Opinión
Ver día anteriorLunes 14 de junio de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Toros
La ausencia de José Tomás
S

éptima y última corrida de la feria de aniversario de la plaza de Las Ventas madrileña. Corridas posteriores a la feria de San Isidro. En total, más de un mes y medio de festejos diarios en la mayoría de los cuales el coso se llenó. La corrida del sábado, con la que terminaba el ciclo isidril se había dejado en manos de José Tomás, el torero madrileño en la mente de los aficionados. Tan es así que muchos aficionados hicieron fila para devolver sus entradas ante la ausencia del torero nacido en Galapagar.

Toros del Ventorrillo; guapos, bravos y nobles pero débiles y blandos en especial segundo, tercero y cuarto. Toreros que no se hallaron y ya se sabe que si los toreros no se hallan a otra cosa mariposa. La realidad es que los madrileños estaban en otros mundos: la cornada en Aguascalientes a José Tomás, que por lo pronto lo dejará sin torear el resto de la temporada y por otra parte un público que al igual que la mayoría de los habitantes de todo el mundo, están más preocupados por los giros de los balones en el espacio que de la geometría de la verónica y los pases naturales.

La realidad es que ni El Juli, ni Alejandro Talavante ni mucho menos Manolo Sánchez, que conformaron el cartel de esta corrida, tenían el peso suficiente para suplir a José Tomás. El único que se cotiza en ese nivel en la actualidad es Morante de la Puebla. Torero con duende y un no sé que matizados de naturalidad. Toreo contrario al de José Tomás, todo valor y entrega y generador de las máximas emociones.

Así se terminó el ciclo taurino de Madrid que dejó un triunfador: el rejoneador Diego Ventura con dos salidas a hombros a pasear por la calle de Alcalá. Un torero que realizó el toreo eterno y que dejó huella imborrable en los aficionados: Morante de la Puebla. Un torero herido en forma espeluznante, Julio Aparicio, y un gran ausente como he mencionado: José Tomás.

Lo decepcionante fueron en general las corridas con toros inválidos, débiles, pese a una impresionante presencia.