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Antonio Aimi propone revertir la historia negra del emperador Moctezuma

Investigador italiano refuta el libro Visión de los vencidos, de León-Portilla

El académico se basó en las fuentes indígenas y el estudio de los presagios para escribir un volumen sobre la conquista

La idea del regreso de Quetzalcóatl es ridícula, asevera

Especial
Periódico La Jornada
Viernes 21 de mayo de 2010, p. 5

Milán. Medio siglo ha pasado desde que Miguel León-Portilla publicó un compendio de textos de la versión indígena de la conquista destinado a tener un éxito impresionante.

A pesar de aquel primer gran paso, la versión oficial de la conquista ha quedado sustancialmente inalterada y los avances al respecto han sido tímidos, si se exceptúan los esfuerzos de una historiografía crítica que se mueve en favor de una contralectura.

En esta línea, una de las posiciones más críticas es la del investigador italiano Antonio Aimi, quien en su libro La verdadera visión de los vencidos (publicado por la Universidad de Alicante) anuncia ya una valiente ruptura respecto del casi homónimo título de León-Portilla.

Aimi considera que la historia negra de Moctezuma se debe, por un lado, a una elaboración de la casta sacerdotal hostil a él (y del linaje de Tlacaelel, que es la fuente de la Crónica X, es decir, Durán, Tezozómoc, etcétera) y, por el otro, a la transposición de Quetzalcóatl en Cortés, que para el italiano es pura invención del mismo capitán.

El libro de Aimi, publicado en 2002, había sido escrito pensado para un público mexicano, pero la sola versión italiana limitó su difusión, hasta que el año pasado fue editado en castellano.

En entrevista con La Jornada, Aimi expone su visión de los hechos gracias a un exhaustivo estudio científico centrado en las fuentes indígenas y en particular en el estudio de los presagios.

Autocensura de informantes

–¿Porqué el título tan incómodo de su libro?

–Porque el libro de León-Portilla sí tuvo el enorme mérito de haber presentado el punto de vista de los otros y de difundirlo inclusive a escala internacional –cuando, en aquellos tiempos, los mexicas habían sido considerados siempre bárbaros y caníbales– tuvo a su vez un límite enorme: el ser simplemente una recopilación de textos tomados al pie de la letra, sin presentarlos críticamente; sin dar una mínima opinión.

“En mi estudio, por tanto, he adoptado una metodología inédita: el examen de todos los presagios más importantes de la conquista que se encuentran en la Historia general de las cosas de la Nueva España, de Bernardino de Sahagún, y en otras fuentes mexicas.

–Pero, ¿por qué propiamente los presagios?

–Porque considero que los informantes de Sahagún eran víctimas de un proceso de autocensura que los llevaba a aceptar el punto de vista de los españoles. A mi parecer, los presagios logran escapar de la censura de los cronistas porque nadie los entendía, los consideraban sólo historietas sin relevancia.

Los he estudiado desde el punto de vista de la iconografía y he descubierto que el remitente no es Quetzalcóatl, sino Tezcatlipoca, quien envía al tlatoani una serie de advertencias para que corrija su mal comportamiento (claro, malo según la casta sacerdotal) antes de tener que castigarlo.

–¿Y al no corregirlo termina por pagar con su propia vida y con la destrucción de su pueblo?

–En las fuentes, los presagios tienen un espacio desproporcionado, porque los aztecas necesitaban construir su explicación de la conquista: Moctezuma había quedado como la más completa negación de la figura del emperador recto, su trasgresión era la explicación de la derrota.

“Sin embargo, comparto la idea de Michel Graulich, al sostener que el reino de Moctezuma había entrado en una tensión profunda con la casta sacerdotal, ya que el tlatoani quería reformar el imperio para transformarlo de confederación de estados a reino absolutista, como el de Luis XIV en Francia. La finalidad era contrarrestar los levantamientos de los pueblos sometidos, que debían pagarle tributo y que al final terminaban por destruir a la ciudad hegemónica, como pasó con Teotihuacán o Xochicalco, por ejemplo. Esto lo menciona explícitamente Durán en la Crónica X.”

–¿Considera que Moctezuma fue mal gobernante?

–No, por el contrario. Era un gran personaje y sería justo que México revisara su figura, que le erigiera algún monumento. Creo que lo que las fuentes presentan como errores de Moctezuma son el resultado de la parálisis de la política exterior azteca, es el reflejo de una fuerte ruptura interna en Tenochtitlán, pero no producto de su ineptitud.

Invención de Cortés

–¿Qué piensa de Cortés como rencarnación de Quetzalcóatl?

–Quetzalcóatl era un dios de gran importancia para la cultura mexica, rico de múltiples simbologías, ninguna de las cuales, sin embargo, hace pensar mínimamente en el regreso de la Serpiente Emplumada.

Quetzalcóatl abandona Tula, se va al mar oriental y se tira en la hoguera para convertirse en Venus, como estrella de la noche, pero no tenía por qué regresar, nadie lo espera, nada similar está escrito en los textos prehispánicos. En el contexto de la historia circular propia del mundo mesoamericano, la historia puede repetirse pero nunca invertirse y, por tanto, la idea del regreso de Quetzalcóatl es ridícula.

–¿De donde viene entonces tal leyenda?

–La considero una invención de Cortés, porque probablemente había escuchado rumores sobre la asociación de su persona a la de Quetzalcóatl, ya que cada uno de sus movimientos durante la conquista había increíblemente coincidido con fechas determinantes relativas al dios (llega en el año de Quetzalcóatl, entra en Tenochtitlán –según las fuentes mexicas– en el día de Quetzalcóatl, etcétera).

“Cortés, además de gran criminal, fue también un genio de la antropología, porque al no leer el requerimiento enviado por la corona española (debido a su posición desaventajosa respecto de los mexicas) la conquista era ilegal. Moctezuma era un rey legítimo y no podía ser asesinado o hecho prisionero sin ninguna razón. Por tanto, en la Segunda Carta de Relación a Carlos V, Cortés inventa la historia de la devolución del imperio a cargo de Moctezuma, es una idea genial para legitimar sus acciones.

Moctezuma no fue capturado el 14 de noviembre, como afirma Cortés, sino el mismo 8 de noviembre, cuando entra a Tenochtitlán. En esto coinciden absolutamente todas las fuentes mexicas, es inexplicable que ningún historiador hasta el momento lo haya tomado en cuenta. El problema es que si se aceptaran las fuentes indígenas saltaría toda la historia oficial. De ser así, querría decir que el famoso discurso de Moctezuma a Cortés entregándole el imperio, sería pura invención. Ninguno de los antropólogos que conozco acepta como cierto el relato de Cortés.

Antonio Aimi es profesor de civilizaciones precolombinas en la Universidad de Milán ([email protected]), autor de una decena de libros, colaborador en revistas y periódicos especializados y curador de relevantes exposiciones en Italia