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Acuerdo cupular permite la irregularidad, dice en San Lázaro Jaime Cárdenas

Por razones inconfesables avalan el dictamen de la cuenta pública de 2002
 
Periódico La Jornada
Viernes 23 de abril de 2010, p. 17

La ambigüedad rondó ayer el pleno de la Cámara de Diputados donde una mayoría compuesta por los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Verde Ecologista de México (PVEM) aprobó el dictamen de la cuenta pública 2002, pero sin avalar su contenido.

A pesar de las denuncias por el manejo irregular del presupuesto en el segundo año de gobierno de Vicente Fox y el desmedido crecimiento del gasto corriente en esa época, los diputados federales, con excepción de los petistas y una minoría de perredistas, decidieron obedecer los designios de la negociación cupular que previamente se había concretado entre los coordinadores parlamentarios y dejaron pasar las cuentas del sexenio pasado con un tufillo de contradicción.

Luis Videgaray Caso, presidente de la Comisión de Presupuesto, encargada de dictaminar el documento de marras, expuso el contexto del debate y su análisis: el 10 de junio de 2003 se recibió en San Lázaro la cuenta pública correspondiente a 2002, y hasta ayer el pleno no había cumplido con la obligación de revisarla como lo mandata el artículo 74 constitucional.

“Este dictamen, señoras y señores diputados, no aprueba la cuenta pública de 2002 ni tampoco la desaprueba. En este dictamen se cumple con la obligación de revisar, señalar anomalías, deficiencias y sobre todo proponer medidas, exhortos e incluso instrucciones, para no repetir los errores del pasado y que son evidentes al conocer la cuenta pública y su informe de auditoría.

Este dictamen tampoco pretende imponer sanciones o imputar responsabilidades específicas. Señala problemas graves y recurrentes, fue un año de crecimiento en el gasto corriente, éste creció 6.5 por ciento y solamente el rubro de erogaciones por servicios personales, materiales y suministros, y servicios generales, creció 3.5 por ciento por arriba de la inflación, en un año en que la economía no creció.

Vidal Llerenas, del PRD, expuso que con la idea falsa de que la cuenta pública o el dictamen de la misma, que es lo que hoy votamos, representa avalar o no a un gobierno, esta Cámara, en legislaturas pasadas, renunció a fiscalizar al Ejecutivo y a decir exactamente qué es lo que estaba mal en el gasto público.

No obstante que emitió una serie de graves cuestionamientos a la administración foxista, Llerenas terminó por ceder a la inercia de la que es fiel representante: en mi caso personal votaré en favor. Participé en la elaboración del dictamen, creo que falta todavía un trabajo más estricto y más incluyente en la Comisión de Presupuesto, pero sin duda hubo participación de la fracción y en ese sentido mi voto será favorable.

Fue el priísta Roberto Albores Gleason –hijo del ex gobernador de Chiapas, Roberto Albores Guillén– quien también contribuyó a la confusión.

Les pregunto: ¿hoy, en 2010, a ocho años de distancia, se han corregido dichas problemáticas? Desafortunadamente no. Estos problemas no se han resuelto, perduran y en algunos casos se han acrecentado. Por ello, amigas y amigos diputados, los invito a votar en favor del presente dictamen y, reitero, votar en favor significa no aprobar la cuenta pública 2002. En México no podemos permitir que los problemas de los que hablamos hoy, y que se han hablado en la década pasada, sean los mismos de los que se hablará en las futuras generaciones.

Jaime Cárdenas, representante del Partido del Trabajo, criticó con dureza la relación entre los grupos mayoritarios en el Congreso. “Se trató de una fiscalización muy tenue, muy débil, muy frágil. Parece que la Comisión de Presupuesto, ¡y lo digo con respeto!, quiere ayudar o quiso ayudar al gobierno de Vicente Fox en la revisión de esta cuenta pública de 2002.

Basta ya compañeros, basta ya de esta complicidad inaceptable entre PAN y PRI. Tardamos años, más de seis años, en revisar la cuenta pública correspondiente a 2002. Esto se debe a los acuerdos cupulares indebidos que hay entre estas dos fuerzas políticas, entre el gobierno panista y el Partido Revolucionario Institucional, que ha apoyado, a cambio de no sé qué asuntos inconfesables, la posposición de las cuentas públicas.