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Penultimátum

Las andanzas de Maciel

E

n una sorpresiva (y sorprendente) declaración el sacerdote Luis Garza Medina acaba de confesar que nunca supo de la doble vida que llevaba Marcial Maciel, el amadísimo padre fundador de los Legionarios de Cristo. Que no creyó lo que la Santa Sede dijo en 2006 reconociendo los cargos que había contra el casi santo. Pero Garza Medina investigó entonces por su cuenta y encontró, entre otras cosas, que Maciel Degollado había tenido un hijo. Agrega que desde los años 90 supo por la prensa de las acusaciones contra Maciel por pederastia y otros delitos. Pero tampoco creyó que fueran ciertas, luego de ver cómo lo elogiaba la Santa Sede y el hoy beato Juan Pablo II. También sostiene que nadie en el entorno de Maciel supo de las andanzas ocultas que protagonizaba el michoacano, porque éste nunca permitió a nadie entrar en su vida y ordenaba a sus inmediatos colaboradores no decirle a nadie lo que haces conmigo.

Garza Medina pertenece a una de las familias más ricas de Monterrey. En 1992 el amadísimo lo designó vicario general de la legión, el cargo número dos en dicha organización y desde el cual se manejan los dineros. Renunció el mes pasado y a partir del próximo lunes asumirá otras responsabilidades en Estados Unidos, donde la legión enfrenta severa crisis.

También dicen no haber conocido la doble vida de Maciel el padre Álvaro Corcuera, a quien sucedió en 2005. Ni el padre Jesús Quirce, rector de la Universidad Anáhuac, quien aparece en fotos con Maciel, su mujer y su hija. Garza Medina, Corcuera y Quirce nunca se refieren a otros graves delitos cometidos por el fundador y que comienzan hace 60 años, según denuncia de varios obispos mexicanos.

La hija de Maciel se casó recientemente en Madrid. Ella y su madre gozan de cabal fortuna que les dejó el casi santo. Pronto habrá noticias sobre los otros dos hijos, abusados sexualmente por el amadísimo padre y fundador.

Indigna que, mientras el Vaticano anuncia reformas radicales en la organización de los Legionarios, Garza Medina afirme que “la investigación interna capaz de establecer la responsabilidad real de las personas aparte del fundador aún no se ha emprendido. Ha habido acusaciones genéricas en la prensa –dice– pero no ha habido acusaciones formales”.

En su homilía del domingo pasado, el arzobispo Norberto Rivera sentenció que la droga, el poder, el dinero y el sexo desenfrenado no liberan ni dan felicidad. ¿Mostraba así el prelado arrepentimiento por haber defendido a Maciel, quien precisamente abusó de las drogas, el poder, el dinero y el sexo? Porque no debemos olvidar cómo el arzobispo denostó públicamente a quienes en 1997 denunciaron en La Jornada y en Canal 40 los abusos cometidos por el entonces amadísimo padre y fundador contra varios seminaristas.