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Balance de la Jornada

Le quitan la magia al León

Meza-Lapuente, el duelo de los 60 años

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Nery Castillo (derecha) llegó al León como una gran promesa, pero no logra despuntarFoto Notimex
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odo lo que el técnico Gustavo Matosas construyó en más de un año, sus directivos lo echaron a perder con sólo dos decisiones. El León, que fue el equipo sorpresa del torneo anterior, perdió la brillantez que lo caracterizaba con dos fichajes de escritorio: Rafael Márquez y Nery Castillo.

Después de una década en el desierto del ascenso, los Esmeraldas regresaron en grande a la división en la que siempre deben estar y a punto estuvieron de colarse a la final, muy lejos de los problemas de descenso en que muchos los ubicaban.

Y todo fue con base en el trabajo y la planeación. Matosas se la jugó con su grupo, con elementos disciplinados y sin renombre, que combinaron la garra con la calidad, pero perjudicaron a la aceitada maquinaria leonesa al meterle con calzador al ex central del Barcelona, quien sigue con sus pases milimétricos, pero pone freno a un cuadro al que caracterizaba, precisamente, la velocidad.

Peor caso es el de Castillo, quien sigue viviendo de la renta de aquel golazo anotado a Brasil y cambia de playeras pero no recobra el futbol que lo llevó a Europa.

Matosas deberá recurrir a su carácter para imponerse y poder definir la alineación basado en sus propias decisiones y no en las imposiciones de una directiva que estaba haciendo las cosas bien hasta que aceptó a dos cracks del pasado.

Un técnico que deberá mostrar tamaños para el cargo es Antonio Torres Servín. Pumas dejó escapar un triunfo que se daba por seguro ante Atlas en CU y después gracias al Pikolín defensa perdió ante Querétaro.

El timonel auriazul fue bien recibido al ser de la cantera, pero eso no le bastará si el club universitario no endereza el rumbo. Lo primero que debería hacer es dar más minutos al paraguayo Robín Ramírez, quien llegó como solución pero no puede demostrarlo en la banca.

Los entrenadores que acapararon la atención fueron Enrique Meza y Manuel Lapuente en el Toluca-Puebla, que pudo llamarse el duelo de los 60 años por la experiencia de 30 que cada uno tiene en el banquillo.

Son dos de los estrategas más exitosos en nuestro balompié, pero el encuentro quedó a deber por unos Escarlatas que sin Sinha fueron un equipo mediocre y por unos Camoteros que se cansaron en la altitud de Toluca y no pudieron refrendar el buen juego que estaban brindando.

El técnico de la boina regresó a sus quereres originales y tiene la difícil misión de salvar al cuadro de la franja, en cerrada lucha por el no descenso ante unos Gallos y Zorros que han empezado bien el torneo y juegan con el cuchillo entre los dientes.

Sergio Bueno hace honor a su apellido y parece tener la capacidad de armar ese rompecabezas que representa Querétaro, con tantos cambios en la directiva y en el plantel. En el duelo ante el conjunto de la UNAM –sin sus refuerzos extranjeros por aquello de los cambios en las visas de trabajo que afecta a la mayoría de los equipos–, logró un triunfo de oro. Por su parte, el Jefe Tomás Boy por fin pudo conocer la victoria al frente de los rojinegros.

Fue una mala semana para el profe Cruz y el maestro Galindo. Jaguares fue afectado por una mala decisión arbitral que abrió el camino al triunfo del América, mientras Chivas no se repone de tantos lesionados y Oribe Peralta los venció con un doblete.

Algunos aficionados creen que las Águilas están gozando otra vez de aquellos favores arbitrales que los caracterizaban en el pasado, aunque el penal de la primera fecha, una mano de José Basanta, haya sido del tamaño del Azteca. Sin embargo, en esta campaña al Piojo Herrera sólo lo salva el título y para eso deberá encontrar lugar a un refuerzo como el Maza Rodríguez, quien se fue a Holanda como un mal defensa y regresó de Alemania como un extraordinario central.

A Memo Vázquez y sus Cementeros los salvó el Chaco Giménez, quien ya estaba debiendo una actuación y unos golazos de ese nivel a una afición que sólo va de una decepción a otra mayor.