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Los cambios en Cuba podrían ser más rápidos, señala Jaime Ortega

Rechaza el Papa la dimisión del arzobispo de La Habana

Las reformas en la isla han sido de apertura y ésa es como mi esperanza

Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 29 de octubre de 2011, p. 24

La Habana, 28 de octubre. El cardenal Jaime Ortega, pieza clave en el diálogo entre la Iglesia católica y el gobierno de Cuba, anunció hoy que fue confirmado por el papa Benedicto XVI como arzobispo de La Habana y manifestó su confianza en que avance la reforma económica en la isla, a pesar de su paso lento.

Al cumplir 75 años este mes, Ortega presentó al Papa su renuncia como arzobispo, de acuerdo con las normas católicas y acaba de recibir la ratificación. Muchos en esta diócesis me quieren, la gran mayoría, y todos esperaban que yo pudiera continuar, dijo el prelado a periodistas.

Consultado sobre el curso de la reforma, Ortega respondió que como dijo el presidente Raúl Castro recientemente, algunos piensan que las cosas van un poco lentas, quizá nosotros pensamos que sí, que podían ir un poco más rápidas.

Pero el cardenal llamó la atención de que, a pesar de ese ritmo, la reforma camina y no retrocede. Nada vuelve atrás, sino que siempre los pasos han sido de apertura y ésa es como mi esperanza y mi confianza.

Ortega llegó a la arquidiócesis de La Habana en 1981 y presidió la Conferencia de Obispos Católicos de 1988 a 1999. En ese lapso fue un activo impulsor de la reanimación del catolicismo en Cuba, que había quedado replegado durante dos décadas tras el choque con el gobierno, al triunfar la revolución de 1959.

La visita del papa Juan Pablo II en enero de 1998 fue el punto más elevado de esa reanimación.

Entre 2010 y 2011 Ortega fue el principal interlocutor de Castro para la excarcelación de 115 presos, entre opositores y comunes, de los cuales 103 viajaron a España. Con ese mecanismo salieron los 52 reos que quedaban en prisión del grupo de 75 disidentes sentenciados en 2003.

El de los presos es un capítulo que se cerró, explicó el arzobispo. Pero el clero mantiene el diálogo con el gobierno, con una agenda amplia y que incluye esos cambios que la sociedad espera, que el cubano espera y que la Iglesia también ha alentado, apoyado y espera.

Sobre una nueva visita papal, Ortega precisó que el Vaticano no ha rechazado la invitación para que Benedicto XVI venga a Cuba, aunque tampoco la ha confirmado ni hay fecha programada.

Las declaraciones del cardenal cubano coincidieron con el anuncio de que el gobierno español le había concedido la condecoración de la Cruz de Isabel la Católica. Ortega consideró que esa decisión viene a reafirmar esas relaciones tan amistosas entre España y Cuba, al distinguir a un cubano con esta orden.

Ortega nació el 18 de octubre de 1936, en la provincia de Matanzas (occidente), donde cursó teología y siguió sus estudios en Quebec, Canadá. Se ordenó sacerdote el 2 de agosto de 1964 y dos años más tarde fue internado en una de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, los campos agrícolas de disciplina castrense, en los que, entre otros, fueron recluidos creyentes y homosexuales. Al salir del lugar siguió su vida religiosa y llegó a ser obispo de Pinar del Río en 1978.