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Equipo internacional experimenta en Suecia con personas que no han perdido extremidades

El síndrome del miembro fantasma afecta incluso a no amputados

Los resultados de las investigaciones muestran que ver la mano real es muy insignificante para el cerebro al momento de crear la experiencia, señala un investigador del Instituto Karolinska

 
Periódico La Jornada
Viernes 12 de abril de 2013, p. 2

París, 11 de abril.

Las personas con algún miembro amputado experimentan a menudo el síndrome del miembro fantasma, la sensación de que falta está presente; sin embargo, un estudio sueco publicado este jueves muestra que incluso los no amputados pueden tener esa extraña sensación.

Nuestros resultados muestran que ver la mano físicamente es sorprendentemente insignificante para el cerebro a la hora de crear la experiencia física de uno, dijo Arvid Guterstam, del instituto sueco Karolinska, principal autor del estudio.

El síndrome de miembros fantasma puede ser muy angustiante y doloroso para los amputados, y la medicación no puede ayudar, ya que la sensación es esencialmente un tema del cerebro, que imagina la existencia de un miembro que no está ahí.

Guterstam dijo que su equipo espera que los resultados del estudio puedan ayudar en las investigaciones futuras sobre los daños de los amputados.

Los investigadores llevaron a cabo 11 diferentes experimentos creando la ilusión para que voluntarios con dos brazos y manos vivieran la sensación de que tienen una mano invisible.

En los experimentos, los participantes se sentaron alrededor de una mesa con la mano derecha escondida.

Un investigador tocaba luego la mano derecha del participante con un pincel, mientras imitaba el mismo movimiento con otro pincel en el aire ante de la vista del participante.

Descubrimos que la mayoría de los participantes, en menos de un minuto, transferían la sensación de ser tocados en la región en el espacio donde veían moverse el pincel y experimentaban una mano invisible en esa posición, indicó Guterstam.

Investigaciones anteriores mostraron que objetos que no son del cuerpo, como un bloque de madera, no pueden experimentarse como la mano de uno, por tanto estamos muy sorprendidos de descubrir que el cerebro puede aceptar una mano invisible como parte del cuerpo, añadió.

En otro experimento, los investigadores utilizaron un cuchillo de manera amenazante en la zona ocupada por la mano invisible y midieron la transpiración del participante en las manos ante esta percepción de peligro.

Hallaron que el estrés del participante era superior cuando experimentaban la ilusión, y desaparecía cuando ésta se rompía.

En un tercer experimento, se les pidió a los voluntarios que cerraran los ojos y que señalaran con la mano izquierda la derecha. Luego de experimentar la ilusión por un tiempo señalaban el lugar de la mano invisible en vez del sitio donde estaba la real.

Los investigadores también midieron la actividad cerebral, y hallaron que la ilusión de la mano invisible aumentaba la actividad en las partes del cerebro normalmente activas cuando las personas ven que se toca los miembros reales.

El 74 por ciento de los 234 voluntarios experimentaron el síndrome de miembro fantasma durante las pruebas, dijo Guterstam.

Los resultados fueron publicados el jueves en el estadunidense Journal of Cognitive Neuroscience.