21 de septiembre de 2013     Número 72

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

Agenda Rural

Evento: Foro Agricultura Familiar: Alimentando al Mundo y Construyendo Soberanía Alimentaria” Organiza: Enlace Comunicación y Capacitación AC. Lugar y fecha: Centro Demostrativo K’intum, Pamalá, Comitán, Chiapas. 24 de septiembre de 2013. Informes: [email protected] / [email protected]


Evento: Tercer Encuentro de promotores y promotoras, facilitadores y facilitadoras de Agricultura Sustentable. Organiza: Varias organizaciones. Lugar y fecha: Vicente Guerrero, Tlaxcala. 27 y 28 de septiembre de 2013. Informes: [email protected] / [email protected]


Evento: Día Nacional del Maíz. Organiza: Campaña Sin maíz no hay País y Carnaval del Maíz. Lugar y fecha: Zócalo de la Ciudad de México. 29 de septiembre de 2013. 11:00 horas.

Informes: www.sinmaiznohaypais.org


Libro: El mineral o la vida. Legislación y políticas mineras en México. Autores: Francisco López Bárcenas y Mayra Montserrat Eslava Galicia.

Edición: ITACA.

Radio ñomndaa,
la palabra del agua

David Valtierra

Nosotros somos nancue ñomndaa, oficialmente se nos conoce como amuzgos, somos un pueblo originario que se ubica en la región de la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca. Nuestra historia es la misma que la de muchos pueblos indígenas: desde que el territorio fue dominado por los invasores hasta la actualidad nuestros derechos colectivos no han sido respetados ni reconocidos plenamente en la Constitución Política de México, nos han excluido.

Lo que desde el poder han tratado de hacer con nosotros (as) es integrarnos a la sociedad capitalista, según convenga a los interese del sistema. Para las autoridades de este país nuestra voz, nuestra palabra, no vale, pues desde hace siglos, de diferentes formas han tratado de desaparecer nuestra cultura, nuestra lengua. En los grandes medios masivos en manos del Estado y de los empresarios, ¿acaso se ha escuchado el ñomndaa? En esos medios es prioridad la venta de mercancías, tienen como finalidad imponer moldes de cómo debemos pensar, vestir, hablar, vivir; sus emisiones son de muerte para nuestras culturas.

Ante este panorama y ante la necesidad de comunicarnos, de informarnos, de reflexionar en colectivo, de proponer otras formas de relacionarnos con el entorno y en la sociedad, de difundir nuestra música, de conocer otras expresiones y de encontrarnos con otras y otros en el camino, iniciamos en 2002 nuestra organización para construir nuestra propia herramienta de comunicación que la nombramos como Radio Ñomndaa, La Palabra del Agua, que a la vez es una manera de hacer resurgir nuestra palabra silenciada por siglos. Lo hacemos como un servicio a nuestro pueblo y es a la vez una lucha por todos los demás pueblos.

En diciembre del presente 2013 cumpliremos nueve años de transmitir desde el Cerro de las Flores, en Suljaa’ (Xochistlahuaca) en el 100.1 FM. En estos años hemos comprobado que un pueblo organizado puede crear y sostener su propia radio comunitaria, sin entrar en el esquema comercial que actualmente predomina entre las estaciones de radiodifusión.

En estos años Radio Ñomndaa ha permitido fortalecer nuestra palabra, el uso de nuestra lengua, nos ha ayudado a traspasar las barreras y fronteras que nos imponen para dividirnos, nos ha ayudado a reconocernos como un pueblo con una misma historia de lucha y resistencia. Nos ha permitido encontrarnos con otras y otros que viven en tierras lejanas, pero que luchan por lo mismo, otro mundo donde quepan muchos mundos. Esta herramienta nos ha permitido además acompañar la lucha de las comunidades en la defensa del territorio, ha sido un espacio donde se ha escuchado la voz de quienes denuncian injusticias, explotación, impunidad, discriminación, opresión y el despojo que se vive en las comunidades. Ahí también hemos escuchado lo que sucede en otros pueblos, como el encarcelamiento injusto del compañero Alberto Patishtan.

