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Acuerdo de Santos con Raúl Castro para evitar que La Habana promueva algún conflicto

Colombia no invitará a Cuba a la Cumbre de las Américas, pero buscará discutir el caso de la isla
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Los presidentes Raúl Castro y Juan Manuel Santos, ayer en La HabanaFoto Ap
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 8 de marzo de 2012, p. 35

La Habana, 7 de marzo. Ante la falta de consenso, Colombia no invitará a Cuba a la Cumbre de las Américas, pero buscará que el foro discuta el caso de la isla de manera constructiva y con altura, mientras que La Habana evitará promover algún conflicto para la reunión o para el gobierno de Bogotá.

Esta fue la fórmula que encontraron los presidentes Juan Manuel Santos y Raúl Castro para sortear el escollo que surgió hace un mes al abrirse la cuestión de la eventual asistencia de Cuba a la reunión de Cartagena, el 14 y el 15 de abril.

Santos estuvo en La Habana unas nueve horas, la mayor parte con Castro y luego con el venezolano Hugo Chávez, quien convalece aquí de la operación de cáncer del 26 de febrero.

En el aeropuerto, poco antes de volver a su país, Santos dijo que le informó al presidente Castro la falta de consenso para que Cuba asista a la cumbre.

Apreciamos de veras su deseo de hacer parte de esta reunión, dijo Santos, en alusión a la ya conocida disposición de Cuba de ir a Cartagena. Pero en estas circunstancias, agregó, es muy difícil poderle extender una invitación.

Le agradecimos, eso sí, su comprensión y además su manifestación generosa de no querer crear un problema ni para la cumbre ni para Colombia, señaló el mandatario colombiano, en una indicación de que Castro desaprueba represalias por la ausencia de su gobierno en el encuentro.

Santos quiso también decir en forma muy clara que respetamos la posición de varios países frente a la necesidad de que Cuba haga parte y participe de esta cumbre. Colombia quiere que la situación de Cuba, su participación, sea discutida. Así se lo hemos manifestado (a Castro) y así se lo manifestaremos a los demás países.

Es un tema que lleva muchos años sin solucionarse y con eso hacemos votos para que esta incómoda situación no se repita en el caso de la próxima cumbre, que se celebraría en Panamá, añadió el mandatario colombiano.

Con ese resultado, la movilización diplomática de las últimas semanas arrojó dos novedades: 1) Cuba mostró disposición de acudir a un foro del sistema interamericano, y 2) la Cumbre de las Américas abordará por primera vez la presencia de la isla.

Santos informó también que trató con Chávez la ejecución de un acuerdo comercial y que el presidente venezolano le informó que iría a Cartagena en la medida que su salud se lo permitiera.

La eventual presencia de Cuba emergió hace un mes, cuando en una reunión de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, el ecuatoriano Rafael Correa y el boliviano Evo Morales propusieron que ese bloque de ocho países boicoteara el encuentro si no se invitaba a la isla.

El nicaragüense Daniel Ortega se opuso y a su vez sugirió que el grupo tratara de hacer valer sus prioridades en el cónclave. Hugo Chávez advirtió que había que consultar a Colombia.

Hace dos semanas, una reunión ministerial del grupo apoyó la asistencia cubana, pero evitó hablar de represalias. El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, dijo entonces que si había invitación, La Habana irá, pero no regresará a la Organización de Estados Americanos (OEA).

La declaración de Rodríguez abrió una interrogante sobre cómo hilvanar la presencia cubana, porque la reunión presidencial es un mecanismo de la OEA, que se coordina a través del Grupo de Revisión de la Implementación de Cumbres, integrado por las 34 naciones de la organización.

Estados Unidos, por su parte, se ha mantenido cerrado a cualquier trato con la isla, quizá con mayor fuerza en año electoral. No creo que Cuba vaya a Cartagena, dijo esta semana el vicepresidente Joseph Biden, en su gira por México.

En la misma línea se manifestaron desde hace semanas varios funcionarios del gobierno de Barack Obama. Según esa posición, Cuba debe estar fuera de una cumbre de países democráticos.

El gobierno de Cuba quedó excluido de ocupar su asiento en la OEA en 1962, pero la misma organización anuló el acuerdo en 2009.

Aún así, la isla siempre ha rechazado su reincorporación a la esa entidad. En 2008, el presidente Raúl Castro opinó que el organismo debe desaparecer y precisó que pertenecemos y perteneceremos al Grupo de Río, el mecanismo que el año pasado se convirtió en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, que La Habana presidirá en 2013.