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Opositores, los asesinos del general rebelde Abdel Fatah Yunes: CNT

Ataque de precisión de la OTAN a una televisora oficial libia deja tres civiles muertos
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Destrucción en las instalaciones de una televisora estatal libia tras el ataque de la aviación aliadaFoto Reuters
 
Periódico La Jornada
Domingo 31 de julio de 2011, p. 23

Bengasi, 30 de julio. La alianza militar occidental lanzó un ataque de precisión contra una televisora gubernamental libia que difunde en inglés, con el fin de silenciar a Muammar Kadafi, pero justificó la agresión a las instalaciones con el argumento de que la emisora es utilizada para incitar ataques contra civiles dentro del país.

Las emisoras continuaron sus transmisiones, a pesar de la ofensiva con bombas teledirigidas, que destruyeron tres antenas de comunicación satelital y el edificio de la estación Al-Jamahiriya, que tiene un servicio en inglés.

Una vez más, el bombardeo ocurrió de noche. Hacia las 22 horas se escuchó la detonación de una decena de bombas en la periferia de Trípoli. Tres horas más tarde hubo nuevos estallidos en el centro de la capital, donde están las oficinas y residencia de Kadafi.

Las emisoras informaron en esos momentos que Trípoli está siendo blanco de ataques del agresor colonialista cruzado.

Más tarde, el director de Al-Jamahiriya, Jaled Bazilia, leyó ante las cámaras un comunicado en que denunció el ataque como un acto de terrorismo internacional, en violación a una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, de marzo pasado, que sólo autorizó acciones militares para impedir ataques a civiles y restringió el vuelo de naves libias.

Tres de nuestros colegas fueron muertos y otros 15 quedaron heridos mientras cumplían su deber profesional de periodistas libios, afirmó Bazilia.

Somos empleados de la televisión gubernamental libia. No somos un objetivo militar, no somos comandantes del ejército del país y no constituimos una amenaza para los civiles, agregó el alto funcionario. Tenemos el derecho de trabajar en un contexto seguro, protegido por el derecho nacional e internacional, afirmó.

Las emisoras gubernamentales han difundida en varias ocasiones mensajes de audio hechos por Kadafi, en abierto desafío a la alianza de las potencias que desde marzo han apoyado un alzamiento opositor, que no ha mostrado la capacidad para derrotar por tierra al ejército gubernamental.

Al dar su versión de los hechos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) dio a conocer un video para justificar los ataques. En un comunicado, el portavoz de la organización militar, Roland Lavoie, dijo que nuestra intervención fue necesaria debido a que la televisión está siendo utilizada como un componente integral del aparato del régimen, diseñado para oprimir y amenazar a los civiles sistemáticamente e incitar ataques en su contra.

En Bengasi, en tanto, la muerte del comandante de los opositores armados, Abdel Fatah Yunes, el jueves, fue atribuida por el Consejo Nacional de Transición (CNT) a una de las milicias formadas en las localidades arrebatadas al ejército gubernamental en la región nororiental de Libia.

Tras 24 horas de confusión y rumores sobre quiénes cometieron el homicidio, uno de los integrantes del cuerpo directivo de los alzados en Bengasi, Alí Tarhuni, informó que la versión de los hechos fue obtenida mediante el interrogatorio al jefe del comando que mató a Yunes, cuyo nombre no fue dado a conocer y cuyas razones no fueron reveladas.

Yunes murió cuando se dirigía a Bengasi para rendir cuentas de la situación en el frente, convocado por el CNT. Su cadáver fue entregado a familiares con huellas de disparos de arma de fuego y parcialmente quemado.

El pasado viernes circularon rumores en el sentido de que Yunes fue asesinado como represalia por presuntas comunicaciones secretas con Kadafi, de quien fue compañero en la revolución antimonárquica de 1969 y posteriormente colaborador en el gobierno libio, hasta febrero pasado.

Tarhuni, al igual que el dirigente máximo del CNT, Mustafá Abdel Jalil, advirtió que las milicias en la región este de Libia se han convertido en un problema de seguridad pública y para resolver este dilema pidieron su incorporación al frente de guerra contra Kadafi o su inserción en los servicios policiales de la región en manos de los opositores.