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Elecciones 2012

También el PRD ha fallado; error, subestimar instinto político de Peña Nieto, sostienen

El gran fracaso del PAN hace prever el triunfo priísta, señalan académicos
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Diego Valadés, Jean Francois Prud’homme y Soledad Loaeza participaron en un seminario sobre elecciones, en el ColmexFoto Guillermo Sologuren
 
Periódico La Jornada
Jueves 10 de mayo de 2012, p. 12

Analistas políticos y académicos indicaron que los comicios de julio próximo son predecibles, situación que no ocurría desde 1982, y que la constante en las campañas de los aspirantes presidenciales es que son tediosas, aburridas y deslucidas.

En el seminario 2012, año de elecciones, año de reflexiones, realizado en El Colegio de México, los académicos coincidieron en que, aunque la ventaja de Enrique Peña Nieto, candidato presidencial de la coalición Compromiso por México, podría no ser tan alta como se expone en las encuestas, a menos de dos meses de la elección las tendencias difícilmente van a cambiar.

Expusieron que la lápida del PAN es el voto de castigo contra Josefina Pérez Mota debido a la fallida política en seguridad de Felipe Calderón.

En el caso del abanderado del PRD, Andrés Manuel López Obrador, señalaron que no lo favorece tener el mismo discurso de hace más de una década, así como la contradicción entre el discurso conservador del amor y el hecho de ser un político de izquierda.

Insistieron en que el mayor error ha sido subestimar la capacidad y el instinto político eficiente del candidato priísta, al cual después de su tropiezo en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara lo creyeron incapaz de enfrentar un debate o de expresarse sin teleprompter.

En el seminario participaron los investigadores Alberto Aziz (Ciesas) y María Amparo Casar (CIDE); los profesores investigadores del Colmex Francisco Gil Villegas, Rogelio Hernández y Soledad Loaeza, así como Jesús Silva Herzog, del ITAM, y Diego Valadez, del Instituto de Investigaciones Juríricas de la UNAM.

Loaeza sostuvo que lo que se percibe es que la campaña ha sido con sordina, porque no hace ruido y no ha levantado emociones, y añadió que pese a lo que digan los críticos, sí hay ideas de todos los candidatos, pero precisó que en el caso del PAN y el PRD hay problemas.

“Se ha hablado de la importancia del PRI con relación a la fuerza que ha mostrado Enrique Peña Nieto. Es un apoyo indiscutible; el partido se ha unificado en torno al candidato ante las perspectivas de triunfo.

“El PAN ofrece apoyo titubeante a la candidata. Esto tiene que ver con fracturas en la organización, que reflejan las tensiones entre el presidente Calderón y la candidata.

En el caso de Andrés Manuel López Obrador, encontramos un partido que es una coalición miscelánea, que es muy frágil y que encuentra su coherencia en la candidatura de un líder al que no le interesa tener un partido. Creo que los resultados electorales le demostrarán que era importante tener una organización más estructurada y firme.

Loaeza indicó que tras la victoria que se prevé del tricolor es de esperar que este partido haya “aprendido algo y haya olvidado algo, porque si no sería muy penoso encontrarnos en una situación en la que vivamos como una plena restauración de lo que fue la hegemonia del PRI.

El triunfo previsible del PRI es el gran fracaso del PAN, pero sobre todo el gran fracaso del PRD, de la izquierda mexicana, que no fue capaz de construir una alternativa a la derecha panista cuando tuvo la oportunidad de hacerlo, insistió.

Valadez expuso que estamos volviendo a la elección predecible, una que no teníamos desde 1982. Apuntó que es rebajar la calidad analítica y perceptual de los mexicanos considerar que sólo los impactos mediáticos fueron lo que condicionaron lo que ya se ve como tendencia clara.

Indicó que tras los gobiernos panistas existe una percepción de que el regreso del PRI significa el regreso de la gobernabilidad; tenemos que contemplar si el solo regreso del PRI implica la reposición de una hegemonia con éxito. En el último sexenio priísta no era un gobierno con hegemonía con éxito, y eso llevó al descalabro.