El gobierno capitalista nos han querido imponer el silencio con cárcel y miedo; nos han inventado delitos que nunca hemos cometido, han tratado de callarnos. En julio de 2008 con la Policía Federal Preventiva, el gobierno intentó confiscar nuestro equipo de transmisión, han intentado también ahogar nuestra voz ofreciendo limosnas y miserias, hemos recibido amenazas y represiones caciquiles, pero hasta la fecha seguimos transmitiendo, cobijado en los Acuerdos de San Andrés, en los convenios internacionales sobre derechos humanos que el gobierno mexicano ha firmado, pero no cumplido.


Violinista tradicional Suljaa

En su defensa, nuestro pueblo ha hecho de su radio libre, así como también participa en la red de comunicación y solidaridad de otras radios comunitarias, libres, alternativas y organizaciones solidarias y de derechos humanos de México y del mundo.

Esta es una manera de cómo los pueblos y comunidades indígenas hemos podido organizarnos para ejercer nuestro derecho a la comunicación y a la libre determinación; en nuestro caso no hemos entrado en el terreno de las radios permisionadas, pero no quisiéramos perder nuestro camino en la lucha por nuestra libertad, tampoco nuestra dignidad como pueblo en resistencia.

Mientras en el poder está la disputa por los negocios que representan la transición digital, desde abajo se está preparando el siguiente paso que daremos en nuestro camino por la libertad. Da alegría saber que en muchos rincones de este país y del continente, en las frecuencia libres se escuchan la palabra y el pensamiento de los pueblos originarios. Es, pues, un logro de las radios comunitarias.


Radio mundo real: una década
de comunicación ambientalista

Ignacio Cirio [email protected]

¿En qué se asemejan el actual modelo del agronegocio con el sistema mediático trasnacional? El primero, sustentado en la privatización de la vida vía empresas trasnacionales monopólicas, sólo puede funcionar basado en agrotóxicos; el veneno es pues su piedra angular, su corazón. La mercantilización de la comunicación también creó monopolios mediáticos que hoy surten a las grandes mayorías de nuestras poblaciones de dosis diarias, infaltables y adictivas de veneno, de prejuicios, de aislamiento, de futilidad y de desazón.

A más de dos décadas de la proclamación falaz de un mundo incambiable, huérfano de utopías y de referencias de un horizonte emancipador, las organizaciones sociales, rurales y urbanas, campesinas y estudiantiles, originarias y nómades no han visto pasar el tiempo en vano. Construyeron –o rescataron del olvido– conceptos fundantes y ancestrales, antídotos frente a la desesperanza, como la agroecología, la soberanía alimentaria, los bienes comunes o el buen vivir.

Hoy tenemos certeza de que la comunicación popular es parte integral e inescindible de esos logros conceptuales. La defensa de los territorios, que ha alumbrado de una nueva centralidad a las comunidades rurales y movimientos ambientalistas, recuperando herramientas ideológicas e históricas con ese fin, ha hecho resurgir la movilización de masas en América Latina. Hoy lo sabemos con certeza, esa defensa incluye la comunicación en resistencia como uno de sus componentes estratégicos.

La tarea de creación comunicacional se visualiza y se vive hoy desde las comunidades de base y desde las articulaciones nacionales, regionales y hasta globales, no como una función instrumental de las organizaciones. Es parte integral, política y organizativa de la resistencia, es primer paso para la construcción de alternativas ante un paradigma del capital absolutamente agotado económica, ambiental y éticamente. La Cumbre de Comunicación Indígena es, a todas luces, una muestra cabal de esta tesis.

En esa coyuntura, Radio Mundo Real (www.radiomundoreal.fm) celebra este año su primera década de existencia, como parte orgánica de Amigos de la Tierra Internacional, federación mundial que desde el ambientalismo político anticapitalista se da la mano con las articulaciones de Vía Campesina y el feminismo de la Marcha Mundial de las Mujeres, entre otros aliados estratégicos. Y lo hace desde la revalorización del campo comunicacional como un espacio en que se disputan sentidos, intencionalidades y valores; en que se visibilizan o invisibilizan realidades y por ende se construyen consciente o inconscientemente visiones de mundo, ideologías vivas y coleantes pese al hegemónico (y falaz) anuncio de su muerte.

