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“Censurar La Reina del Sur sería retrógrado”

En las novelas de Televisa pasan cosas peores, expresa Kate del Castillo

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Dos escenas de la telenovela basada en el libro de Pérez-Reverte
Enviada
Periódico La Jornada
Martes 3 de mayo de 2011, p. a44

Los Ángeles, Cal. El final de La Reina del Sur está escrito, aunque ahora Televisa pretenda cambiarlo. Pero el principio anunciaba la controversia: Teresa Mendoza está desnuda, se mete al yacuzzi, fuma un porro de mariguana, le da un trago a su tequila y canta. ¿Ésa es la protagonista que voy a ver en mi casa todas las noches? Sí. Es una mujer real con un corazón enorme y una valentía a prueba de todo, que por enamorarse del hombre equivocado, la cagó.

Kate del Castillo habla suavecito, con una voz dulce y cadenciosa. Es considerada una de las mujeres más bellas de Hollywood; es segura de sí misma, talentosa y valiente, características que coinciden con su protagonista, una mujer fuerte, que se la juega por amor y tiene unos huevotes para salir adelante sola: Teresa Mendoza es un personaje masculino que les da miedo a los hombres mexicanos. Una mujer que fuma mariguana, toma tequila y se acuesta con quien le da la gana. Ella es la que se acuesta con ellos, porque quiere, porque puede y porque controla el rollo y sobrevive en un mundo de hombres. Eso no les gusta a los hombres mexicanos, porque seguimos viviendo en un mundo machista totalmente.

La Reina del Sur es la historia de la mexicana Teresa Mendoza, cuyo novio, piloto de narcotraficantes, es asesinado. Ella funda un poderoso cártel de droga. Arturo Pérez-Reverte publicó hace 10 años la novela que ahora Telemundo ha llevado a la televisión estadunidense y es transmitida simultáneamente en México por Televisa.

Kate quiere entender los intentos de censura que está sufriendo su telenovela en México, pero piensa que la razón por la cual Televisa pretende suspender su transmisión no sólo tiene que ver con la violencia de la serie, ni con la fuerza del personaje de Teresa Mendoza: “La novela muestra a todos los implicados en el narcotráfico. No se guarda nada. Exhibe la complicidad del gobierno con los narcotraficantes, la corrupción a todos los niveles. Es una novela fuerte, pero no podemos hacer oídos sordos a nuestra realidad, a ver cómo viven estas personas. Están allí. El narcotráfico siempre ha existido en México. La diferencia es que antes no veíamos a los narcos; ahora los vemos por todas partes, en las discotecas, en las calles...”

A Kate también le gusta el tequila como a Teresa Mendoza, en especial el blanco. Está sentada en el restaurante del hotel JWMarriot luego de haber presentado el libro Esclavas del poder, de Lydia Cacho, en la primera Feria del Libro en Español de Los Ángeles, acto organizado por la Fundación Universidad de Guadalajara (UdeG) en Estados Unidos, y la Feria Internacional del Libro, entre otros, para reivindicar el español en ese país, donde viven 50 millones de hispanohablantes: “No creo que censurar La Reina del Sur sea la solución. Me parece tan retrógrado y estúpido. Es como querer tapar el Sol con un dedo. Además, las novelas de Televisa pasan cosas peores”.

Hace unos días, Emilio Azcárraga se interesó por saber cómo terminaría la telenovela. Está preocupado por una cosa: quiere que Teresa Mendoza reciba su merecido, que al final la maten y no se salga con la suya, de lo contrario terminará abruptamente su transmisión. Algo que sabría si hubiera leído la novela de Pérez Reverte. Su actitud sorprendió a los productores de la serie de Telemundo, quienes bajo ninguna circunstancia estarían dispuestos a cambiar el final.

La Reina del Sur sólo cuenta con 60 capítulos, está a punto de finalizar y Kate se muestra preocupada: “Quieren dejarla de pasar así nada más. Parece que hay un acuerdo entre Televisa y el gobierno. No sé si lo vayan a hacer o no. Quienes pretenden hacerlo creo que no han visto la telenovela ni han leído el libro. No se han enterado de que no se trata de glorificar a la Reina del Sur, sino mostrar su vida y el infierno que vive por hacer lo que hace.

Ella es una mujer ordinaria, común y corriente, cuyo error es enamorarse del cuate equivocado. Y todo lo demás son sorpresas que va recibiendo en la vida y tomando decisiones buenas y malas. Y así la va marcando el destino y llega a ser quien es, enfrentando las cosas con valentía.

–¿Esta dualidad del bien y del mal, de lo correcto e incorrecto, de lo lícito e ilícito cómo la lleva con su personaje?

–Yo no puedo juzgar a Teresa Mendoza. No podría hacer algo creíble como actriz. Teresa es una mujer que se equivoca, es real, es humana, de carne y hueso. Lo que le pasa nos podría pasar a todos. Ella no quería eso. Y termina siendo otra mujer después de todas las tragedias, las muertes a su alrededor. Se vuelve una mujer fuerte, con unos huevotes; una mujer que no le tiene miedo a nada, ni a morir, porque ya lo perdió todo, porque ya no le importa. Teresa Mendoza pierde todo y por eso dice: si me matan, perfecto; pero me matan en la lucha.

–¿Cuál es la lucha de Teresa Mendoza?

