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En unidad del IMSS en Jalisco atienden a unos 40 pacientes al mes

Dislalia, 90% de los trastornos del habla en niños, dice fonoaudióloga
 
Periódico La Jornada
Martes 31 de enero de 2012, p. 3

Guadalajara, Jal., 30 de enero. La dificultad para emitir fonemas (sonidos) a causa de la imposibilidad para gesticular es clínicamente conocida como dislalia y representa 90 por ciento de los trastornos del habla en el niño, aseguró la especialista Elizabeth González Flores, fonoaudióloga del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco.

También coordinadora del Servicio de Salud Pública de esa institución, González Flores informó que este hospital cuenta con una Unidad de Rehabilitación del Habla, en la cual se atienden alrededor de 40 pacientes pediátricos mensualmente.

Explicó que de los seis meses y a los siete años de edad se estructura el desarrollo gesticular del niño.

Señaló que alrededor del año y medio de vida el niño empieza a hablar, y si en esa etapa no ha alcanzado el esquema articular para lograr la función del lenguaje, puede sospecharse de un problema de dislalia.

Fonemas difíciles de pronunciar

La especialista dijo que para tratar los problemas del habla existe una amplia clasificación de los fonemas; el rotasismo refiere dificultad con la R, el sigmatismo con la S, el lalaísmo con la L y el dadaísmo con la D. Estos son los más difíciles de pronunciar para el menor.

Precisó que la dislalia no es hereditaria, pero puede derivarse de malformaciones como el frenillo corto, lo cual impide el movimiento libre de la lengua para pronunciar los fonemas generados en la bóveda del paladar.

El tratamiento consta de cinco etapas de estimulación, con una duración aproximada de un mes; sin embargo, pueden presentarse diversas variantes y en algunos casos la terapia puede tomar hasta año y medio.

La primera etapa consiste en determinar las cuatro funciones básicas de la cavidad oral; es decir, la capacidad de succionar, soplar, masticar y deglutir.

Después se pasa a la fase que consiste en enseñar la anatomía del cuerpo. En la tercera etapa se induce al menor a detectar movimientos e imitarlos.

Durante la cuarta fase se recibe estimulación con base en campos semánticos para generar vocabulario variado y, por último, se practican ejercicios para cada uno de los fonemas, en sus tres posiciones gramaticales.

González Flores recomendó empezar el tratamiento en los primeros años del menor, debido a que representa un problema a nivel social, emocional y de aprendizaje que suele agudizarse en la etapa escolar.