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La derecha barre en España
Al PP, casi todo el poder del Estado

Tendrá 186 de los 350 escaños en el Congreso

Obtiene el PSOE el peor resultado de la historia reciente

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El candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, admite la derrota ante al Partido Popular en los comiciosFoto Reuters
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 21 de noviembre de 2011, p. 2

Madrid, 20 de noviembre. La derecha vuelve al gobierno de España con la concentración de poder más alta desde la reinstauración de la democracia, tras el final de la dictadura de Francisco Franco (1939-1976). En una jornada electoral sin sorpresas, el conservador Partido Popular (PP) obtuvo el mejor resultado de su historia: mayoría absoluta, con 186 diputados de los 350 que forman el Congreso de los Diputados, con lo que el próximo presidente del gobierno será Mariano Rajoy, quien sufrió dos severas derrotas en 2004 y 2008.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) obtuvo, tal como vaticinaban los sondeos, el peor resultado de su historia reciente: 110 diputados y una sangría de votantes de más de 4 millones.

La abstención fue de 28 por ciento y entre votos nulos y blancos la cifra llegó a 2.8 por ciento.

La crisis económica mantiene a España y a Europa en una encrucijada. El aumento de la tasa de desempleo, con una cifra inédita de 5 millones de personas –21.4 por ciento de la población activa–, además de las turbulencias financieras procedentes de los centros bursátiles europeos, sepultó definitivamente las aspiraciones del gobernante socialismo español.

El presidente de gobierno saliente, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, se mantuvo al margen de la campaña, en un segundo plano que confirmaba su valor a la baja frente al conjunto del país, que lo señala como el principal responsable de la situación dramática en la que se encuentra la economía.

De los 35 millones 700 mil españoles convocados a las urnas, unos 25 millones depositaron su voto, ya sea para elegir por alguna de las opciones que concurrían o para expresar su descontento con el voto blanco o nulo, que en conjunto sumaron más de 600 mil personas.

Rajoy: sin milagros

El resultado de las elecciones confirma la tendencia que se anunció en los comicios municipales y autonómicos de mayo pasado. Por primera vez desde el fin de la dictadura, la derecha concentrará prácticamente todo el poder del Estado, tanto central y autonómico como municipal. Los datos así lo demuestran: de los 350 escaños del Congreso de los Diputados tendrá 186; de los 208 asientos del Senado controlará 135; ya gobierna en dos terceras partes de las capitales de las 50 provincias españolas y de las 17 comunidades autónomas únicamente no controla Navarra (en poder de la conservadora Unión del Pueblo Navarro, regional), Andalucía (que celebra elecciones en unos meses y todo indica que dejará de ser también socialista), Cataluña (del nacionalismo conservador de Convergencia i Unió), Euskadi (con un gobierno en minoría del PSE) y, finalmente, Asturias (controlada por el ultraconservador Foro de Asturias).

Estos datos demuestran que España ha girado como nunca a la derecha, entregándole prácticamente todo el poder a políticos que han asumido el ideario del conservadurismo económico y social: control del gasto público, adelgazamiento del Estado; flexibilizar la legislación laboral y endurecer la seguridad ciudadana y las políticas de migración.

Frente a la concentración del voto conservador en el PP y el ascendente Unión Progreso y Democracia (UPD), que pasó de uno a cinco escaños, la izquierda se fragmentó como nunca: los socialistas sumaron 110 diputados, Izquierda Unida (IU) logró un resultado muy positivo, al pasar de dos a 11 escaños, además de la presencia de una coalición de la izquierda separatista vasca, Amauir, que logró siete diputados, cifra histórica en una marca electoral nueva.

Los nacionalistas catalanes de Convergencia i Unió (CiU) obtuvieron 16 diputados, con lo que se convierte en el tercer grupo del Parlamento, mientras el Partido Nacionalista Vasco (PNV) sumó cinco; Esquerra Republicana de Cataluña, tres; Bloque Nacionalista Galego, dos; Coalición Canaria, dos; Compromis-Equo, uno; Foro Asturias, uno, y Nafarroa Bai, uno.

Tras conocer los resultados, Mariano Rajoy compareció ante los medios con un discurso templado, alejado del radicalismo mostrado en ocho años de oposición. El honor nos obliga a la humildad y al compromiso. Me dirijo a todos aquellos que no nos han votado: estoy plenamente decidido a ser el presidente de todos y anteponer el interés general al interés particular. Gobernaré al servicio de España y de los españoles. Nadie tiene que sentir inquietud alguna: no habrá otros enemigos que el paro, el déficit, el estancamiento económico y la deuda pública. Estamos en un momento decisivo que va a determinar el futuro de nuestro gran país en las próximas décadas, aseguró.

Rajoy también reconoció que va a tener que gobernar en la más delicada coyuntura en la que se ha encontrado España en 30 años; en este compromiso vamos a darlo todo, con todos. La legítima satisfacción que nos embarga por la victoria no nos impide pensar en la responsabilidad que tenemos por delante. No habrá sectarismo ni rencillas artificiales que nos distraigan del esfuerzo común.

Rajoy, quien al anunciar un esfuerzo solidario para todos aseguró que no va haber milagros, se convertirá en el presidente del gobierno conservador más respaldado en las urnas, incluso más que quien fue su mentor, José María Aznar, quien obtuvo 183 escaños en los comicios de 2000.

En la sede de su partido, en Madrid, miles de personas le gritaron consignas como tú sí que vales y le reclamaron que derogue la nueva legislación que regula la interrupción voluntaria del embarazo, que fue una de sus promesas de campaña, además de una posible derogación de la ley que autoriza el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Frente a la euforia en las filas conservadoras, en la sede socialista compareció un cabizbajo Alfredo Pérez Rubalcaba, quien reconoció su derrota y el mal resultado de su formación. Hemos perdido claramente las elecciones. Pero nos han dado su apoyo 7 millones de españoles durante los años de la peor crisis económica que hemos vivido. Y lo agradezco de corazón. Rubalcaba anunció que había solicitado la celebración de un congreso ordinario de su partido para una eventual refundación, sin revelar si estaría al frente de ese proyecto.

El líder de tercera fuerza en votos, el comunista Cayo Lara, anunció que su formación y sus militantes seguiremos avanzando en la idea de la educación pública y gratuita para todos. Es una alegría en la casa de los pobres. Nos podremos equivocar, pero no vamos a mentir ni los vamos a defraudar.