Desde este colectivo de comunicación, que se reconoce en la trinchera militante y en transformación constante, la actual etapa en esta evolución se caracteriza por la necesidad de un salto metodológico que dé cuenta de los desafíos de la hora. Ese crecimiento metodológico lo rotulamos como convergencia. Su ensayo principal lo vivimos en la Cumbre de los Pueblos en Río+20, a mediados de 2012, en alternativa a la Cumbre de la Tierra que, bajo la bandera de la Economía Verde se celebraba en esa ciudad del Brasil.

Así, agotada ya la metodología de la dispersión –que caracterizó por ejemplo el ciclo de Foros Sociales Mundiales y su correlato de comunicación– comprendimos que la complementación y la colaboración entre colectivos de comunicación eran elementos imprescindibles para hacer frente al discurso único de la ineluctabilidad del capital como rector de la co-evolución de la humanidad y el planeta. Y descubrimos que, para ello, los comunicadores y las comunicadoras debíamos asumirnos como actores políticos, dar el debate en ese plano para alcanzar acuerdos y sumar fuerzas.

Desde entonces –conscientes de la necesidad de una sistematización de ese trabajo, aún pendiente– la construcción de esta Convergencia de Medios de Comunicación de los Movimientos Sociales ha sido constante y se ha expresado desde la Cumbre de los Pueblos en Santiago de Chile (enero 2013) hasta la reciente creación de la Alianza por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos de América Latina y el Caribe, cribando asimismo las agendas y los procesos nacionales y regionales.

Al cabo de esta primera década de existencia, nos sentimos parte de esa construcción, que a su vez brinda una reafirmación de nuestra razón de ser, iluminando la enorme superioridad del futuro respecto del pasado.

Comunicación indígena para toda abyayala

Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de Pueblos Indígenas

En América Latina, la escasa regulación en el área de las comunicaciones ha facilitado históricamente la vinculación de la prensa con el sector privado. En la actualidad, Televisa y TV Azteca de México, Clarín de Argentina y Globo de Brasil concentran más de la mitad de los diarios, radios y canales de televisión, además del 75 por ciento de las salas de cine de la región. Apenas en los años recientes algunos gobiernos han comprendido la necesidad de superar la perspectiva mercantilista, reconociendo la comunicación como un derecho, por medio de reformulaciones legales. Pero en sólo tres de ellas (Bolivia, Argentina y Ecuador) se incorpora de manera activa a los pueblos indígenas.


FOTO: Asociación COMUNICARTE

A dos meses de la realización de la Segunda Cumbre, queremos ser enfáticos en señalar que el Derecho a la Comunicación Indígena no es un regalo por parte de los Estados, sino una tarea pendiente, ampliamente respaldada en el marco normativo internacional (Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y el Pacto de San José de Costa Rica sobre Derecho a la Comunicación y Libertad de Expresión, entre otros).

Las reformas recientes implican avances importantísimos a escala regional, pero no resguardan las especificidades de la comunicación indígena. Más allá de la comunicación comunitaria, los pueblos originarios necesitamos formar parte de la multiplicidad de miradas que aparecen diariamente en los medios masivos, y constituirnos como voces válidas dentro de las disputas discursivas que acontecen en la opinión pública. Asimismo, tenemos derecho a crear y mantener nuestros propios medios, sin que ello implique estar a la deriva del mercado o los vacíos legales.

Como comunicadores y comunicadoras indígenas creemos firmemente que instalar el derecho a la comunicación indígena es una necesidad que no sólo sirve al bienestar de nuestros pueblos, sino a la sociedad latinoamericana en general. Por medio de la Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de los Pueblos Indígenas, CLACPI, hemos dado importantes pasos en ese camino, pero sabemos que la meta no se logrará sólo con lareformulación de leyes, sino con políticas públicas que permitan impulsar procesos, a la par que nosotros, como pueblos indígenas, continuamos empoderándonos de nuestro deber de comunicar.

Australia

Cuando las estrellas se alineen

Michael Meadows Centro de Investigación Cultural, Universidad de Griffith, Australia


FOTO: Indigenous Remote Communications Association

El sector de radiodifusión indígena en Australia ha sido uno de los más vibrantes en términos de desarrollo desde su aparición a finales de 1970. Es el principal medio de comunicación en las comunidades indígenas, aparte de la comunicación de boca en boca.

