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Presentan libro con una selección de misivas de Fanny Calderón de la Barca

Compilan cartas de una perspicaz escocesa que describió el México independiente

Se trata de testimonios sobre el paisaje, las costumbres, la música y la moda de la época

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Jennifer Clement, Stephen Smith y Judith Macgregor, en el Palacio de Bellas Artes, durante la presentación del volumen Fanny Calderón de la Barca: la vida en el México independienteFoto Jesús Villaseca
 
Periódico La Jornada
Martes 25 de mayo de 2010, p. 8

La riqueza cultural e histórica del país ha inspirado a personajes y escritores de otras naciones una vasta cantidad de trabajos que han aparecido en libros de viaje y literarios.

Una excepcional serie de testimonios que dan cuenta de los primeros años del México independiente, mediante los cuales se describe el paisaje, las costumbres, la moda, la música y hasta la gastronomía de esa época, son las cartas de una perspicaz escocesa cuyo nombre fue Frances Erksine Inglis, y que algunas han sido reunidas en el volumen Fanny Calderón de la Barca: la vida en el México independiente.

Frances o Fanny (1804-1882), como ella prefería llamarse, fue esposa del primer embajador de España en México, Ángel Calderón de la Barca, nombrado en 1839.

Los más de 500 escritos de Fanny, en forma de epístolas dirigidas a su familia, son considerados un documento testimonial muy importante del siglo XIX, pues ofrecen detalladas y cotidianas descripciones de todos los niveles sociales, así como de la cultura mexicana.

Fueron publicados por primera vez en 1843, en vida todavía de quien años después estuvo encargada de la educación de la infanta Isabel, la hija más joven de la reina Isabel de España, y a quien por derecho propio le fue concedido el título de marquesa.

Lectura de Angélica Aragón

Coeditado por The Anglo Mexican Foundation y British Petroleum, empresa de exploraciones geológicas y petroleras, el libro Fanny Calderón de la Barca: la vida en el México independiente, con ilustraciones de Susan Jaye, se conforma por una selección de cartas realizada por la poeta, biógrafa y novelista Jennifer Clement y por Susan Chapman, directora de actividades culturales de esa fundación.

El volumen fue presentado este domingo en la sala Manuel M. Ponce, del Palacio de Bellas Artes, por las compiladoras y la embajadora británica en México, Judith Macgregor, entre otros funcionarios.

En el acto, durante el cual la actriz Angélica Aragón leyó algunos textos, Jennifer Clement destacó que las observaciones de Fanny son profundas y en ciertos casos podrían considerarse frívolas, pero con una mirada muy aguda. Su prosa posee enorme sensibilidad.

Fue testigo de la compleja cotidianidad de México, de dos pequeños levantamientos; estuvo atenta a la crisis del cobre y vio un cambio de presidente. Nos describe el paisaje, la vestimenta, las costumbres, la música y la cocina con gran gusto.

Sin embargo, para Clemens el aspecto más interesante entre los escritos de Fanny Calderón de la Barca “es el hecho de que pudo contar lo que ocurría en el silencioso mundo de las mujeres mexicanas: en la alta sociedad, en el círculo íntimo y vivo de las sirvientas y, especialmente, en el ámbito secreto de las monjas cátolicas.

“Las vidas de estas últimas mujeres eran historias que ningún hombre podría haber contado. Sus descripciones de muchachas jóvenes relegadas a la Iglesia son dolorosas y críticas. Fanny sabía lo que era hablar a las religiosas atrás de sus muros de hierro forjado, sin poder verlas. Cuando habla de ellas se refiere a su presencia como ‘la voz’.”

Los Calderón de la Barca pasaron dos años aquí. Se fueron en 1841 y permanecieron en Washington hasta 1853, cuando los cambios políticos en España obligaron al embajador a regresar a Madrid, como ministro de Asuntos Exteriores.

En su última carta, Fanny reflexionaba: “Eso que hace dos años me pareció detestable, ¡hoy me parece delicioso!, ¡qué pescado tan excelente! ¡Qué frijoles tan incomparables! Bueno, ésas son minucias; pero después de todo en minucias –como en asuntos del momento–, qué necesario para el viajero, comparar sus juicios en distintos periodos, y corregirlos”.