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77 convención bancaria/ Alejandro Valenzuela del Río, director general de Grupo Financiero Banorte
Se ha degradado la cartera vencida, pero no es un riesgo

Crecimiento de los adeudos claramente no alienta a nadie

Hemos aprendido con la medicina agria del pasado, dice el directivo acerca de la posibilidad de que las instituciones estén sobrendeudando a los clientes. Pero asegura que la banca está muy sólida. Todos los bancos están bien capitalizados. Banorte apunta a países del sur, donde “pasan cosas importantes”

 
Periódico La Jornada
Viernes 28 de marzo de 2014, p. 31

El incremento en los niveles de cartera vencida, particularmente en los préstamos concedidos a pequeñas empresas y al consumo de las familias, claramente no alienta a nadie, afirma Alejandro Valenzuela del Río, director general del Grupo Financiero Banorte.

Hemos visto un deterioro que se explica porque la actividad económica ha estado lenta, apunta en una entrevista con La Jornada, a propóstio de la próxima Convención Bancaria, el 3 y 4 de abril en Acapulco, Guerrero.

Los bancos hemos aprendido con la medicina agria de las experiencias del pasado, responde cuando es interrogado sobre la posibilidad de que las instituciones estén sobrendeudando a sus clientes. Ciertamente, a veces la competencia, las ganas de generar mayores utilidades, llevan a algunas instituciones a ser más agresivas. Pero me parece que hoy en día todo mundo se cuida mucho más.

Anuncia que Banorte está trabajando en una estrategia de mirar al sur, con la búsqueda de acuerdos con instituciones de Colombia, Perú, Ecuador y Chile. Allá están pasando muchas cosas, agrega.

Para el sistema bancario en México, la perspectiva de crecimiento en los siguientes meses es alentadora, en el sentido de que las reformas económicas que se han venido dando son alentadoras para el país, considera.

La banca está muy sólida. Todos los bancos en México están bien capitalizados, apunta. Sin embargo, acota:

Cuando se ve la evolución de la cartera vencida, sí es cierto que se ha venido degradando un poco, pero nada que verdaderamente pudiese poner en riesgo al sistema financiero o a un banco en lo particular.

Pero claramente, redondea, no alienta a nadie que la cartera vencida se haya incrementado y que, particularmente, lo haya hecho en los créditos a las pequeñas y medianas empresas, donde se ha visto un deterioro. También se ha visto un poco de deterioro, más que en Banorte en el sector en conjunto, en la banca de consumo, que se explica también porque la actividad económica ha estado lenta.

[Según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, en diciembre pasado la cartera vencida en préstamos al consumo, que incluye tarjetas de crédidto, préstamos personales y con garantía de nómina, llegó a 33 mil 381 millones de pesos, 18 por ciento mayor a la registrada al cierre de 2012.]

–El aumento en la cartera vencida de consumo ocurre al mismo tiempo que los bancos enfocados a ese segmento tienen una campaña agresiva de colocación de créditos. ¿Cree que pueda ocurrir un problema de sobrendeudamiento?

–No. Todos los bancos hemos aprendido con la medicina agria de las expericiencias del pasado. Todo mundo busca tener cuidado con esto. Ciertamente, a veces la competencia, las ganas de generar mayores utilidades, llevan a algunas instituciones a ser más agresivas. Pero hoy en día todo mundo se cuida mucho más. Dice el dicho que ‘el que se quema con leche hasta al jocoque le sopla’. Entonces creo que sí puede haber episodios donde se vea mayor agresividad (en la colocación de créditos), pero todos los bancos cuidan mucho los elementos que puedan indicar que hay un sector que esté generando un sobreapalancamiento, que se pueda generar una burbuja o un tema que a la postre vaya en detrimento de la calidad de los activos prestados.

–En los últimos meses Banorte enfrentó casos como los créditos a Mexicana de Aviación y a empresas desarrolladoras de vivienda [es un acreedor de Geo, ahora en concurso mercantil igual que la aerolínea]. ¿Hay algún otro sector que arrastre las secuelas de la crisis que pueda tocar a Banorte?

–La verdad no. Siempre hay sorpresas. Prestar dinero implica encarar riesgo y hay momentos en que se administra bien y en otros no. La alusión que hacemos en Banorte es como en el beisbol, sobre el promedio de bateo. El promedio de bateo de una institucion como Banorte ha sido realmente muy bueno, tiene una cultura muy banquera, es un banco muy relacional, es conservador. No estamos exentos de cometer errores o a veces apostamos a un cliente que no pudo lograr los resultados que había anticipado. Esto le pasa a todos los bancos. Lo que sucede es que Banorte actúa con tal transparencia que siempre todo mundo sabe dónde estamos parados.

