DIRECTORA GENERAL: CARMEN LIRA SAADE
DIRECTOR FUNDADOR: CARLOS PAYAN VELVER
SUPLEMENTO MENSUAL  DIRECTOR: IVAN RESTREPO  
EDICIÓN: LAURA ANGULO   3 DE OCTUBRE DE 2011 
NUMERO ESPECIAL


Portada

Presentación

El arrecife de cabo Pulmo: su importancia ecológica y para la conservación
Héctor Reyes Bonilla

Cabo Pulmo, una apuesta por la conservación
Meredith de la Garza

La ballena jorobada y otros cetáceos en la región de Los Cabos en el Golfo de California
Jorge Urbán R. y Lorenzo Rojas-Bracho

El punto de vista del Centro Mexicano de Derecho Ambiental

La opinión de WWW-México/Sistema Arrecifal Mesoamericano
Omar Vidal

Un científico de prestigio internacional opina sobre cabo Pulmo

Los beneficios de las reservas marinas
Octavio Aburto

Vida y turismo en Cabo Pulmo
David Iván Castro Arvizu


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Un científico de prestigio internacional opina sobre cabo Pulmo

Para el doctor Exequiel Ezcurra, el proyecto urbano-costero representa una seria amenaza para la sustentabilidad económica, social y ambiental del Golfo de California.

El reconocido especialista hace mención de los impactos negativos previsibles en el área natural protegida cabo Pulmo, ubicada a 17 kilómetros del complejo en construcción. Dicha área es descrita por la comunidad científica como la reserva marina más saludable del mundo. Escurra agrega que “es un proyecto mal autorizado, mal consultado, aprobado en contra de la opinión pública y de la opinión interna de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, así como de toda la evidencia científica que aconsejaba no autorizarla”.

Aceptar sin decir nada la destrucción de un ecosistema tan valioso e importante para las comunidades locales, agregó, “sería un crimen para las generaciones futuras”.

Argumentos similares han sido esgrimidos desde mediados del año pasado por diversas ONG, como Greenpeace y Wildcoast/Costa Salvaje, que abogan por la cancelación de los permisos otorgados a Hansa Urbana para levantar en la zona un complejo de magnas dimensiones. Pero dicho consorcio asegura que sus edificaciones “no afectarán a cabo Pulmo”, y se dijo blanco de una campaña de “desinformación”. El director de Cabo Cortés, Jesús Guilabert, declaró que las construcciones ocuparán parte de un terreno de 3 mil 800 hectáreas, de las cuales 2 mil 500 hectáreas serán de reserva ecológica y mil 300 estarán destinadas para el desarrollo, además de señalar que serán erigidas en cinco fases que tardarán alrededor de 30 o 40 años. Cabo Cortés “no va a aparecer de un día para otro”, y “crecerá de manera ordenada”, afirmó.

Jamás, sostiene Ezcurra, un funcionario menor, como en este caso lo hizo un director de área, en lugar del titular de la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA), había autorizado la manifestación de impacto ambiental (MIA) de un proyecto de esta trascendencia, que es tres veces más grande (30 mil cuartos de hotel) que la infraestructura hotelera de la región de Los Cabos, donde hay 11 mil habitaciones, misma que apenas registra una ocupación promedio de 50 por ciento. Y que al proyecto turístico Cabo Cortés, la autoridad ambiental federal le debe retirar el permiso que le otorgó, ya que no es viable y representa un riesgo para la sustentabilidad ecológica regional.

Exequeil Ezcurra se desempeña, entre otros altos cargos, como director del Instituto para México y Estados Unidos de la Universidad de California. Señala que la experiencia de los años recientes en el Golfo de California en cuanto a planes turísticos es abandonarlos, como ha ocurrido en Puerto Escondido, El Mogote, Puerto Peñasco, entre otros. En el caso de Cabo Cortés, recordó, la empresa que lo impulsa, Hansa Urbana, está quebrada en España, y no se descartaría que venda el proyecto.

En la autorización de este plan se hizo caso omiso de las recomendaciones de la Comisión Nacional del Agua, de la de Áreas Naturales Protegidas, organizaciones ambientalistas, de científicos y de la sociedad, reafirma Ezcurra, quien fue un brillante presidente del Instituto Nacional de Ecología en el sexenio pasado. Además, aclara que la Manifestación de Impacto Ambiental, MIA, del citado proyecto se basa en el supuesto de que las corrientes alejarán los contaminantes producidos por el desarrollo hacia el norte, manteniendo protegido el Parque Nacional Cabo Pulmo de los impactos del proyecto; sin embargo, para realizar ese estudio la empresa no realizó ninguna investigación a profundidad ni tomó datos adecuados sobre la dinámica de las corrientes en la región.

En el colmo, desdeñó un cúmulo de información científica que señala lo contrario de sus conclusiones. Asimismo, abundó, se autorizó oficialmente la extracción de 4.5 millones de metros cúbicos del río Santiago, pero la empresa no presentó las coordenadas exactas de la perforación de pozos, lo cual denota que el permiso se dio sin que la autoridad respectiva conozca la ubicación exacta de los pozos y sin evaluar el impacto a las comunidades. El permiso fue otorgado el 22 de septiembre de 2008 por Roberto Manuel Margáin Hernández, en ese entonces director del área a cargo de la evaluación de sectores de energía e industria, que días después dejó el cargo. La concesión que otorgó la Semarnat a la empresa para extraer el agua es el equivalente a ciento por ciento de la disponible en el único acuífero no sobreexplotado en una región desértica, sin considerar las necesidades de la población actual y futura, la creciente vulnerabilidad de la zona ante el cambio climático global ni los ciclos de sequía.

Finalmente, en la MIA no se consideró que el número de cuartos proyectados traería una población de al menos 150 mil personas, la cual requeriría unos 15 millones de metros cúbicos al año; se trata de agua que no existe en la región, añade Ezcurra. Precisa que este año la Semarnat dio una nueva autorización a la empresa, pero parcial, e incluye el permiso para dragar canales y la construcción de hoteles. Argumentó que esto no se puede hacer: “una autorización se da o no se da, ya que de esta forma la viabilidad ambiental no queda debidamente asegurada”.

¿A quién le cree usted, amable lector?

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