Aunque la prensa indígena ha estado presente en varias formas en Australia desde 1836, han sido la televisión y la radio las que han dominado las preferencias de las audiencias indígenas y del proceso de la política comunitaria.

Alrededor de 20 lenguas indígenas todavía se hablan a lo largo de Australia. Es todo lo que queda de las estimadas 250 lenguas que se hablaban en el tiempo de la invasión europea en 1788.

Más de cien estaciones de radio comunitarias con licencia en las regiones remotas y otras 20 estaciones en zonas regionales y urbanas emiten alrededor de mil 400 horas de contenido indígena semanales.

Las organizaciones de medios indígenas en algunas comunidades aisladas en Australia central empezaron experimentando con video a finales de los 70’s, pero no fue sino hasta 2001 cuando las emisoras indígenas hicieron las primeras emisiones de Televisión Comunitaria Indígena (ICTV).

Para 2006, quienes dictaban las políticas gubernamentales habían decidido que sólo habría un canal de televisión nacional indígena en Australia. Esto aumentó las tensiones entre los productores de video de las comunidades indígenas rurales y aquellos establecidos a lo largo de la zona urbanizada de la Costa Australiana del Este.

A pesar de los intentos de última hora para negociar un lugar para los productores remotos de videos indígenas, ICTV fue sacada del aire el 12 de julio de 2007. Al día siguiente, NITV comenzó a transmitir, pero sólo en un canal comunal disponible en Australia regional y en la televisión de paga en las zonas urbanas. La premura con la que se puso en marcha NITV significaba que no tenía virtualmente ningún mecanismo de radiodifusión abierta para la mayoría de los australianos. No fue sino hasta diciembre de 2012, que se trasladó a NITV a un canal nacional, con radiodifusión abierta.

En respuesta, ICTV comenzó Indigtube –como un Youtube Indígena– con una serie de programas de video producidos por varias comunidades apartadas y disponibles para su visualización. En el mismo año, se negoció la distribución regional en Pilbara-Kimberley de Australia Occidental por medio de un servicio de satélite local. En noviembre de 2012, ICTV volvió a lanzar en un canal de televisión digital para las audiencias alejadas y regionales, a través de la red de Viewer Access Satellite Television (VAST, Visor de Acceso a Televisión por Satélite), un sistema financiado por el gobierno australiano para proveer de televisión digital a las comunidades remotas. Sin embargo, ICTV todavía no está disponible para la gran mayoría del público en los centros urbanos de Australia.

La lucha de los pueblos indígenas para lograr un acceso a los medios de comunicación que refleje con precisión sus vidas y sus experiencias de vida continúa. Los ejemplos expuestos revelan algunos de los desafíos clave que enfrentan los participantes en el proceso de formulación de políticas de medios indígenas en Australia.

La evidencia de la innovación del sector de los medios de comunicación indígena sugiere la necesidad de crear un espacio de discusión y experimentación para todas las partes. Una negociación genuina en la que participen todos los interesados debe ser parte integral del proceso. Por otra parte, el propio sector de los medios de comunicación indígena debe ofrecer argumentos de políticas de comunicación más amplias.

La falta de diálogo entre quienes formulan las políticas y los representantes del sector sigue siendo un problema mayor que hay que superar. La adopción de enfoques de políticas que funcionen –por ejemplo, la coincidencia de las reuniones con los eventos culturales existentes en la comunidad– podría alentar una participación más efectiva de las partes interesadas.

La formulación de políticas en general sigue siendo un proceso incierto; se basa fundamentalmente en encuentros casuales, y como un político lo dijo, en “la alineación correcta de las estrellas”.

El mejor consejo que dan los que saben a los productores de los medios de comunicación indígena es tener proyectos listos para cuando “las estrellas se alineen” en lugar de tratar de desarrollar ideas a la carrera. Si bien este enfoque no garantiza que se escucharán las voces indígenas, por lo menos ofrece la oportunidad para que este sector creativo e innovador influya en el debate de la esfera pública –un elemento fundamental del proceso democrático.

Traducción Ana Paula Iglesias Echeverri.

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