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Ha generado nueva información sobre la proteína patológica que genera el Alzheimer

Banco Nacional de Cerebros resguarda encéfalos con fines de investigación

Estudiar el padecimiento requiere colaboración, pues la cultura de la donación es muy pobre

 
Periódico La Jornada
Lunes 24 de septiembre de 2012, p. 41

Describir las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer y con ello avanzar en la búsqueda de su cura es uno de los logros del equipo de científicos encabezado por Raúl Mena López, del Centro de Investigaciones y de Estudios Avanzados (Cinvestav), quienes impulsaron la creación del Banco Nacional de Cerebros (BNC).

Con una de las infraestructuras más avanzadas, que coloca a México en un nivel altamente competitivo en el resguardo y protección de encéfalos humanos destinados a la investigación científica de enfermedades como Alzheimer, Parkinson y diversos padecimientos neurodegenerativos, el BNC es único en su tipo en el país, e incluso en América Latina, por su equipamiento.

En entrevista con La Jornada, José Luna Muñoz, investigador del Departamento de Fisiologías, Biofísica y Neurociencias del Cinvestav, destacó que en 1994 surgió el primer banco de cerebros en nuestro país. Su precursor, Mena López, también fue pionero en México en el estudio de la neurología molecular de la enfermedad.

Cuando regresó después de realizar posgrados en Canadá e Inglaterra, recuerda Luna Muñoz, se dio cuenta de que uno de los primeros obstáculos que enfrentaba es que no había cerebros para poder estudiar sus tejidos. Comenzó a tocar puertas, y el banco de cerebros se inició con la colaboración del Hospital General, que en 20 años nos proporcionó 17 encéfalos de pacientes de Alzheimer.

Actualmente, explicó, se cuenta en el BNC, instalado dentro del Laboratorio Nacional de Servicios Experimentales del Cinvestav, con 160 cerebros humanos, no todos completos, algunos son fragmentos, pero han sido sustantivos en nuestras investigaciones sobre los primeros estadios de la enfermedad.

Los tejidos, abundó, se conservan con las más altas medidas de protección, pues uno de los hemisferios o fragmentos es congelado a menos 80 grados centígrados, lo cual permite conservarlo prácticamente intacto; otra parte lo mantenemos a cuatro grados, fijado en compuestos aldehidos para garantizar su preservación en óptimas condiciones.

Al convertirse en un banco nacional, es decir, que “podrá recibir cerebros de todo el país, y proporcionar tejido a investigadores de cualquier punto de la República que estudien padecimientos neurodegenerativos, abrimos la posibilidad de realizar nuevos convenios de colaboración, lo mismo de carácter nacional que internacional.

En la actualidad trabajamos con el Hospital Universitario de Monterrey, el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, y en breve con el Comité Nacional de Envejecimiento”.

Luna Muñoz destacó entre los resultados más relevantes del equipo encabezado por Mena López “generar nueva información en el estudio del Alzheimer, pues somos los primeros en el mundo que estamos describiendo un procesamiento muy temprano de la proteína patológica que genera el padecimiento.

“Nuestras investigaciones –explicó– están enfocadas a conocer las etapas más tempranas en el procesamiento de esta proteína que genera las estructuras llamadas premarañas o marañas iniciales. Antes se decía que eran estructuras que no progresaban, que se quedaban estáticas, pero resulta que son tan dinámicas como una maraña formada, que es finalmente la lesión que mata la neurona y va ocasionando la demencia en el paciente”.

Una enfermedad neurodegenerativa –afirmó–, va dejando una huella en el cerebro, y hoy podemos estudiarla, pero necesitamos de la colaboración de las personas. Hay una cultura de donación muy pobre, porque existe resistencia en las personas, pero podemos garantizar que los tejidos reciben un cuidado extremo con estrictos parámetros éticos, pues no solamente recibimos los cerebros de los donantes, sino también su historia clínica, que es vital para conocer cómo fue evolucionando la enfermedad. Sabemos que cuando un familiar decide donar el cerebro de su paciente nos está donando una historia de vida; por eso es tan importante garantizar la secrecia de la información.

Agregó que un servicio que se ofrece al donante del cerebro de un ser querido es confirmar el padecimiento mediante estudios, pues aunque ya se cuenta con instrumentos muy especializados para el diagnóstico, sólo puede confirmarse después del deceso.

Con la consolidación del BNC, afirmó, buscamos avanzar en los secretos que aún guarda la enfermedad de Alzheimer para encontrar en un futuro la forma de prevenir este y otros otros padecimientos, pues en el año 2050 México será un país de adultos mayores, en el que 30 por ciento de la población podría desarrollar alguna enfermedad neurodegenerativa.

Luna Muñoz enfatizó que sin la colaboración de personas que quieran donar su cerebro, poco podemos avanzar, y destacó que el primer paso para donar tejidos es firmar una carta de intención, que no obliga a nadie a donar su cerebro, pero establece esa posibilidad, pues al final será la familia o la decisión expresa del paciente quienes lo determinen.