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El enojo, por la aprobación en la Asamblea Nacional de ley que prohíbe la negación de genocidios

Turquía suspende la cooperación política y militar con Francia; llama a consultas a su embajador
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Miembros de la comunidad turca en Francia se manifiestan contra la aprobación de la legislación que estiman va dirigida contra su país natalFoto Ap
 
Periódico La Jornada
Viernes 23 de diciembre de 2011, p. 31

Ankara, 22 de diciembre. Turquía anunció este jueves la suspensión de su cooperación política y militar con Francia, y llamó a consultas a su embajador en París después de la adopción, por parte de la Asamblea Nacional francesa –la Cámara baja del Parlamento–, de un proyecto de ley que prohíbe la negación del genocidio, incluido el armenio perpetrado por el imperio otomano entre 1915 y 1917.

Desgraciadamente esta propuesta ha sido adoptada pese a todas nuestras advertencias (...) esto abrirá heridas irreparables y muy graves en las relaciones entre Francia y Turquía, dijo el premier turco, Recept Tayyip Erdogan.

El proyecto de ley, que fue redactada de forma general para prohibir la negación de cualquier genocidio, prevé penas de un año de prisión y multas de 45 mil euros (unos 58 mil dólares) por la negación de los genocidios reconocidos por la legislación francesa, ya sea el de los judíos en la Segunda Guerra Mundial o el de los armenios.

Mientras la legislación era debatida, que pasará ahora al Senado, miles de francoturcos se manifestaban en contra del proyecto.

Francia reconoce oficialmente dos genocidios: el holocausto provocado por los nazis que acabó con la vida de millones de judíos, y la matanza de un millón y medio de armenios en el este de Turquía, durante la Primera Guerra Mundial.

Mientras era debatida la norma, presentada por los miembros del partido gobernante, la conservadora Unión por un Movimiento Popular, varios miles de francoturcos se manifestaban contra el proyecto de legislación, aprobado el mismo día en que se conmemoran 32 años del asesinato de un diplomático turco a manos de militantes armenios en el centro de París.

Apoyada por muchos historiadores y parlamentos, Turquía rechaza categóricamente calificar de genocidio las muertes masivas de armenios por el imperio otomano. Armenia afirma que hasta un millón 500 mil armenios, ciudadanos del gobernante imperio otomano, murieron o se les dejó morir durante la Primera Guerra Mundial.

Ankara, por su parte, rechaza tajante que haya habido un genocidio y rebaja la cifra de víctimas mortales hasta los 500 mil, y asegura que muchas personas perecieron como consecuencia de los enfrentamientos ocurridos durante la invasión de fuerzas soviéticas.

Para Erdogan, que llamó en consultas a su embajador en París, el proyecto de ley forma parte de políticas basadas en el racismo, la discriminación y la xenofobia, y anunció, una serie de medidas contra Francia, que incluyen la suspensión de las visitas bilaterales.

Asimismo, decretó la cancelación de la cooperación política y militar en el seno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, con lo que quedarán suspendidos todos los permisos para que aviones militares franceses aterricen en Turquía y que barcos de Francia atraquen en sus puertos.

Los dos países habían establecido también un estrecho diálogo sobre temas regionales, en particular sobre los enfrentamientos en Siria, el cual quedará cancelado.

El primer ministro de Turquía se abstuvo de anunciar sanciones comerciales contra Francia, importante interlocutor económico de su país, pero dijo a los medios que esto es apenas una primera serie de sanciones contra Francia.

El ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Alain Juppe, habló con los periodistas después de la votación e instó a Turquía a no reaccionar de forma exagerada ante la decisión de la Cámara, y pidió sentido común y moderación... tenemos muchas cosas sobre las que trabajar en conjunto.

Las autoridades en Yerevan, de su lado, acogieron con beneplácito la votación y manifestaron su gratitud con la decisión de la Asamblea Nacional francesa.

Al adoptar esta ley, (Francia) reconfirmó que los crímenes contra la humanidad no tienen un periodo de prescripción y que su negación debe ser absolutamente condenada, dijo el ministro del Exterior Edward Nalbandian.