Mundo
Ver día anteriorViernes 27 de abril de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

El fallo del tribunal de la ONU, precedente para juzgar a otros ex jefes de Estado: expertos

El liberiano Charles Taylor, culpable de crímenes de lesa humanidad y de guerra

Es el primer personaje hallado responsable en una corte internacional por delitos cometidos en su mandato

Fue acusado de financiar el saqueo de diamantes en Sierra Leona y derrocar al gobierno de Tejan Kabbah

Foto
El ex mandatario escucha en Leidschendam el veredicto del tribunal especial del organismo mundialFoto Reuters
 
Periódico La Jornada
Viernes 27 de abril de 2012, p. 26

La Haya, 26 de abril. El ex presidente liberiano Charles Ghankay Dahkpannah Taylor fue declarado este jueves culpable de haber instigado y colaborado en la comisión de crímenes de guerra y lesa humanidad, en histórica sentencia emitida por el Tribunal Especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que según los expertos sienta un precedente para juzgar a otros jefes de Estado por crímenes de lesa humanidad.

Taylor, de 64 años, es la primera persona hallada culpable por una corte internacional por delitos cometidos cuando era jefe de Estado, tras haber sido acusado en 11 casos de asesinato, violación, reclutamiento de niños soldados y esclavitud sexual, durante las guerras entrelazadas en Liberia y Sierra Leona, en las que murieron entre 50 mil y 120 mil personas –según cálculos de diversas fuentes– entre 1991 y 2002.

En la sesión de este jueves, los funcionarios judiciales tardaron dos horas en leer los cargos imputados al antiguo mandatario, la información sobre las evidencias en su contra y el veredicto final.

Por razones de seguridad, el tribunal especial fue convocado en un recinto de la localidad de Leidschendam, en la periferia del puerto de La Haya.

Ataviado con un traje azul oscuro y una corbata roja, el ex presidente liberiano (1997-2003) estuvo cabizbajo, aunque tranquilo, mientras escuchó el recuento de daños y el veredicto, en compañía de sus abogados.

Taylor fue acusado de patrocinar al sierraleonés Frente Unido Revolucionario (FUR) en una campaña que tuvo como objetivo el saqueo de las minas de diamantes de Sierra Leona y el derrocamiento del gobierno en Freetown.

Con esa mercancía de lujo, el dirigente liberiano se entregó al lucro y financió la compra de armas desde Monrovia, al tiempo que los alzados en armas contra el presidente Ahmad Tejan Kabbah violaban mujeres, reclutaban por la fuerza a jóvenes y niños, y cometían todo tipo de atrocidades.

A pesar de haber sido hallado culpable de dotar de armas, alimentos, medicinas, utensilios médicos, combustible y equipos de combate al FUR en Sierra Leona, Taylor no fue señalado responsable de haber ordenado, planificado o instigado los crímenes.

La pena que impondrá el tribunal al ex presidente será dada a conocer el 30 de mayo. La cancillería británica anunció que deberá cumplir su castigo en una prisión de la isla europea, pero de momento no precisó cuál.

Como pago por las armas y las municiones para el conflicto, el juez que preside el tribunal, Richard Lussick, relató que el entonces presidente liberiano recibió diamantes enormes, uno de 45 kilates y dos de 25, a los que el magistrado definió como diamantes de sangre.

El acusado negó los cargos, insistió en que intentó impulsar la paz en la región de la costa occidental africana y argumentó que su juicio ha sido una conspiración políticamente motivada por potencias occidentales.

Lussik respondió a esa declaración con el señalamiento de que el acusado promovía públicamente la paz, al tiempo que en privado daba armas al FUR.

Antes de que concluyera el juicio contra Taylor, otros ocho dirigentes militares y políticos liberianos fueron acusados por el tribunal especial internacional y condenados a castigos que van de 15 a 52 años de cárcel.

Charles Taylor nació en la periferia de Monrovia en enero de 1948, en el seno de una familia perteneciente a la etnia Gios, que dirigió Liberia desde su fundación, en 1822, hasta 1980. En 1983, fue acusado de malversar 900 mil dólares, se refugió en Estados Unidos, pero a continuación fue arrestado.

Durante su juventud, el ex mandatario realizó estudios de economía en la Universidad Bentley, en el estado estadunidense de Massachusetts.

Tras su confinación en Estados Unidos, Taylor logró escapar y luego de preparar una fuerza guerrillera a su paso por Costa de Marfil y Libia, en 1989 consiguió desatar una guerra civil que solamente terminó con un acuerdo de paz firmado en 1997.

Ese año fue elegido presidente por medio del voto y se mantuvo en el poder hasta agosto de 2003, cuando fue incapaz de contener a la organización guerrillera Liberianos Unidos por la Reconciliación y la Democracia, en el norte del país africano, con el apoyo disimulado de Washington y otros países que se unieron para derrocar al gobernante, quien se refugió en Nigeria y fue finalmente capturado en 2006, con base en una orden internacional de arresto.

Las tres guerras en las que el dirigente guerrillero estuvo involucrado arrojaron un saldo de 300 mil muertos, incluido el conflicto de Sierra Leona.

El juicio contra Taylor es el primero que se completa en La Haya contra el titular de un Estado. Otros ex jefes de Estado o de gobierno que comenzaron a ser procesados individualmente –por crímenes en sus propios países– son Laurent Gbagbo, de Costa de Marfil; Slobodan Milosevic y Milan Milutinovic, de Serbia; Kieu Samphan, de Camboya, y Omar Beshir, de Sudán.

El juicio contra Taylor comenzó en junio de 2007 y fue cerrado el 11 de marzo de 2011. La deliberación duró más de un año, debido a que los jueces tuvieron que leer 50 mil páginas de testimonios y examinar mil 520 elementos de prueba contra el dirigente.

El proceso adquirió mayor notoriedad en agosto de 2010, cuando la modelo británica Naomi Campbell se presentó a dar un testimonio de su relación con Taylor, a quien acusó de haberle regalado piedras pequeñas y sucias.

Este dato sirvió para que los fiscales del tribunal especial confirmaran que Taylor tenía el control del saqueo de diamantes.

Al comentar el veredicto del caso Taylor, el Departamento de Estado estadunidense destacó que la resolución del tribunal especial es un fuerte mensaje a todos aquellos (dirigentes políticos) que perpetran atrocidades, incluidos aquellos que están en altas posiciones de poder, en el sentido de que serán juzgados.

Por su parte, Navy Pillay, la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, coincidió en que la sentencia es una severa advertencia para los gobernantes que abusan del poder.

Se han terminado los días en que los tiranos y asesinos de masas podían, incluso cuando no estaban en el poder, retirarse a vivir una vida de lujo en otro país, afirmó Pillay sobre el caso Taylor, al tiempo que la Unión Europea calificó de histórica la decisión del tribunal en La Haya.

Desde el juicio de Nuremberg, ningún tribunal internacional o de guerra ha emitido un veredicto contra un jefe de Estado (Karl Donitz, sucesor de Adolf Hitler, en 1946). Esta es una victoria para las víctimas de Sierra Leona y para todos aquellos que buscan justicia cuando se cometen los peores abusos, señaló a su vez Human Rights Watch.