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Alejandro Valenzuela, director general de Banorte, en sus oficinas de Santa Fe, en imagen de archivoFoto Carlos Cisneros

–¿Cómo van a incidir en la actividad cotidiana de Banorte los cambios derivados de la reforma financiera?

–Lo fundamental de la reforma es que México requiere un mayor apalancamiento (financiamiento) y requiere crédito de largo plazo en mejores condiciones. Lo que la autoridad está pidiendo, de manera muy suscinta, es la capacidad de prestar mucho más para que el país pueda lograr un mejor apalancamiento que se traduca en crecimiento, mayores niveles de inversión, empleo y generación de riqueza. Nadie puede estar contra esa óptica. Claramente trae muchos detalles y cuestiones regulatorias que quizá nos hagan la vida un poco más complicada. Pero al mismo tiempo incluye temas que nos ayudan a recuperar activos emproblemados de manera más ágil. Es una reforma que sin duda va a alentar a que la banca participe mucho más en la actividad económica. La banca debe estar a la altura de los temas que vienen hacia adelante.

–En los últimos años el crédito ha crecido de manera sostenida varias veces más que la economía. ¿Los cambios derivados de la reforma, que buscan mayores crecimientos del crédito, pueden resultar en un exceso de regulación?

–Hay un fenómeno mundial que es la base para analizar ese punto. Antes de 2008 en el mundo se pensaba que los bancos podían autorregularse, que tenían la capacidad de generar los gobiernos corporativos y los mecanismos para el manejo de riesgos. Tuvimos un descalabro de tal magnitud en 2008-2009 que todavía seguimos viviendo las secuelas. Ello obligó a las autoridades en el mundo a replantearse el grado de autonomía y el modelo de negocio que podía tener un banco.

Hubo, añade, cambios dramáticos: había un modelo que planteaba que la banca podía ser mundial o universal; hoy en día, agrega, estamos viendo más a la banca local o regional. Se decía que los bancos se podían autorregular y al final los Estados tuvieron que salir a su rescate, dice.

“Entonces, la autoridad, de manera legítima, dijo: ‘como te tuve que rescatar, como hiciste las cosas mal, ahora vamos a poner una regulación para obligarte a hacer las cosas bien’. Hoy en día lo que estamos viendo es el péndulo. Se fue de un lado al otro y va a regresar a un justo medio donde las cosas se puedan hacer mucho mejor, pero la banca tiene que estar muy regulada”.

Cuando la banca ganaba, esos eran recursos que se privatizaban, se los llevaban los accionistas; pero cuando la banca perdía tenía que entrar el Estado a rescatar. Simplemente no había una simetría en el manejo de la banca y eso generaba lo que llaman los economistas un riesgo moral. Siento que lo que está buscando la autoridad es evitar esos excesos.

Y plantea: no hay que olvidar que México tuvo su última gran falla en 1995. Tuvimos un quebranto monumental que todavía vivimos las secuelas. El Ipab (Instituto para la Protección al Ahorro Bancario, que gestiona el costo del rescate bancario) sigue teniendo una deuda importante que seguimos pagando todos los mexicanos prácticamente 20 años después.

–En el caso de Banorte, ¿cuáles son los segmentos de crédito donde espera mayor crecimiento?

–Sin duda, las pequeñas y medianas empresas. Va a ser un sector importante. En el sector de consumo vemos el hipotecario con mucho auge, también los seguros, que deben crecer con mayor rapidez. Sentimos que también en el sector comercial las empresas medianas van a requerir financiamiento; hemos trabajado de manera muy cercana con gobiernos, desde Pemex o la CFE a estados y muncipios, obviamente cuidando que los niveles de apalancamiento sean los correctos.

–Hace unos meses habló de un proceso de internacionalización de Banorte. ¿Qué ha ocurrido?

–Hemos hablado con muchos bancos en el extranjero. Estamos por firmar una acuerdo con BNP Paribas, de Francia; ya firmamos con Tokio Mitsubishi. Estamos buscando acercarnos a bancos en Colombia, Chile, Ecuador y Perú para ir aprovechando la integración que va a tener México en esas economías. Probablemente también lo hagamos con Panamá. Tenemos que ver más para el sur. Están pasando cosas muy importantes allá.