21 de septiembre de 2013     Número 72

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

Escuchar y ser escuchada
es no sentirse sola

Adela Calva Reyes Hñähñu,
colaboradora de la Radio Cultural Comunitaria Gi ne ga bu he th’o (Queremos Seguir Viviendo) XHDCC 97.3 FM


FOTO: Adela Calva

La radio nos centra con lo que nos comunica, con lo que nos deleita, sus cápsulas y radionovelas. Antes de la llegada del televisor a nuestros hogares, la radio ocupaba gran importancia en nuestras vidas, su frecuencia de amplitud modulada alcanzaba a llegar hasta lugares muy alejados. La misión radial cumplía y llenaba necesidades familiares para su recreación. Escuchar radio nos ayudaba a imaginar, soñar, alegrarnos y ponernos tristes con sus programaciones. Para una mujer indígena de mi pueblo, no había más distracciones que escuchar radio. Cuando niños, llegaban a nuestros oídos las programaciones que nuestros padres seleccionaban; solían ser canciones de todo tipo, series como Chucho El Roto e informaciones. Al escuchar radio no sólo utilizábamos los oídos, sino también la imaginación, fantaseábamos que adentro del aparato radiofónico se encontraban pequeñísimos humanos trabajando, y ante tanta curiosidad hubo la necesidad de destapar el aparato para buscar tales micro humanos; en fin, lo interesante era que la radio nos ayudaba a volar con la imaginación.

Por medio de la radio, la mujer indígena aprendió a comunicarse con cartas de amor, expresando su sentimiento con plena libertad, escribiéndole al amado. Se permitió adquirir un derecho a ser escuchada y partícipe de este medio; verdad y sentimiento, cualidad y principio de toda mujer de todos los tiempos. Por muchas décadas ha existido una lucha de géneros, en medida de fuerza física e intelectual; el género masculino cree seguir dominando con la fuerza física que la naturaleza le ha dotado, es inteligente no cabe duda, más también la mujer indígena posee la fortaleza física e intelectual, ya que es una cualidad que se le dotó a toda mujer. Por esta igualdad, la mujer indígena se ha dado el valor de tomar el micrófono de una radio, o de otros medios de comunicación, para difundir sus derechos como mujer. Actualmente la mujer indígena está haciendo un buen uso de las radios comunitarias, extendiendo todas las comunicaciones de tipo cultural para los pueblos, abordando temas de gran importancia, que ayuden al desarrollo de las personas y sus comunidades.

En mi comunidad, nadie se imaginaba contar con una radio comunitaria. Quienes desconocíamos la labor de ésta, pensamos que pudiera funcionar como cualquier otra radio comercial. Al preguntarnos, todos decíamos que sí, sin embargo al conocer el propósito de su función, pocos se interesaron. Hubo quienes la echaron a andar, superando grandes obstáculos. Están teniendo frutos; ahora son nuestros radioescuchas aquellos que decían no estar interesados en la radio. La participación de la mujer indígena en este medio ha logrado cambios de actitudes en las familias, vecinos y comunidad; está logrando fortalecer la propia cultura, sus raíces, la lengua, las costumbres y tradiciones; está motivando, por medio del micrófono comunitario, a aprender a escribir nuestro idioma, a reconocer y fortalecer la identidad. Al aceptar y apreciar nuestro origen, encontramos muchos valores que los abuelos nos heredaron para vivir una vida sana en todos los aspectos. Ser discriminado o marginado ya no causa los efectos ni daño como en años y siglos pasados.

Creo que la mujer indígena está superando también el yugo del machismo indígena de su vida cotidiana, gracias a la radio comunitaria. Hoy la voz de la mujer indígena es respetada y escuchada, su opinión y punto de vista ayuda a recapacitar a uno que otro macho tradicionalista, sin embargo queda mucho por delante, para trabajar y lograr objetivos. ¡Que viva la radio!

Las radios comunitarias,
un espacio de expresión de las mujeres

María Eugenia Chávez Fonseca Vicepresidenta de la Red Internacional de Mujeres AMARC


FOTO: Guadalupe Blanco, Nandilup

Hacer radio puede representar muchas cosas, pero sin duda es la puerta a un espacio de seducción. Se establece una relación inmediata con el micrófono y los instrumentos que nos permiten crear, decir y escuchar nuestra palabra. Seguramente el proceso de seducción es igual para hombres y mujeres. En realidad no lo he escuchado expresado así de parte de hombres radialistas. Pero sin duda, las mujeres radialistas nos enamoramos de la radio. Y digo yo que nos enamoramos, porque la radio representa el placer unido a la palabra, y la palabra lleva los sentidos de la vida.

Hace algunos años una joven indígena participante en una emisora comunitaria me dijo: “Mi mamá es partera y desde que yo estoy en la radio las mujeres se me acercan y me preguntan algunas cuestiones del embarazo. La radio ha servido para que yo me convierta en una especie de enlace entre ellas y mi mamá”.

Y es que las emisoras comunitarias, desde mi perspectiva, tienen mayores posibilidades de dar paso a la palabra de las mujeres y transmitir el sentido de la vida. Las emisoras comunitarias involucran a las personas de la comunidad y pueden convertirse en espacios importantes para la expresión de las mujeres. El potencial que representan para esto último no se debe a que sean espacios creados únicamente con este objetivo –aunque algunos sí–, pero sí son medios pensados y creados con una estructura que potencia la participación de la población ,y las mujeres de las comunidades encuentran mayores posibilidades de participación en ellos. Ellas no son empleadas, son sujetas activas en la construcción del medio y en ese sentido, existe la posibilidad de que tener mayor incidencia en el diseño de los contenidos.

