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Reportaje /Derrumbe del oropel óseo
Análisis del INAH encaja con el cráneo atribuido a José María Morelos
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Especialistas del INAH describen el cráneo como grande, robusto, fuerte y con buen peso, pero maltratado por el tiempoFoto tomadas de los estudios realizados por el INAH
 
Periódico La Jornada
Lunes 14 de enero de 2013, p. 8

Décadas de investigaciones de historiadores respecto del paradero desconocido de los restos de José María Morelos y Pavón quedarían disipadas, según se pretendía, con la afirmación oficial que se hizo en 2010: no están perdidos en París, se encuentran en el Ángel de la Independencia, y punto.

El cráneo atribuido al héroe patrio, analizado ese año por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se describe como grande, robusto, fuerte y con buen peso, pero maltratado por el tiempo.

El informe elaborado por los especialistas José Antonio Pompa y Padilla, Jorge Arturo Talavera González y Nancy Geloven Alfaro detalla que se hallaron evidencias de que padeció gingivitis y presentaba unos hundimientos craneales asociados a la migraña, enfermedad que se supone padecía Morelos; de ahí el uso de su emblemático paliacate.

En el interior del cráneo se observan manchas blancas producto de infestación de hongos (...) El maxilar no presenta piezas dentales, añaden.

Los especialistas explican que “en la ilustración que aparece en el semanario El Mundo, tomo I, de 1895, aparece este cráneo acompañado por su mandíbula, con la leyenda Morelos. En la urna donde se encontraba este cráneo, no aparece la mencionada mandíbula. Pero en la urna osario que contiene una serie de huesos largos, coxales, vértebras, costillas, fragmentos de cráneo, fragmentos de mandíbula, entre otros, se ubicó una mandíbula con las características que se ilustra en la fotografía de 1895, ya que presenta el canino derecho y el canino izquierdo, así como el primer premolar del mismo lado, además se aprecia la parte del ángulo de la rama izquierda de la mandíbula desplazada hacia afuera, elementos todos presentes en la mandíbula contenida en la urna osario, por lo que se reconoció la pertenencia al cráneo en estudio.

En su parte interna, en el parietal izquierdo, presenta unos hundimientos conocidos como corpúsculos aracnoideos o corpúsculos de Pachonni, que se han asociado a este padecimiento (la migraña).

Las marcas de actividad analizadas indican que en el cráneo a simple vista “no se observan huellas o marcas de estrés ocupacional. La mandíbula presenta lo que se conoce como ‘eversión gonial’, y se debe al impulso del tronco hacia delante. Se observa con mayor frecuencia entre los individuos femeninos, e indica que se producía dicha marca debido al esfuerzo de la realización de actividades domésticas y sobre todo por la preparación de alimentos, mediante la molienda en metate, así como al galope en la monta a caballo”.

En otras urnas se encontraron huesos acompañados por tarjetas con los nombres de los héroes. Los restos que adjuntos a la que indicaba Morelos eran una tibia derecha de un individuo de la primera infancia (0-3 años) con un proceso infeccioso en la diafisis.

Los especialistas justifican: No es de extrañar que encontremos elementos óseos ajenos o bien faltantes, tomando en cuenta que las exhumaciones fueron realizadas por sepultureros o individuos sin conocimientos de la anatomía humana.

Asociados a esa misma etiqueta Morelos también hay una costilla derecha completa, un cuerpo de costilla derecha, un tercio posterior de costilla derecha, un tercio de una segunda costilla izquierda, un tercio de una costilla izquierda, tres fragmentos de costillas sin especificar lado.

En ningún caso se menciona haber hallado evidencias de heridas de arma de fuego, tomando en cuenta que el héroe murió fusilado a los 50 años. Los relatos de la época señalan que recibió dos descargas, estando hincado, de espaldas al pelotón, a las cuatro de la tarde del viernes 22 de diciembre de 1815, en Ecatepec, estado de México.

Otro fémur, una tibia, un húmero, una clavícula izquierda completa de un individuo adulto de sexo femenino y un fragmento de hueso de animal, muy expuesto a la intemperie, completan el paquete de huesos que descansan en la cripta del Ángel de la Independencia asociados al general Morelos, si bien los investigadores armaron un individuo con clavículas, húmeros, fémures, tibias y peronés obtenidos de diversas urnas, al que identificaron con la letra E y del que informan: Corresponde a un adulto de sexo masculino en regular estado de conservación. Todos los elementos óseos que lo conforman están exfoliados, con fracturas dinámicas y presentan una coloración blanquecina, con manchas rojizas en las diáfisis. No fue posible obtener la estatura en este individuo. Posiblemente sean los restos de José Ma. Morelos.