Política
Ver día anteriorDomingo 19 de agosto de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Se equivocan quienes esperan una mala decisión del principal líder de la política nacional

Apoyaremos a AMLO; él sabrá qué hacer ante fallo del TEPJF: Barbosa

No dialogar con el poder se llama marginalidad, señala el próximo coordinador del PRD en el Senado

 
Periódico La Jornada
Domingo 19 de agosto de 2012, p. 5

La resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) en torno a la elección presidencial va a ser un parteaguas en la vida política nacional, y el PRD acompañará la posición de Andrés Manuel porque sabemos y esperamos que asuma una postura de estrategia política.

Miguel Barbosa, quien coordinará la fracción perredista en el Senado y es uno de los principales dirigentes de la corriente Nueva Izquierda (NI), adelanta con vehemencia la futura definición política del candidato presidencial del Movimiento Progresista respecto a la inminente determinación de la autoridad electoral.

Los va a sorprender

Todos están pensando que va a tomar la peor de las decisiones; ¡por favor! Se están equivocando. Andrés Manuel tiene la visión de un estadista que sabe que hay que actuar de acuerdo con el momento político. Estamos seguros de que vamos a acompañarlo por la posición que va a tomar. Los va a sorprender. Él es el principal líder de la izquierda y creo que es el principal líder de la política en México.

Aun así, se le recuerdan los capítulos beligerantes entre su corriente y López Obrador. ¿Habrá forma de restañar heridas? –se le pregunta.

Tiene que ser la definición de Andrés Manuel con el partido, no con una corriente. Con un planteamiento político entre partido y personaje. En el grupo parlamentario del Senado no hemos tomado una definición, pero todos hemos reconocido que vamos a estar cerca de las posiciones de Andrés Manuel, y las vamos acompañar porque va a tomar una decisión estratégica.

En entrevista, se le insiste sobre el origen de la distancia entre NI y el candidato presidencial. “Nueva Izquierda –señala– es una federación de dirigentes del PRD en todo el país, con una visión estratégica que en su momento ha tenido capacidad de decir no a los grandes dirigentes, y que ha rivalizado por eso. Para esta corriente el principal líder de la izquierda se llama Andrés Manuel López Obrador. Lo otro es parte de la estrategia de quienes quieren salir beneficiados en el partido”.

Foto
Miguel Barbosa, próximo coordinador de la bancada del PRD en el Senado, en entrevista con La JornadaFoto Yazmín Ortega Cortés

–¿Quiénes?

–No, no. Sin nombres. Están adentro y afuera del PRD, son los que toman la bandera del lopezobradorismo como estrategia de posicionamiento interno para alcanzar espacios, y no les funcionó.

–Nueva Izquierda es señalada como entreguista.

–Que no se confunda el diálogo político con el entreguismo. No tener diálogo con el poder se llama marginalidad. ¿Quién no establece diálogo político en este país? Sólo que unos lo hacen en suites privadas, para que nadie los vea.

–¿Jesús Ortega se mantiene como el factor político de Nueva Izquierda?

–Él es un hombre de poder que tiene las relaciones, las vinculaciones más completas con que cuenta un dirigente en la izquierda; es alguien que ayuda, que modera, que siempre está vigilante de que los acuerdos sean los que correspondan a lo políticamente responsable. Es un factor dentro de la izquierda.

Con optimismo, reitera que el PRD goza de buena salud y se encuentra fortalecido, pero termina por aceptar la urgencia de cambiar, porque no será posible mantener el actual equilibrio interno.

Hablamos de la necesidad de la transformación del partido; que actúe con firmeza, que influya, que no sea blandengue. El diálogo y el acuerdo no son blandenguez; el acuerdo debe ser firme, que no nos vean sometidos al poder.

–La imagen del PRD refleja tribus que arrebatan.

–Hasta hoy hemos sido un partido de corrientes, lo reconozco. Asumamos que puede ser de corrientes transformadas, que no sean grupos de presión. Hay que preservar la negociación política con otras fuerzas y con el poder público para el partido, no para las corrientes; definir los espacios en la dirección del PRD y en las candidaturas, por perfiles y por otros factores que no sean la representación política de dichas corrientes; regular de manera detallada los recursos que éstas manejan y preservar el cumplimiento de la norma interna y los documentos básicos.