro de Marina Azahua, publicado por Tusquets

Explorar la violencia desde lo blanco y lo negro es una necedad, opina escritora

La fotografía no copia de manera exacta a la realidad; intervienen muchos elementos, dice

 
Periódico La Jornada
Jueves 10 de julio de 2014, p. a12

Tendemos a dar mucho poder a los autores de la imagen y la noticia, pero escasa responsabilidad al espectador; éste debe decidir si las quiere ver, señala la escritora Marina Azahua (DF, 1983), a propósito de su libro de ensayos Retrato involuntario: el acto fotográfico como forma de violencia, que hoy será presentado en el Centro de Cultura Digital.

El volumen (publicado por Tusquets) aborda fenómenos ligados a la violencia como el régimen del Khmer Rojo, en Camboya en los años 70, los linchamientos en Estados Unidos en el siglo pasado, los casos de tortura en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, los campos de concentración de Argelia y las contadas imágenes del escritor J.D. Salinger, entre otros temas.

Azahua explica que la violencia en relación con la imagen tiene múltiples facetas: La violencia ejercida por el fotógrafo hacia el retratado o publicaciones de nota roja. No queríamos ver fotos de descuartizados y, sin embargo, la imagen nos la están imponiendo. En el caso de fotógrafos que registran procesos de violencia, ahí queda plasmada la desintegración de seres humanos.

Ejemplifica con las fotografías tomadas en Abu Ghraib a soldados iraquíes. No solamente los torturaban y los violaban y los golpeaban, sino que tomaban registro y los prisioneros lo sabían. Son dos tipos distintos de violencia: una, corporal y otra más conceptual, donde el prisionero sabe que es humillado, que lo están obligando a actuar como perro, un tabú para los musulmanes, y aparte están registrándolo, eso se perpetúa y se va a poder reconsumar. Esa es la razón de por qué el libro no tiene fotos: no voy a ser responsable de que veas una imagen de la que estoy hablando.

Contra la censura

Marina Azahua también explora casos menos extremos, como el de Salinger. “Puede empezar desde la cosa más simple: alguien produce una imagen de ti. ¿Quieres que esa imagen exista?, ¿tenemos derecho a ser invisibles?, ¿a decir no quiero que me saques una foto? Me parece que sí. Sin embargo, es complejo.

Pudo haber sido un libro sobre Facebook, porque hay miles de casos de retrato involuntario y no sólo de eso sino de circulación involuntaria de imágenes.

Foto
Ninguna legislación debería decir a la prensa qué hacer, expresa Marina Azahua a La JornadaFoto Luis Humberto González

Sin embargo, rechaza un control gubernamental sobre el tema: “Pienso que eso es censura (...) Las cosas deben existir y uno tiene la responsabilidad de mirarlas o no. Es demasiado peligroso decir ‘No violentemos a la sociedad con estas imágenes’ y entonces nadie se entera. Creo que ningún tipo de legislación debería decirle a la prensa qué hacer. Ni haz esto, ni no lo hagas. Es tratar a la población como niños. Si no existiera El Blog del Narco cuántas historias no se habrían contado”.

Azahua agrega que la manera como nos relacionamos con la violencia y qué significa una imagen de violencia han cambiado(...) De la misma forma que una buena fotografía tiene una enorme cantidad de matices de gris, el tema de la violencia es una necedad tratar de explorarlo desde lo blanco y lo negro, siempre hay que tratar de hacerlo a través de la mayor cantidad de matices de gris posibles.

Para la autora, a lo largo de la historia de la crítica de la fotografía nos hemos ido dado cuenta de la complejidad que se esconde detrás de la idea muy superficial de que la fotografía copia la realidad. No es una copia exacta. Hay muchísimos elementos que están interviniendo, por qué una cosa sí queda representada y otra no. Y en ciertas circunstancias eso se vuelve una dinámica de poder: qué se representa y qué no, quién decide y de qué manera.

Azahua destaca el último ensayo del libro. Creo que es mi favorito. En La soledad de los cadáveres se centra en las fotografías de muertas. “¿Qué significa producir una foto en ese momento tan vulnerable? También exploro la tradición de fotografía post mortem donde la familia toma fotos porque era el último recuerdo que tenía de ellos. Un caso ambivalente”.

El libro Retrato involuntario: el acto fotográfico como forma de violencia será presentado a las 19 horas de este jueves en el Centro de Cultura Digital (Paseo de la Reforma, esquina Lieja, colonia Juárez, delegación Cuauhtémoc. Galo Ramírez, Óscar de Pablo y la autora comentarán el volumen.