Opinión
Ver día anteriorDomingo 30 de mayo de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
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San Fernando
H

oy se festejan los Fernandos, cuyo santo fue el prolífico rey castellano Fernando III, quien en la primera mitad del siglo XIII procreó 10 hijos con la princesa Beatriz. Con el rey Alfonso, su padre, se alió para expulsar a los moros de España. Hombre de cultura, fundó la Universidad de Salamanca, ordenó la construcción de la Catedral de Burgos y reformó el código de leyes canónicas. Fue canonizado en 1671 y es el patrono de los ingenieros, los magistrados y de la paternidad.

En la ciudad de México el santo varón fue honrado por los franciscanos con el Colegio Apostólico de San Fernando, fundado por ocho misioneros que llegaron en 1730 procedentes del Colegio de Propaganda Fide, de Querétaro. Tras obtener la autorización del virrey Revillagigedo, adquirieron una casa cerca al hospital de San Hipólito. De ese lugar salieron misioneros insignes como Junípero Serra y Francisco Palou, civilizadores del noroeste y creadores de las misiones californianas.

Esto no es hazaña menor, quienes hayan visitado la misiones de la Sierra Gorda de Querétaro, auténticas alhajas coloridas de piedra y argamasa, no puede dejar de admirarse al pensar como esos hombres llegaron hasta esas regiones abruptas, que aún hoy son de acceso complicado y crearon esas maravillas, tanto desde el punto de vista humano como artístico. En una visita privilegiada hace unos años, para asistir a unas conferencias que impartió Miguel León Portilla en algunas de las misiones, nos enteramos por su compañera de vida, la también gran historiadora Chonita, que durante todo su recorrido, fray Junípero llevó en la pierna una llaga que nunca le cicatrizó.

Continuando con la historia de colegio-convento, los religiosos levantaron a un lado un templo y un panteón que, a mediados del siglo XIX, fue elegido por el gobierno para depositar los restos de hombres ilustres. Aquí está sepultado Benito Juárez en un elegante y lujoso monumento de mármol italiano.

El templo perdió en el interior los bellos altares barrocos estípite que lo adornaban, pero la fachada vale la pena. Esta recubierta de avinado tezontle, ornamentado con una portada de cantera con exuberante labrado. Tiene cuatro columnas con estrías en zigzag y cuatro pilastras estípites con los apóstoles esculpidos; varios nichos albergan esculturas de santos. Un gran relieve muestra al rey Fernando rodeado por infieles y ángeles. Remata el conjunto un óculo octagonal flanqueado por dos medallones.

La fachada que da a la avenida Guerrero está dedicada a fray Junípero Serra y se compone de dos pequeños arcos con una columna central, enmarcados por el cordón franciscano, escudos de la orden y un relieve de la Virgen de Guadalupe. Un sencillo campanario de una sola torre remata el armónico conjunto.

El interior conserva pocos de sus antiguos tesoros, entre otros, perdió una magnífica sillería del coro, tallada en madera, que se conserva en la Basílica de Guadalupe. Permanece el bello púlpito ornamentado con medallones que muestran efigies de franciscanos ilustres. Quedan algunas buenas pinturas, una hermosa puerta labrada que comunica con el presbiterio y un lavabo de piedra con azulejos poblanos.

Enfrente de la iglesia y el cementerio se encuentra una encantadora plaza, profusamente arbolada con grandes fresnos, que antiguamente fue el atrio, que como era usual servía también de cementerio. Esto fue prohibido en 1836, razón por la que lo franciscanos edificaron el que ahora aloja al Benemérito. En el centro de la plaza se levanta una escultura del general Vicente Guerrero, realizada en 1867 por el escultor Miguel Noreña.

Si busca un lugar cercano para comer, una buena opción puede ser El Hórreo que, como dice la Guía para comer bien en el Centro Histórico, ha librado muchas batallas, no lo olvidemos. Sigue ofreciendo comida tradicional española en la que destaca la paella. Esta situado en Dr. Mora 11, a un costado de la Alameda .