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De la gloria a la cárcel
Agentes federales creyeron que detendrían a un narcotraficante
 
Periódico La Jornada
Sábado 2 de marzo de 2013, p. 5

El pasado 26 de febrero, los agentes federales que detuvieron a Elba Esther Gordillo fueron informados de la identidad de su objetivo cinco minutos antes de que aterrizara en el aeropuerto de Toluca, estado de México, el avión en el que viajaba la dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Antes de ello, sabían que detendrían a un narcotraficante.

Información obtenida de funcionarios de la Procu­raduría General de la Repú­blica (PGR) refiere que el operativo fue orquestado por el procurador Jesús Murillo Karam, los subprocuradores Mariana Benítez y Alfredo Castillo, y el comisionado de la Policía Federal Mi­nisterial, Vidal Diazleal Ochoa, el mismo sábado 23 de febrero, día en que obtuvieron la orden de captura por parte del juzgado sexto de distrito en materia penal, con sede en la ciudad de México.

Las operaciones de la PGR se llevarían a cabo con sigilo, igual que como se hizo para detener a quienes violaron a seis ciudadanas españolas en Acapulco. El titular de la PGR quería que antes de que algún detalle de sus investigaciones trascen­diera a los medios de comunicación, todos los involucrados estuvieran identificados y detenidos. Por esa razón, el operativo se llevó a cabo con un selecto grupo de agentes federales.

Todos se fueron con la finta

El subprocurador Alfredo Castillo Cervantes consideró que el éxito de esta operación se debió al secreto con que se manejó el caso, “pues si bien es cierto que había un número de personas que sabía de esto, nadie conocía a quién se iba a detener.

“A la mayoría les hicimos pensar que era un miembro de un cártel del narcotráfico, como teníamos el tema de San Die­go (ciudad de donde procedía Elba Esther Gordillo), Tijuana, Guadalajara y Toluca; también referencias de bienes privados y helicópteros que iban a esperar, pues todos se fueron con la finta exactamente de que podría ser una persona del crimen organizado.

Cuando vieron que había mucho sigilo, cuidado y supervisión al más alto nivel, en todos había esa idea, y fue hasta cinco minutos antes de que aterrizara el avión que los agentes se enteraron de su objetivo, narró el funcionario.