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Comercio

China estrecha lazos con Sudamérica
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Luego de participar en la reunión del G-20 en México, realizada el 18 y 19 de junio pasados, el primer ministro de China, Wen Jiabao, viajó a Sudamérica, donde firmó varios acuerdos comerciales con cuatro países. En las imágenes, con las presidentas de Brasil (izquierda), Dilma Rousseff, y de Argentina, Cristina Fernández de KirchnerFoto Ap y Xinhua
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Periódico La Jornada
Martes 3 de julio de 2012, p. 20

Una visita del primer ministro Wen Jiabao a cuatro naciones sudamericanas ha puesto de relieve nuevamente la creciente importancia del gigante asiático como mercado de exportación y fuente de inversión directa y de financiamiento para la región.

Luego de participar en la reunión del G-20 en México, el 18 y 19 de junio, Wen Jiabao viajó a Brasil, Uruguay, Argentina y Chile. Si bien no hubo anuncios espectaculares, el premier chino firmó varios acuerdos comerciales y de cooperación en los países que visitó. Se prevé que deje el cargo y la actividad política a principios de 2013, una vez que China seleccione un nuevo líder para el Partido Comunista y el gobierno.

La visita del 25 de junio a Argentina fue particularmente notable, pues fue el primer viaje de un premier chino a ese país en casi 30 años. Argentina quiere expandir exportaciones de productos agrícolas, en especial maíz (hace unos meses se firmó un acuerdo sobre exportaciones del grano, aunque los embarques no han comenzado por asuntos relacionados con cepas genéticamente modificadas).

Argentina ya es proveedora líder de soya y aceite de soya a China, país al cual envía 80% de su producción del grano. Sus exportaciones totales al país asiático sumaron 6 mil 200 mdd el año pasado, mientras sus importaciones de China llegaron a 10 mil 600 mdd, según datos de su gobierno.

Wen y la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner firmaron acuerdos sobre energía nuclear y para exportación de caballos y ganado argentinos, así como de ciertos productos alimenticios. También sellaron un acuerdo para un préstamo de 2 mil mdd para financiar la modernización del ferrocarril Belgrano Cargas.

Los dos líderes discutieron además un posible acuerdo de libre comercio entre China y el Mercosur. Wen Jiabao dijo querer que el comercio entre su país y el mercado común sudamericano llegue a 200 mil mdd hacia 2016, contra 99 mil mdd en 2011. China ya tiene acuerdos de libre comercio con Chile, Perú y Costa Rica.

Con Brasil, el acuerdo más significativo se refiere a un intercambio de divisas de ambos países hasta por el equivalente a 30 mil mdd, el cual forma parte de un tratado que incluye a Rusia, India y Sudáfrica, dirigido a acopiar divisas como forma de protegerse contra crisis financieras globales. Brasil y China también se comprometieron a compartir más información financiera e impulsar la cooperación y la inversión en el espacio aéreo. El comercio entre ambos países totalizó unos 56 mil mdd en 2010.

En Uruguay, Wen Jiabao firmó el 22 de junio acuerdos económicos, tecnológicos, ambientales, agrícolas, de supervisión de calidad y de telecomunicaciones con el presidente José Mujica. También mostró interés en que inversionistas chinos financien la construcción de puertos en Uruguay. El comercio bilateral ascendió a 3 mil 400 mdd el año pasado, según cifras oficiales.

En Chile, su última parada en la región, el primer ministro chino y el presidente Sebastián Piñera se trazaron la meta de duplicar su comercio bilateral a 60 mil mdd hacia 2015. Una empresa china de energía renovable, SkySolar, también anunció planes para construir un parque solar en el país, con inversión de entre 900 y mil 200 mdd.

China es ahora el tercer socio comercial de América Latina en conjunto, pero el primero de Brasil y Chile. Según datos chinos, en 2011 el comercio en la región ascendió a 242 mil mdd, salto de 31.5% en comparación con el año anterior. Sesenta por ciento de las ventas de la región a China se componen de recursos naturales, en tanto la mayoría de las exportaciones chinas son bienes procesados o manufacturados. Una fuerte demanda china de productos primarios ha contribuido a impulsar el crecimiento económico de productores de recursos naturales como Brasil, Perú o Chile. Sin embargo, aunque el gigante asiático ha absorbido grandes cantidades de productos primarios de la región, el flujo de productos en dirección opuesta ha crecido aún más aprisa en años recientes, lo cual alarma a los productores locales.

Los países latinoamericanos comienzan a tratar de diversificar sus exportaciones para incluir productos de mayor valor agregado, conscientes del riesgo de una dependencia excesiva de los productos primarios y el desequilibrio que resulta del comercio con China. Durante la visita del líder chino a Brasil, los dos países acordaron impulsar la venta de aviones Embraer de fabricación brasileña y otros bienes industriales, de modo que el comercio bilateral no esté dominado por las exportaciones de mineral de hierro, soya y otros productos primarios brasileños.

Quejas empresariales

Algunos empresarios regionales se han quejado de que la subvaluada divisa china (aunque a últimas fechas se ha permitido cierta apreciación del renminbi) y de que un régimen arancelario favorable ha hecho la vida demasiado fácil a sus rivales asiáticos.

Las empresas se han organizado con respecto a este asunto. En enero, un cabildo industrial brasileño, CNI, anunció la creación de un nuevo cuerpo bilateral con sus pares de Argentina, para enfocarse en formas de hacer frente a la competencia de las importaciones. El organismo incluye a los jefes de 20 grandes consorcios, entre ellos firmas como Mafrig, grupo brasileño de productos alimenticios. Los participantes se apresuraron a subrayar que su prioridad es combatir la creciente competencia de China.

CNI estima que una de cada cinco empresas brasileñas enfrenta la competencia de las importaciones chinas, y casi la mitad han perdido mercado frente a los recién llegados.

El problema es particularmente agudo para los productores de textiles, vestido, zapatos y medicamentos. En Brasil, más de 60% de la ropa de importación procede de China, y la proporción en el caso de textiles, juguetes y muebles anda alrededor de 40-50%, según el banco local de desarrollo, BNDES. Tratándose de productos eléctricos y electrónicos, las importaciones chinas representan la quinta parte de todo el consumo brasileño.

También los productores argentinos se quejan de China. La Fundación Pro Tejer ha demandado mayores reglas proteccionistas contra las importaciones chinas, que representan la tercera parte de los productos textiles importados, proporción que se ha duplicado desde 2007. La industria del calzado también ha solicitado protección.

Tales industrias han cabildeado con sus gobiernos, y tanto Brasil como Argentina han instaurado medidas para ayudar a los productores locales. En diciembre pasado, la presidenta argentina convenció a sus pares de Brasil, Paraguay y Uruguay de expandir el número de productos a los que se aplicará el arancel máximo de 35%. Brasil desplegó sus propias armas, concediendo protección a sectores como juguetes, cepillos para el pelo y automóviles, en tanto Argentina ha aplicado una gama de nuevos controles a la importación. Si bien se aplican restricciones a la mayoría de importaciones de fuera del Mercosur, China es un blanco principal.

Tales medidas sin duda protegerán a los productores locales a corto plazo. Pero los gobernantes harían mejor en concentrarse en las restricciones estructurales a la creciente competitividad exportadora, como infraestructura deficiente, cargas fiscales excesivas, burocratismo y sistemas deficientes de investigación y desarrollo, entre otros.

Traducción de textos: Jorge Anaya