Opinión
Ver día anteriorJueves 27 de febrero de 2014Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
México SA

BM: ¿sorprendido?

¿Avance modesto?

Pobreza: paso veloz

L

os mexicanos sufren sus consecuencias desde hace poco más de 30 años y padecen la depredación de la política económica impulsada, entre otros, por el Banco Mundial y seguida al pie de la letra por seis gobiernos neoliberales al hilo, pero resulta que a estas alturas de la demolición nacional el organismo financiero se dice sorprendido, porque en México persiste la gran pobreza pese al gasto social, de tal suerte que en este sentido el avance ha sido modesto.

En los hechos, lo único realmente sorprendente es que el Banco Mundial se diga sorprendido (cinismo puro) por los devastadores efectos sociales del modelo económico impuesto en México desde el gobierno de Miguel de la Madrid, cuando el organismo financiero junto con el FMI decidieron (y la presunta autoridad mexicana acató) que el país sería su laboratorio experimental en la materia. Transcurridas poco más de tres décadas el propio BM (tripulado desde la Casa Blanca) sale con la batea de que los resultados han sido modestos.

Pero no, ojalá, porque ni de lejos han sido modestos, sino devastadores y las propias cifras oficiales lo revelan. No hay que olvidar que América Latina ha sido catalogada (Cepal) como la región más desigual del planeta, y dentro de ésta México es el alumno más que aventajado, tanto que a estas alturas del partido 52 por ciento de la población sobrevive en la pobreza y/o la miseria.

El Banco Mundial asegura que “a pesar de la prevalencia de programas de transferencia condicionada de recursos –como Oportunidades– y el incremento en el gasto social, el efecto neto de la política fiscal en la equidad ha sido modesto… La pobreza en México y América Central no se ha reducido en los últimos años, periodo en que esos programas de transferencia condicionada de efectivo se han institucionalizado al punto de convertirse en uno de los pilares de la política de combate a la pobreza” (La Jornada, Roberto González Amador).

Pero celebrar dicha institucionalización no resuelve nada. En el mejor de los casos sólo pretende minimizar el rotundo fracaso. Como se ha mencionado en este espacio, por muchos millones de pesos que se destinen a lo que el gobierno denomina combate a la pobreza, que año tras año se presuma el incremento presupuestal a tal fin y que supuestamente todo ese dinero llega a su objetivo, lo cierto es que el número de depauperados se mantiene al alza, y seguirá esa tendencia mientras no se corrijan las políticas públicas que los producen al por mayor.

En los últimos cinco lustros oficialmente se destinaron miles y miles de millones de pesos al combate de la pobreza, pero en ese lapso el inventario nacional de pobres se incrementó en 21 millones de mexicanos. Del Pronasol salinista (que arrancó el 2 de diciembre de 1988) al Programa Oportunidades de Fox y Calderón (con Zedillo se denominó Progresa), tal inventario reporta un incremento anual promedio de 840 mil nuevos pobres, algo que, por lo demás, ni de lejos puede calificarse de avance modesto, como asegura el Banco Mundial.

Entonces, a 25 años de institucionalizada la política social (como le llaman en el gobierno), el balance es brutal: con la puesta en marcha del Pronasol, el gobierno reconoció la existencia de 40 millones de mexicanos en pobreza; al cierre de la docena trágica panista, con Oportunidades a toda marcha (Calderón dixit) se registraron 61 millones, y contando. Elemento fundamental de ese resultado es la rotunda negativa gubernamental de modificar su política económica, que sólo socializa las pérdidas y privatiza las ganancias.

El Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM le da contexto al problema y le pone números: “el gasto gubernamental en los programas de combate a la pobreza –a nivel federal, estatal y municipal– se incrementó en términos absolutos en 96.1 por ciento en los últimos 42 años (1970-2012). El gasto total desembolsado por el gobierno federal en programas de combate a la pobreza a nivel nacional ha sido continuo, pero no ha resuelto el problema de la pobreza. En dicho periodo, el número de pobres en México se incrementó 100 por ciento”.

Añade que si el total de los recursos utilizados en los distintos programas creados durante estos 42 años para combatir la pobreza realmente se hubieran ejecutado para disminuirla, tomando en consideración únicamente los datos oficiales, no habría un incremento de pobres. Con base en fuentes gubernamentales, el CAM detalla que en 1970 el número de pobres en México ascendió a 31 millones; una década después se elevó a 38 millones, y a 40 millones en 1990, dos años después del arranque de Pronasol. Para 2000, el ejército de pobres acumulaba 50 millones (cifras del Coneval), que aumentó a 57 millones en 2010 (ídem) y concluyó el sexenio calderonista en 61 millones.

El análisis del CAM incluye siete sexenios (de Luis Echeverría a Felipe Calderón), aunque el boom de recursos destinados, oficialmente, al combate de la pobreza se registra (cifras del propio gobierno federal) a partir de la estancia salinista en Los Pinos. Así, ¿cuántos recursos se han invertido por cada pobre de este país en 42 años?, pregunta el CAM y él mismo lo desmenuza de la siguiente forma:

De manera real, los recursos destinados en los tres niveles de gobierno para reducir la pobreza, según sus propios datos y considerando el comportamiento de la economía para cada sexenio, tenemos que el monto invertido por pobre equivale a 36 millones 366 mil 541 pesos durante estos 42 años. Entonces, si año con año se incrementó el presupuesto para combatir la pobreza y el hambre, ¿por qué aumentó la pobreza? (se duplicó en el periodo referido), ¿cuántos de los recursos originalmente destinados llegaron a los mexicanos en pobreza?, ¿cuántos se quedaron en el aparato gubernamental y bajo qué argumentos?

Para redondear, va la siguiente información del Coneval: al cierre del calderonato, sólo dos de cada diez mexicanos eran considerados no pobres ni vulnerables; el resto, abiertamente vulnerable, es decir, a un tris de la pobreza, porque si bien no tiene carencias sociales, su ingreso es inferior a la línea de bienestar, detalla el organismo).

Las rebanadas del pastel

He allí lo que el sorprendido Banco Mundial considera un avance modesto y no un fracaso rotundo en eso que el gobierno mexicano denomina combate a la pobreza… Va un enorme beso para mi adorada Camila por su octava velita.

Twitter: @cafevega