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Grupo interdisciplinario explica en Cancún qué tecnología se usó para el hallazgo

Arqueólogos creen haber descubierto la legendaria Ciudad Blanca de Las Hibueras

La Mosquitia, vasta e inexplorada región de selva tropical en Honduras, resguarda esos vestigios

Foto
Uno de los petroglifos ubicados en el sitio prehispánico de La Mosquitia, en Honduras, identificado por algunos arqueólogos como la mítica Ciudad BlancaFoto Fredy Rodríguez
The Independent
Periódico La Jornada
Miércoles 15 de mayo de 2013, p. 4

Londres, 14 de mayo.

El mapa Google del occidente de Honduras está casi en blanco. Una vasta y virtualmente inexplorada región de selva tropical, conocida como La Mosquitia, abarca unos 83 mil kilómetros cuadrados de selva tupida y terreno hostil, donde mora la serpiente mano de piedra, de cascabeleo aterrador. Cuenta la leyenda que en alguna parte debajo de la fronda de selva yace la antigua Ciudad Blanca… y ahora arqueólogos creen haberla encontrado.

Este martes en Cancún, un grupo interdisciplinario de especialistas en arqueología, antropología y geología se presentarán en la conferencia anual de la Unión Geofísica Americana para presentar la tecnología que les ha permitido descubrir un mundo perdido en el interior de Honduras. El equipo fotografió el terreno utilizando una nueva técnica conocida como detección y medición aérea de luz (LiDAR, por sus siglas en inglés). Encontraron lo que parece ser una red de plazas y pirámides, oculta durante cientos de años.

La leyenda de la Ciudad Blanca ha cautivado a exploradores occidentales desde que el conquistador Hernán Cortés la mencionó en una carta al emperador Carlos V en 1526. Cortés nunca halló la ciudad, ni el oro que se decía que contenía, y la inhóspita región conocida entonces como las Hibueras permaneció inconquistada por los europeos.

En 1940, un aventurero estadunidense, Theodore Morde, salió de la selva afirmando que había encontrado una ciudad perdida del dios mono, donde indígenas veneraban enormes esculturas de simios. Se dice que quien le habló de las ruinas fue Charles Lindbergh, el primer aviador en cruzar el Atlántico a solas, quien avistó una asombrosa metrópoli antigua cuando volaba sobre la selva. Morde pereció en un accidente de automóvil antes de poder revelar la ubicación.

Steve Elkins, cineasta y arqueólogo aficionado de Los Ángeles, se interesó en la leyenda durante la década de 1990, cuando viajó a la región en un intento infructuoso por encontrar las ruinas. Algunas personas creen que son pamplinas. Otras creen que cuando el río suena agua lleva, dijo Elkins, hoy de 62 años. La historia me cautivó, y decidí esperar hasta que la tecnología avanzara para producir una mejor forma de encontrarla que caminar sin rumbo en la selva. Muchos años después se presentó la oportunidad.

Elkins obtuvo respaldo de inversionistas privados para financiar el levantamiento de un mapa del bosque con el sistema LiDAR, en 2012. Durante una semana, investigadores volaron en una nave ligera Cessna sobre una zona de 155 kilómetros cuadrados de La Mosquitia. Los aviones iban equipados con un sistema de escaneo láser, de 1.5 millones de dólares, que crea un mapa digital en tercera dimensión de la topología debajo de la fronda, disparando miles de millones de pulsos de láser al terreno.

Los arqueólogos líderes del proyecto, Christopher Fisher y Stephen Leisz, de la Universidad Estatal de Colorado (EU), afirman que la ciudad escondida fue el probable asiento de una refinada sociedad mesoamericana y contaba con calles pavimentadas, parques, pirámides y un avanzado sistema de riego. El descubrimiento de las ruinas, cuya antigüedad podría remontarse al año 500, sugiere que la civilización prehispánica de la región estaba significativamente más desarrollada de lo que se ha creído.

En una semana, la revolucionaria tecnología LiDAR recabó más datos de lo que una búsqueda terrestre habría logrado en una década. Abre la puerta a un mundo perdido, dijo Fisher. La arqueología está al borde de una transformación tecnológica, que va a cambiar nuestra comprensión del continente americano.

La ubicación precisa de la ciudad se mantiene en secreto, para prevenir potenciales saqueos. En colaboración con el gobierno hondureño, Elkins planea una expedición terrestre para explorar el sitio de cerca, en otoño. También realiza un documental sobre el proyecto.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya