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Ver día anteriorMartes 11 de marzo de 2014Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Usuarios y adictos a las drogas no son delincuentes
Q

ue nadie se asuste si esto sigue entre nosotros durante algunos años, al contrario, mientras el debate sea de altura, con argumentos sólidos y se escuchen todas las voces, estaremos avanzando correctamente. Esto me dijo el doctor Juan Ramón de la Fuente el pasado 2 de marzo al término de su participación en la presentación del libro Adicciones, realizada durante la 35 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

Una larga fila se formó desde horas antes para escuchar al ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El lugar era a todas luces insuficiente para dar cabida a los cientos de personas que querían escuchar a De la Fuente, quien acudió a comentar el libro del doctor Óscar Prospero García, editado por la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM. El personal de seguridad restringió el acceso, lo que dio lugar a un incidente, ya que el ex secretario de Salud se negó a dar inicio a la presentación hasta que se permitiera la entrada a más personas que pudieran ocupar las partes laterales y los pasillos. Este es un acto para la gente y no es entendible que se impida que la gente esté presente, dijo. Tenía razón, y aunque no fue fácil, el personal de seguridad permitió el acceso a más personas.

La presentación tenía un interés adicional, ya que actualmente se discute la posibilidad de modificar las leyes en la ciudad de México para la regulación de la mariguana y han llegado también algunas iniciativas sobre este tema a nivel federal al Senado. Especialista en siquiatría y doctor en medicina, De la Fuente es uno de los expertos más reconocidos en el campo de las adicciones, por lo que su punto de vista en este debate tiene una gran influencia.

Como lo ha hecho en otros momentos, De la Fuente resaltó la importancia de ubicar el tema de las adicciones en el campo de la salud y no en el terreno judicial. Con este enfoque dejó clara la diferencia entre usuarios ocasionales a las drogas y adictos, mediante el análisis de conceptos clínicos como los de tolerancia (cuando se requiere de una dosis cada vez mayor para obtener un efecto) y dependencia (la aparición de angustia y de signos y síntomas fisiológicos y sicológicos cuando una persona deja de consumir una sustancia). Pero a lo largo de su examen, insistió en que en ninguno de los dos casos –sean usuarios ocasionales o adictos– se puede hablar de delincuentes y por lo tanto no se les debe tratar como tales.

De la Fuente propuso una clasificación diferente para las drogas (actualmente se les divide en legales e ilegales) a partir de los daños que producen a la salud. “Ese es el enfoque ideal, porque entonces veríamos cómo ‘drogas legales’, como el tabaco o el alcohol, son mucho más dañinas y perjudiciales que algunas ‘drogas ilegales’ como la mariguana, en términos de salud individual y colectiva”, dijo, y para ilustrar lo anterior aportó datos que en mi opinión resultan inatacables:

Las drogas tienen un factor de riesgo variable, por ejemplo, la posibilidad de volverse adicto a la nicotina entre quienes la consumen es 32 por ciento, a la mariguana de 9, a la heroína de 23, anfetaminas 11 y alcohol 15 por ciento. Es aquí donde empieza el verdadero enfoque de salud pública, insistió.

Otros datos son los que provienen de estudios realizados por él y sus colaboradores en los servicios de urgencia del sistema de salud. De los pacientes que llegan y que resultan positivos en el análisis toxicológico, 68 por ciento corresponden a alcohol y sólo 10 por ciento a mariguana.

Algo semejante se observa al examinar la relación entre el uso de drogas y muertes violentas. Al estudiar los casos que llegan al Servicio Médico Forense, se encontró que 77 por ciento de los que resultaban positivos en los estudios toxicológicos tenían alcohol, en contraste, mariguana sólo 7 por ciento, tranquilizantes 8 por ciento y cocaína 6 por ciento.

Con los datos anteriores el mensaje del ex secretario de Salud resulta muy claro: Es necesario clasificar a la drogas de una manera más racional con la finalidad de encontrar para cada una de ellas el marco regulatorio apropiado.

Al finalizar la presentación tuve la oportunidad de conversar brevemente con el doctor De la Fuente. Me dijo que en nuestro país se desarrolla un proceso complejo que a su juicio llevará algún tiempo –en Estados Unidos, por ejemplo, se está llevando tiempo, pero el proceso va hacia la legalización de la mariguana.

En su opinión, en México el punto central es lograr el consenso, o por lo menos construir mayorías sobre un punto: Quienes consumen drogas, en particular mariguana, no deben ser considerados delincuentes por el hecho de hacerlo, y ese sería el principio para construir un marco jurídico a distintos niveles sobre el tema de las drogas.

Creo que su punto de vista es muy claro, está apoyado en argumentos médicos y científicos sólidos y debe ser considerado con seriedad en los debates que se avecinan.