Las emisoras comunitarias, con toda la capacidad que representan para la expresión de las mujeres, tienen que contar con las condiciones óptimas para su funcionamiento y esto se traduce en operar en condiciones legales equitativas. De esta manera, pueden incrementar sus posibilidades de ser espacios reales de expresión para las mujeres de las comunidades, para que su palabra lleve los sentidos de la vida.

Un secreto a voces:
la causa femenil en la radio

Guadalupe blanco, nandilup


FOTO: Martha Delia González

"La presencia de la mujer en una radio comunitaria fortalece y reivindica el ser mujer. Difundir las problemáticas que se viven cotidianamente es una necesidad, es como un secreto a voces. A través de la radio se desdibujan nombres pero se fortalecen causas o líneas de trabajo”, según lo relata Zenaida Pérez Gutiérrez, mujer joven ayuuk fundadora de la radio Jen Pöj en su comunidad de Santa María Tlahuitoltepec Mixe.

“Desde mi experiencia, una va contribuyendo a un proceso que puede marcar una historia dentro de la comunidad, participar en la radio implicaba un desafío: combinar dinámicas aprendidas en la academia y enfrentarse a la cosmovisión propia. Se va uno dando cuenta que hace falta trabajar cosas desde adentro. Cuando se llamaba a participar a los talleres, sólo llegaban los varones, para las mujeres no era posible participar públicamente. A mí me justificaban porque yo había estudiado la carrera de comunicación”.


FOTO: Claudia Barajas

Además de haber sido un pilar fundamental para la radio en su comunidad, Zenaida logró por medio de la radio poner en el ámbito público-comunitario la participación de las mujeres. Fueron las mujeres, en construcción colectiva las que definieron las temáticas a ser abordadas en los formatos radiofónicos. “El tema de la violencia intrafamiliar, el maltrato a las mujeres, la revitalización cultural, la lengua, la vestimenta, son temas que salían en los talleres como necesidad de información y difusión en la radio. En estos espacios el tema de mujeres es difícil, pero no desesperemos, tenemos que buscar alianzas que nos fortalezcan”.

“Uno de los desafíos para la radio comunitaria es reeducarnos en la descolonización, equilibrar las relaciones de poder para una construcción más colectiva de los contenidos; el asignar a cada uno sus roles es lo que nos puede permitir avanzar. Participar en la radio implica equilibrar las relaciones de poder”.

Luego de su paso por la radio comunitaria, Zenaida recibió un cargo en su comunidad, de acuerdo con sus sistemas normativos propios, y actualmente es jefa del Departamento de Derechos de la Mujer Indígena del Gobierno de Oaxaca.


El poder de la palabra


FOTO: Radio Teocelo

Guadalupe Blanco, Nandilup

Ínìma Ií, joven mujer en ñuu savi (mixteco), conductora del programa Pueblos Originarios en Resistencia, en Chalco, Estado de México, asegura: “estoy consciente de lo que implica tomar un micrófono y enviar un mensaje; la gran responsabilidad de la palabra no es sólo hablar y ya, significa no sólo conectar cables sino también conectar las ideas con la realidad, el tratar con un equipo de trabajo mixto, un doble esfuerzo para todos y ser la única mujer”.

La radio en la comunidad ha representado, particularmente para las mujeres, una plataforma de recreación y crecimiento personal, de apropiación de nuevos roles en la comunidad, pero también un espacio para la exigencia de los derechos propios; sin duda, la radio significa un bastión de denuncia pública y al mismo tiempo un medio para la exigencia de los derechos individuales y colectivos.

Miriam y Maran, jóvenes mazatecas de Oaxaca integrantes de radio Nhandiá cuentan: “me motivó ver que en el programa podemos opinar y hablar de lo que otros no se atreven”… “enfrentar el miedo a opinar y a hablar sobre temas que hacen reflexionar a la comunidad”.


FOTO: Oriana Elišabe

Uno de los retos para las comunicadoras, según Ínìma Ií es tomar ese poder de la palabra y mantener el equilibrio personal y cosmogónico que favorezca y fortalezca las causas de las mujeres de su comunidad: “No es bien visto que por la condición de mujer tengas el poder de la palabra porque tu mensaje cala los oídos de algunos inconformes. Esto, lejos de ser una limitante, se transforma en desafío, y vas aprendiendo en la marcha; cuando volteas y te das cuenta que no has dejado de caminar, comprendes que hay nuevos retos y hacia ellos vas; claro, ya no lo ves como en un principio, con miedo, ya vas más segura, sobre todo porque sabes que lo que vas aprendiendo lo vas transmitiendo a todas y todos en la comunidad”.

¿Cómo vivimos dentro y fuera de nuestra casa las mujeres que colaboramos en espacios públicos y comunitarios? ¿Qué retos y desafíos tenemos? Uno de ellos es: enfrentarnos a nuestra propia palabra, confiar en ella, decidir y compartir nuestras ideas que van transformando a nuestras comunidades por medio de la palabra.

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