Opinión
Ver día anteriorViernes 18 de marzo de 2011Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Penultimátum

Doble rasero

E

l año pasado, el sacerdote argentino Nicolás Alessio manifestó su apoyo a la ley que permite en su país el matrimonio entre personas del mismo sexo. Por ese motivo, recientemente el Vaticano lo dio de baja. Me han condenado y expulsado por opinar distinto. Es la misma Iglesia que ni siquiera ha puesto una sola amonestación a sacerdotes pederastas y sus protectores, señaló Alessio. Sin proponérselo, aludía, por ejemplo, al arzobispo de Los Ángeles, cardenal Roger Mahoney, quien de nuevo ocupa la atención de los medios y la justicia porque una juez federal de Estados Unidos, Josephine Staton, resolvió que sí ha lugar a la demanda presentada el año pasado contra Mahoney y otro purpurado, Norberto Rivera Carrera, por la presunta protección que brindaron al cura pederasta Nicolás Aguilar. Éste es acusado de abusar en 1997 de un joven de 12 años en Tehuacán, Puebla. En ese entonces la diócesis de esa ciudad estaba a cargo del hoy arzobispo de la ciudad de México. En vez de que se denunciara el delito, el cura Aguilar fue trasladado a la diócesis de Los Ángeles, presuntamente con la complicidad de ambos cardenales. Inicialmente la demanda contra ellos fue desechada alegando falta de jurisdicción. Pero la juez Staton resolvió que sí la hay y citó a las partes involucradas para febrero del próximo año a fin de llegar a un acuerdo extrajudicial. El cardenal Mahony hace poco dejó su cargo y con problemas financieros a la iglesia de Los Ángeles por los pagos hechos a las víctimas de otros curas pederastas para evitar que éstos vayan a la cárcel.

Otro sacerdote, muy famoso en Chile, recientemente fue declarado por el Vaticano culpable de abuso de menores. Se trata de Fernando Karadima, el más influyente del clero de Santiago, muy querido y admirado por los ricos de esa ciudad. Gracias a sus relaciones, fundó la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón. Digamos que era una especie de Marcial Maciel, pero sin llegar a las alturas y la perversidad de éste.

Hace seis años, Karadima fue acusado de abusar de menores. El arzobispo de Santiago no procedió contra el pedófilo porque no creía en las acusaciones. Pero el año pasado, cuatro distinguidos profesionistas señalaron al influyente cura de haber abusado de ellos. Lo hicieron en un programa de televisión.

La jerarquía eclesiástica no pudo proteger más a Karadima y le ordenó retirarse a una vida de oración y penitencia. Como a Maciel. Y como a éste, le prohibió ejercer cualquier acto de ministerio, en especial la confesión y la dirección espiritual de toda categoría de personas.

Karadima dice que es inocente y se mostró sorprendido por la resolución que lo aleja de su selecta feligresía. Por sus delitos, como sucedió con Maciel, no será tocado por la justicia ni con una hojita parroquial.