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Mostrar el contexto y su relación con la economía es esencial, sostiene la investigadora

Lourdes Turrent propone ampliar enfoques en la historia de la música

Presenta el miércoles su libro Rito, música y poder en la Catedral Metropolitana. México, 1790-1810

Intento romper con estudiar un hecho a partir del paradigma de nuestro tiempo

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Lourdes Turrent, investigadora y fagotista, presenta su libro editado por el FCE y El Colegio de MéxicoFoto Cristina Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Lunes 4 de noviembre de 2013, p. 8

Para conocer mejor la historia de la música, considera la investigadora Lourdes Turrent, resulta esencial situarla en el contexto que se produjo y saber la incidencia que tuvo en diferentes ámbitos.

La historia de la música es mucho más compleja que sólo hablar de compositores y aspectos técnicos; también necesita otro tipo de investigación. Es tiempo de que la música comience a dialogar y se hagan estudios interdisciplinarios. Se aborde, por ejemplo, su relación con el poder, la economía, la organización social y el resto de las artes, explica.

La idea es insertarla en un contexto, no verla como un hecho aislado. Y es que en términos generales se le estudia como si estuviera en el aire, como si fueran matemáticas puras. El problema es que cuando uno entra a un concierto no son matemáticas puras, pasan muchas cosas y hay varias intenciones detrás de ese hecho.

Fue a partir de esa convicción que la socióloga e historiadora emprendió una investigación en torno del papel que el arte sonoro desempeñó en los años previos y durante la Independencia de México.

En específico, centró su trabajo en la Catedral Metropolitana, entre los años de 1790 a 1810, a partir del hecho de que la iglesia Católica, y en particular ese recinto ubicado en la capital del país, fueron de los principales centros de poder durante la época Colonial.

Tal es el entramado detrás del libro Rito, música y poder en la Catedral Metropolitana. México, 1790-1810, coeditado por el Fondo de Cultura Económica (FCE) y El Colegio de México, cuya presentación será este miércoles 6 de noviembre, a las 18 horas.

El acto tendrá lugar en el salón de actos del Instituto de Investigaciones Históricas (Circuito Maestro Mario de la Cueva, Zona Cultural, Ciudad Universitaria) y en él participarán Brian Connaugton, Pilar Gonzalbo, Ana Carolina Ibarra y Andrés Lira, además de la autora.

Más que los aspectos técnicos y estructurales de la música, el propósito de este libro es dar cuenta de su significado cultural en dicho contexto histórico. Es decir, cómo se vive y reproduce, cómo sirve para expresar y qué comunica, explica Lourdes Turrent en entrevista.

De tal manera, agrega, se da cuenta desde los edictos que regulaban el uso de las campanas hasta el papel que debían desempeñar los profesionales de lo sonoro, como eran los cantantes, los integrantes de la orquesta y el organista.

Para realizar esta investigación, la cual fue su tesis de doctorado, la especialista recurrió a las actas de cabildo de la Catedral de México, en las cuales pudo advertir que en aquella época el cabildo enfrentaba problemas similares a los que tiene en la actualidad la administración de toda orquesta profesional.

Tenía que encargarse de organizar eventos, ver a qué músico o músicos contratar, cuánto pagar, cómo programar y de qué manera insertar obras nuevas, destaca.

De acuerdo con la también fagotista, la Catedral Metropolitana, al ser una institución de gobierno durante la Nueva España y por tanto con poder, servía como espacio o escenario en el que la altas jerarquías de aquel entonces se reunían y podían expresarse en ceremonias y ritos que muchas veces iban más allá del aspecto religioso.

Poder, personajes, cultura, ideología... en el caso de la Catedral de la ciudad de México, su edificio, su ubicación en el corazón del país, su tamaño y magnificencia, el resonar de sus campanas, todo la hacía un lugar de excepción para los habitantes de la Nueva España, donde el ritual sonoro se convertía en un arma fundamental de poder que reunía el placer con el adoctrinamiento.

Después de aclarar que actualmente trabaja ya en el segundo volumen de este libro, que abarcará el periodo de 1811 a 1823, Lourdes Turrent subraya que su interés con esta investigación es demostrar la enorme complejidad de los rituales musicales efectuados en dicho recinto.

En apariencia eran tan simples como cantar obras canónicas, devocionales, incluso parecerían algo bobo; sin embargo, el suyo era un significado muy complejo, que tenían que ver con el imaginario, con las posturas de la jerarquía social, con el sentido de la manera en que se eslabonan los sentidos, indica.

Para concluir, la investigadora reitera la necesidad de modificar la forma de adentrarse al estudio de la historia de la música: Lo que intento es romper con esa manera de estudiar y analizar un hecho a partir del paradigma de nuestro tiempo. En el caso de la Catedral lo que me propuse fue verla con el paradigma del siglo XVIII y leer el ritual desde esa perspectiva. Se trata de una iglesia que ya no existe y en esa circunstancia la música desempeñó un papel muy diferente al que tiene en la actualidad.