–Al final, es su libertad. Ella vive en un mundo que no quería. Le matan a toda la gente que quería y se vuelve tan dura y tan fría que llega un momento en que dice: quiero volver a sentir miedo. Y la única manera que encuentra es teniendo un hijo. En este negocio no puedes tener novios ni amigos, todos te los matan.

–La novela ha sido criticada porque glorifica la vida de una narcotraficante. Usted humaniza a Teresa Mendoza, la narcotraficante, y a la gente termina gustándole el personaje...

–Eso no es glorificar el narcotráfico. Si ven la telenovela se van a dar cuenta de que es justamente lo contrario; van a ver el infierno que ella vive. Los narcos también son humanos: ¿tú crees que no lloran?, ¿que no sufren? ¿que no les duelen cosas?... Claro, cuando se trata de ellos, lo demás no les importa. Teresa Mendoza es una mujer que se enamoró y por eso se involucra, como cualquier chavita. Y a partir de allí tiene que correr. Y resolver su vida con decisiones, a veces buenas y a veces malas.

Kate es interrumpida por sus fans para tomarse fotos; la gente la adora y reconoce su extraordinario esfuerzo. Cuenta que pasó siete meses grabando la novela entre Colombia, España y México: Fue un trabajo muy intenso, durísimo. Es una protagonista única. Es un trabajo muy demandante bajo unas circunstancias no muy padres, eso lo hizo más duro. Es un personaje tan difícil que se la pasa en tensión todo el tiempo. Terminé muy agotada, física, mental y emocionalmente.

Teresa Mendoza es el personaje más difícil de su carrera, el que más ha gozado y sufrido a la vez: Es muy difícil como actriz encontrar personajes tan chingones. No quise hacer una investigación muy profunda porque sabía que no me iba a ayudar, sino que me alertaría de muchas cosas. Y ella no empieza a ser quien es al final. Nada que ver. En México siempre ha habido narcotráfico. Es un acierto de Telemundo que la haya presentado ahora; no creo que sea ninguna estrategia ni nada, simplemente consiguieron por fin los derechos de Pérez Reverte. Es una novela que lleva publicada años y está muy vigente. Y seguirá estando. No ha cambiado absolutamente nada.

La novela ha conseguido un alto rating en las últimas semanas: Me da mucho gusto. Esas cosas de los ratings no las entiendo. Yo hago el trabajo y me olvido. No lo haces pensando en los ratings. A mí me vale gorro. A mí me pagan igual. Mi entrega es la misma. Desde enero terminé la reina y no he dejado de hacer cosas al respecto por la controversia que ha causado. Y me da mucho gusto, porque éste es un regalo que me dio la vida. Y me da mucha satisfacción saber que tiene mucho éxito, después de todo lo que pasé”.

Luego de la publicación de La Reina del Sur se especuló sobre la verdadera identidad de Teresa Mendoza. Por un lado se parece a la vida de Sandra Ávila, conocida como La Reina del Pacífico, presa en México, y por Sandra Martínez, quien vive en España: Yo sé que la novela está basada en hechos reales, pero no estoy segura que exista Teresa Mendoza, aunque sea con otro nombre. Pérez Reverte tomó vivencias de hechos reales y escribió la novela. O a lo mejor anda por allí.

–¿Cómo ve la guerra de Felipe Calderón contra el narcotráfico, que ha generado 40 mil muertos?

–Me da tanta tristeza, tengo mi familia viviendo allá. Cuando regreso a México me encuentro que no tengo libertad para nada. Viven con miedo y ya no se dan cuenta. Es lo más terrible. Los mexicanos estamos adormilados.

–¿Por qué hay gente que se dedica al narcotráfico?

–Por falta de conciencia. Incluso hay quien se jacta diciendo: yo no las consumo, las consumen los tontos. Pero les deja dinero. Luego ya ni siquiera es el dinero, es el poder. Se vuelve una guerra de poder.

Mensajes que expresan admiración

Cuenta que recibe mensajes y cartas de sus admiradores. En Twitter le escriben mexicanas que le dicen que quieren ser como Teresa Mendoza para ya no permitir el maltrato de sus parejas. Kate ha sufrido en carne propia la violencia de su primer esposo, el futbolista Luis García, actual comentarista de deportes de Tv Azteca, y publicó un libro titulado Tuya: La violencia de género no es nada más física, porque finalmente sobrevives a los golpes, eso es lo de menos. Es la sicológica la que te hace mierda, y es muy difícil salir de eso.

–¿Usted en algún momento permitió que un hombre pisoteara tus derechos?

–Totalmente. Vengo de una educación y quieres salir adelante con tu pareja y quieres luchar. Y pensé que no iba a fracasar. Decía que iba a salir adelante. Nunca pensé en cambiarlo. Hasta que me di cuenta de que ya no me podía ver a los ojos, porque me daba vergüenza yo misma. Y dije: hasta aquí. Gracias a Dios.

El personaje de Teresa Mendoza le fascinó porque finalmente se parece a ella, al ser una mujer que no se deja doblegar por nada. Su final ya está escrito y nadie podrá cambiarlo: Después del infierno que ha vivido termina absolutamente sola y teniendo una nueva identidad, con la esperanza de una nueva vida y embarazada. Termina matando al padre de su hijo. Teresa Mendoza, la mexicana, es una mujer muy cabrona.