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La mexicana ofreció un único concierto para sumarse a la campaña Únete, de la ONU

Julieta Venegas cantó en Cuba contra la violencia hacia las mujeres

Tienen una manera de escuchar muy linda; son el público ideal, dijo la cantautora de Me voy a los miles de seguidores que la ovacionaron en el Teatro Nacional

Con su pop-rock puso a bailar a los cubanos

Foto
Rochy Ameneiro y Julieta Venegas, durante el concierto en la repleta sala Avellaneda del Teatro NacionalFoto Xinhua
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 5 de diciembre de 2012, p. 8

La Habana, 4 de diciembre. Un público apasionado cobijó con una ovación a Julieta Venegas, para lanzar así por los aires el mensaje que trajo la cantautora mexicana a Cuba: unir voluntades a la campaña de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas.

Emocionada, Venegas dijo a sus seguidores que le causaba un placer muy grande estar aquí entre ustedes. Casi dos horas más tarde, entre las butacas sediriía el placer ha sido nuestro. Con su pop-rock a la mexicana, la autora de Me voy levantó a los cubanos de los asientos y los puso a bailar. Era como llegar a vender pizzas a Roma.

En línea con su activismo social, Julieta hizo un viaje relámpago a la isla, de apenas dos días, para ofrecer un concierto único y adherirse a la campaña Únete de la ONU, que lleva adelante el secretario general de ese organismo, Ban Ki-moon, para erradicar la violencia de género.

La presencia de Julieta Venegas en Cuba unió la imagen de la cantante a la campaña y a los movimientos que han surgido en la isla por la misma causa: Todas Contracorriente –proyecto que encabeza la cantante Rochy Ameneiro– y la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (Riam), que aquí dirige el historiador Julio César González Pagés.

El vínculo entre todos esos esfuerzos tiene un móvil adicional, al producirse en Cuba, un país macho-varón-masculino, como dice González Pagés.

Julieta, con millones de discos vendidos y cinco Grammys Latinos, ha venido tres veces a Cuba y hace 10 años se presentó, con poca repercusión, cuando aquí casi nadie la conocía. El escenario era distinto el lunes pasado en la noche.

Fue la primera vez que la mexicana hizo en la isla un concierto como solista. Ahora es tan popular, que el público estuvo entregado de antemano y coreó temas completos. Los discos de Venegas no circulan aquí por la vía comercial, pero se les conoce por el floreciente mercado pirata y la transmisión de mano en mano en soportes digitales.

Durante casi dos horas, la mexicana cantó sin parar, con apenas breves pinceladas que daban pie al siguiente número. Le abrieron el camino su amiga y anfitriona Rochy, Santiago Feliú –de la nueva trova– y el dueto instrumental de los jóvenes Rodrigo García y Alejandro Calzadilla.

Gente generosa

En Cuba la gente es muy generosa, muy comprometida, muy entregada, dijo Julieta al final de la función en la sala Avellaneda del Teatro Nacional. Tienen una manera de escuchar que es muy linda; es el público ideal.

Las entradas se habían agotado a los pocos días que se anunció el concierto. La Avellaneda no sólo estaba llena a reventar, con sus 2 mil 250 butacas. Los pasillos quedaron congestionados por cientos de personas, quizá por una sobreventa de boletos.

Aun así, hubo gente que no pudo entrar, mientras otros siguieron el espectáculo en la pantalla gigante instalada en la sala Covarrubias, contigua a la del concierto.

En señal de su compromiso, Julieta, quien ya es embajadora de buena voluntad del Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef), firmó el martes su adhesión a la campaña de Ban Ki-moon a través de la Red de Artistas Unete.

Nadine Gasman, directora de la campaña para América Latina, dice en su carta de invitación a los artistas que, por medio de ese movimiento internacional, pueden compartir un mensaje enérgico que, entre otras metas, haga que los líderes políticos comprometan más recursos para la creación de un mundo sin violencia contra las mujeres.

La ONU considera la violencia contra las mujeres y las niñas la violación más extendida y sistemática a los derechos humanos en el mundo de hoy.

La movilización transcurre dentro de los 16 días de activismo que cada año se realizan entre el 25 de noviembre (Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer) y el 10 de diciembre (Día de los Derechos Humanos).