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Antes de la Revolución había confianza en el sistema educativo, señala Ricardo Morales

La muerte frustró las aspiraciones artísticas del único hijo de Posada

Sabino Posada aprendió fototipia, que ahora entendemos como imagen instantánea, explica el investigador a La Jornada

Estudió en una escuela impulsada por Juárez y falleció a los 17 años

 
Periódico La Jornada
Sábado 1º de febrero de 2014, p. 3

El único hijo de José Guadalupe Posada (Aguascalientes, 1852-ciudad de México, 1913), Sabino (1882-1900), estaba preparándose para ser un gran artista como su padre, pero la muerte interrumpió sus aspiraciones a los 17 años.

El joven incursionaba en la fotografía, entonces una técnica innovadora en las artes gráficas y tomaba clases de inglés, uno de los idiomas del mundo civilizado, como se consideraba en esa época.

Los datos anteriores se revelaron por primera vez a finales del año pasado en una conferencia impartida por el maestro y artista Ricardo Morales (DF, 1963), en un congreso académico en Panamá.

El catedrático de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda lleva varios años investigando la vida y obra de Posada.

Hace unos meses confirmó que José Guadalupe, quien recibió un homenaje nacional en 2013 con motivo de su centenario luctuoso, perteneció a una logia masónica (La Jornada, 29/04/13).

En entrevista, Morales narra que Sabino Posada, a sus 16 años ingresó a la Escuela Nacional de Artes y Oficios para Varones (ENAO), institución impulsada desde los tiempos de Benito Juárez ante la creciente industrialización, en la cual se pretendía capacitar a los muchachos mediante la conjunción de técnica y práctica, era novedoso para la época.

Aunque Sabino no entró a esa escuela para aprender un proceso artístico, añade el investigador, ahí se enseñaba fotografía aplicada a la industria de la fotorreproducción, en particular la fototipia, un proceso entonces de vanguardia, que lograba imágenes muy fieles.

Redención social

En tiempos de José Guadalupe Posada los fotógrafos artísticos apenas se perfilaban, “y quienes trabajaban en el medio de las artes gráficas eran artistas de avanzada, sobre todo quienes ya estaban en la reproducción de imágenes. La fotografía era el medio innovador, y ese era el espíritu de la ENAO entonces: estar al día en lo que ahora llamamos tecnocivilización.

“El sistema que aprendió Sabino es lo que ahora entendemos como imagen instantánea, pues permitía un tiempo de exposición en segundos. La fotografia no era un asunto para las élites, fue a partir de entonces que se comenzó a difundir a otros estratos sociales.

“Cuando José Guadalupe fue docente en León, Guanajuato, aprendió los procesos de fotorreproducción. Quizá él no tenía los medios o la tecnología, pero sabía dónde conseguirla o con quién mandarla a hacer. También sabía dónde podía mandar a su hijo a estudiar para expandir su campo laboral, pues existían las clases nocturnas para artesanos, pero seguramente éstas no cumplían las expectativas que Posada quería para su hijo.

Foto
Sabino, con su padre, José Guadalupe PosadaFoto Archivo

“Se decidió por una instrucción enfocada a un campo distinto. La ENAO fue el antecedente de la Escuela Superior de Ingenieros, de lo que ahora es la Esime del Instituto Politécnico Nacional. Eso da idea de por dónde iba el rigor de la instrucción, tenían un presupuesto suficiente y de acuerdo con documentos la escuela, por primera vez ahí se sistematizó la enseñanza de la fototipia. Luego de una formación de tres años, los alumnos salían al campo laboral.

José Guadalupe siempre mostró una devoción ante su trabajo, al cual consideraba un patrimonio intelectual que podía transformar su sociedad. Lo mismo quería que su hijo hiciera.

Ricardo Morales explica que la Escuela Nacional de Artes y Oficios de finales del siglo XIX ofrecía una formación muy completa teórica y práctica; poseía una biblioteca de más de mil volúmenes y ofrecía a los jóvenes de escasos recursos desayunos y uniformes, además de clases de gimnasia.

“Si bien una de las cosas que se critican hoy de esa institución es que estaba dirigida a los estratos menos favorecidos, es muy valioso el hecho de que no existía una división entre arte, artesanía y diseño. Varios alumnos de la ENAO llegaron a participar con sus trabajos en exposiciones de bellas artes y algunos profesores de la Academia de San Carlos trabajaban ahí.

“Se trataba de una educación gratuita ofrecida por el Estado, el cual aspiraba a que esos estratos tuvieran acceso a la educación que no habían tenido, debido a los problemas políticos y sociales, aspiraban al bienestar del pueblo. Había una suerte de redención social a través de la oferta académica, y había una confianza en las instituciones, en la instrucción que ofrecían. Confianza en el sistema educativo. Son los años anteriores a la Revolución Mexicana.

Existía la idea de que a través del trabajo calificado se generaría riqueza, también intelectual. Después de la Revolución esa idea se modificó, la ENAO, que fue la escuela predilecta del porfiriato, se enfocó a las ingenierías. En síntesis, de formar obreros se pasó a formar ingenieros, y la parte artística se delegó a otras instituciones, como el INBA.

Por desgracia, el joven Sabino Posada ya no se inscribió a clases del segundo año. Murió antes de concluir sus estudios en la ENAO. De acuerdo con el acta de defunción, falleció por tifo exantemático, una enfermedad que no necesariamente es de los pobres, como sostienen algunos investigadores. No tiene que ver con la pobreza, sino con la higiene y la salubridad, concluye Morales, quien también imparte cátedra en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete del Instituto Nacional de Antropología e Historia.